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Así de brutal fue el intento policial de acabar con 'Cracolandia'

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Unos 1.000 drogodependientes deambulaban por este vecindario de São Paulo conocido por el consumo de crack. El fin de semana, 900 agentes se lo llevaron todo por delante.

A.G.

22 Mayo 2017 19:03


Las imágenes que llegan de agencias y de reporteros freelance sobre la megaoperación de la policía en la conocida como Cracolandia de São Paulo, en el céntrico barrio de Luz, son una mezcla entre guerra y apocalipsis.

Guerra desigual y bruta, eso sí, con 900 agentes, cifras de G1, barriendo un vecindario de manera indiscriminada, dispersando a los mendigos a golpe de bombas de gas lacrimógeno para todos y destrozando sus tiendas de campaña con tractores.

Apocalipsis por el rastro de caos y escombros que deja una intervención de este tipo cuando echa de las calles a centenares de personas y escudriña todas sus pertenencias y sus hogares, en busca de drogas o quién sabe si de 'limpiar' la ciudad. Los sin-techo muestran su rostro desconcertado, delgados, aturdidos y mal vestidos, tirando de un carro con sus pertenencias, al ser abordados con agresividad por la policía.

Uno de los vídeos del periodista Cairo Castor muestra a un policía gritando "¡sal!" a una mujer que reacciona levantando los brazos. Él insiste lanzando cartuchos de gas lacrimógeno contra el suelo al lado de los pies de la señora.


Incluso cuando parece que no tienes nada, como estos sin-techo muchas veces drogadictos, te pueden atacar y dejarte aún con 'menos nada' como hizo este domingo la policía de São Paulo.

Castor, el periodista que grabó en exclusiva una de las partes más violentas de la toma policial, cuenta que "los vecinos ni siquiera pudieron esbozar la más mínima resistencia". "Los usuarios tuvieron que salir corriendo sin poder llevar sus pertenencias ni sus documentos. Más que no respetar a los moradores, la policía aquí siente placer en ser truculenta. Es común ver a policías riéndose unos con otros cuando alcanzan sus objetivos", narra.

Detuvieron a 38 sospechosos por supuesta pertenencia al narcotráfico, pero perturbaron la vida de centenares tratándolos como a presuntos criminales y sitiando sus calles como si fueran territorio enemigo.

El alcalde de São Paulo, João Doria, se mostró muy satisfecho con la intervención: "Cracolandia acabó, no va a volver. Ni el gobierno municipal ni el gobierno del Estado permitirán que lo haga. Esta región será liberada de estas circunstancias".

Este anunció también que pondrá cámaras en el barrio y destruirá los hoteles que atendían a drogodependientes en el marco del programa 'Braços Abertos', nacido en enero de 2014 por iniciativa de su antecesor en el cargo, Fernando Haddad. Construirán, en su lugar, vivienda privada.

De Brazos Abiertos a 'Puños Cerrados'

Con ese programa, Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) intentó abordar el problema de Cracolandia desde una óptica social y no policial. Ofrecía pequeños empleos y alojamiento a los dependientes que dejaran sus barracas de la calle y se dispusieran a abandonar las drogas.

Los balances de los asistentes sociales que trabajaban en el proyecto calculaban que, entre los 467 participantes en el programa, el consumo de drogas se había disminuido un 60%.

En 2012, la alcaldía anterior había fracasado con un proyecto que intentaba internar a la fuerza a los usuarios de crack en clínicas de desintoxicación, con una política más que dudosa con respecto a las libertades individuales.

Los problemas de seguridad y de orden público continuaron afectando a los vecinos del barrio de Luz a pesar de algunos buenos signos del programa social de Haddad. Y la medida fue muy discutida por los defensores de una línea más dura.


AGORA: Cracolândia SitiadaDomingo, 21 de maio de 2017Edição e imagens: Caio Castor

Posted by Caio Castor on domingo, 21 de mayo de 2017


Haddad perdió la reelección en 2016 y Dória, un populista de derechas con verbo fácil, asumió el gobierno municipal de la mayor ciudad de Sudamérica.

Aunque tanto él como el gobierno de Estado de Geraldo Alckmin anunciaron ayer que después de la operación policial vendrán las medidas sociales, el golpe del domingo da carpetazo al programa Braços Abertos, como confirmaron las propias autoridades. Ahora todo parece dirigirse a una política de 'Puños Cerrados'.

El 'crack', una droga barata derivada de la cocaína, es una de las sustancias con más rápido poder de adicción y destruