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Nunca des el pésame a un familiar de una víctima en Palestina

Tu vida es así cuando vives en la mayor cárcel abierta del mundo

1. LA MUERTE TIENE BANDA SONORA

Mikel Ayestarán conoce bien el terreno físico y emocional de la ocupación israelí de Palestina. Vive con su familia en Jerusalén y ha cubierto las tres ofensivas con las que Israel ha castigado la Franja de Gaza en un plazo de seis años.

"Cada día te jugabas la vida. Una mañana un cohete de aviso impactó en un edificio próximo y al cabo de segundos llegó el misil de verdad. Cayó en la parte delantera del coche", recuerda Ayestarán sobre la Operación Margen Protector de julio de 2014. 50 días de bombas sobre Gaza: 2.140 palestinos muertos, un 65% civiles. 521 niños.

Hoy, un niño gazatí de 8 años ha vivido ya 3 guerras. Y conoce la banda sonora de la muerte. "Gritos de niños que te sacuden hasta la última neurona", describe el periodista en su recién publicado Gaza, cuna de mártires. "Y las explosiones. Primero, un zumbido grave, después el agudo y seco que te detiene el corazón. Si lo escuchas es que estás vivo, decían siempre los traductores y cámaras palestinos".

Un niño gazatí de 8 años ha vivido ya 3 guerras. Y conoce la banda sonora de la muerte: gritos y una explosión que, si la escuchas, es que estás vivo.

Cuando el vasco salió de la Franja, volvió a otra dimensión. Paró en la primera gasolinera a tomar una cerveza. Allí no había mesas libres, ni tensión, ni gritos. Varios soldados de las IDF israelíes tomaban zumos y helados mientras whatsappeaban a sus amistades.

Funeral de un mártir gazatí. Fotografía de Mikel Ayestarán

2. MARTIRIO O BARBARIE

En Gaza, por el contrario, el sufrimiento está siempre presente. Ayestarán se dio cuenta cuando, en una de sus primeras veces allí, dio el pésame a una madre en el funeral del hijo que esta acababa de perder. La mujer le corrigió: "es un orgullo. No es motivo para dar el pésame, sino para felicitarnos".

El shahid, la cultura del martirio contra la ocupación, es una de las claves de Gaza. "El umbral del sufrimiento que tienen no es el nuestro. Allí se convive con la muerte y todos los que mueren bajo las bombas de Israel, civiles o milicianos, son mártires a los ojos del resto", nos cuenta Ayestarán. El periodista precisa: "no todos los gazatíes están dispuestos al martirio. Ni todos son de Hamás, ni todos están dispuestos a entregar sus vidas".

El shahid, la cultura del martirio contra la ocupación, es una de las claves de Gaza. El umbral del sufrimiento que tienen no es el nuestro

Ayestarán menciona al gran actor político de Gaza, Hamás. Nacido al calor de la Primera Intifada de 1987, el Movimiento de Resistencia Islámico controla el poder en la Franja desde 2006. Ni reconoce a Israel ni está dispuesto a ceder un metro de tierra palestina. Su tejido social de hospitales y escuelas, y su oposición a las negociaciones con Jerusalén de la Autoridad Nacional Palestina que lideraba Yasser Arafat, le ha valido un apoyo popular que el ejercicio de gobierno y el bloqueo de Gaza han colocado ahora en zona de desgaste.

Mientras los líderes de Hamás utilizan sus iPhone 6, Gaza es una cárcel al aire libre con la tasa de paro más alta del mundo. De sus cerca de 2 millones de habitantes, el 43% está desempleado. En los jóvenes hablamos de cerca de un 60%. Todo en una banda de costa mediterránea de menos de 400 km2 al borde del colapso.

El apoyo a Hamás baja. Mientras sus líderes utilizan iPhone 6, Gaza es una cárcel al aire libre con la tasa de paro más alto del mundo. De sus cerca de 2 millones de habitantes, el 43% está desempleado. Todo en menos de 400 km2 al borde del colapso.

Hamás "festeja la victoria" tras el fin de la operación de ataque israelí Pilar Defensivo, noviembre de 2012. Fotografía de Mikel Ayestarán

"Después de cada guerra, Hamás clama victoria, pero el bloqueo no se levanta y la situación es cada vez peor, sobre todo entre los jóvenes. 'Se han autoridadpalestinizado’, bromean muy en serio algunos en Gaza", advierte Ayestarán sobre el creciente descontento de la ciudadanía con el gobierno. No obstante, el guipuzcoano carga la responsabilidad de este divorcio al bloqueo económico que sufre desde hace casi una década la Franja, el más largo de la historia; ese que está llevando a la población gazatí a depender de la ayuda internacional, por un lado, y a radicalizar su espíritu, por otro.

La situación es cada vez peor, sobre todo entre los jóvenes. Muchos son seducidos por el fundamentalismo islámico

3. LA GENTE VA A EXPLOTAR

La resistencia palestina, tradicionalmente laica y de inspiración socialista, está dejando paso al integrismo islámico. En otras palabras, las Brigadas Ezzeldin Al-Qassam, el brazo armado de Hamás, ya no son la opción indiscutible para un joven que quiera pasar de tirar piedras a manejar cohetes y morteros.

De las filas de Yihad Islámica Palestina salió el primer terrorista suicida que en 1989 mató a 16 civiles en un autobús que unía Jerusalén con Tel Aviv. Ahora la inercia del sufrimiento juega a favor de las filas de Brigadas Al-Quds, el grupo armado de Yihad, con una postura radicalizada cada vez más enfrentada al gobierno de Hamás.

La inercia del sufrimiento juega a favor de las Brigadas Al-Quds, el grupo armado de Yihad Islámica, más radicales que Hamás

"Como toda la región, Palestina ha vivido un giro en el que la religión ha pasado a ocupar un lugar en la vida pública y política que antes no tenía. La aparición de fuerzas islamistas se ha convertido en un pieza clave que tiene Israel para dividir a los palestinos, cuyo viraje armado no puede explicarse sin tener en cuenta la ocupación".

Morir en el nombre de dios. Ayestarán lanza una alerta. "La desesperación hace de lugares como Gaza auténticas ollas a presión. La gente va a explotar y buscan en Alá un salvavidas que su vida terrenal les ha negado".

La desesperación hace de Gaza una auténtica olla a presión. La gente va a explotar y busca en Alá un salvavidas que la tierra les ha negado

Puesto de reclutamiento callejero de Hamás. Fotografía de Mikel Ayestarán

4. INGENIERÍA MAQUIAVÉLICA

A remover el avispero palestino ha llegado el Estado Islámico erigiendo en el corazón del mundo árabe un Yihadistán, como lo llama David Gardner en Financial Times. Y eso son más problemas para Hamás, a quien ISIS ha amenazado directamente: "Tiranos, los laicos de Hamás no sois nadie. Seréis barridos".

Por ahora ISIS trata de colarse en Gaza por internet. "Los jóvenes siguen la propaganda del califato a través de las redes, como en España o Francia. De momento Hamás, mediante las mezquitas, controla su impacto", asegura Ayestarán.

El equilibrio en la zona es una obra de ingeniería maquiavélica. Mientras ISIS e Israel miden las cortas distancias entre ellos, ¿por qué Israel no acaba con Hamás? "Porque no quiere. Hamás es un elemento clave para la división palestina y para el estado judío es básico dividir al enemigo", afirma Ayestarán.

El equilibrio en la zona es una obra de ingeniería maquiavélica. ISIS e Israel miden las cortas distancias entre ellos, mientras Jerusalén no quiere acabar con Hamás para así mantener dividida a la población palestina

Hamás se queda sola. Irán, su principal apoyo, acaba de hacer las paces con EEUU y además Teherán no perdona la traición de los palestinos desmarcándose de la Siria de Bashar Al Assad.

La Franja de Gaza vive un tenso alto el fuego. Ayestarán ha hablado con milicianos dispuestos a inmolarse por Alá. Por Palestina. También con soldados israelíes, con comandantes de solo 29 años de un Estado militarizado. Ni unos ni otros han visto nunca a su enemigo cara a cara.

Gaza es un agujero negro. Israel acusa a Hamás de usar niños como escudos humanos. Preadolescentes posan con subfusiles.

El alto el fuego es tenso. Por un lado, milicianos dispuestos a inmolarse por Alá y Palestina. Por otro, comandantes de solo 29 años de un Estado militarizado. Ni unos ni otros han visto nunca a su enemigo cara a cara

Puesto para que apuntarse a los campos de verano de Hamás, junio de 2015. Fotografía de Mikel Ayestarán

Los gazatíes se han acostumbrado a vivir empujados hacia el mar. Esperando a que las próximas bombas programadas desde una ciudad tres veces santa acaben con ellos.

Bajo una maldición: si un cuerpo consigue ser más fuerte que las explosiones, se convertirá automáticamente en una artefacto andante de odio. De venganza. Ojo por ojo.

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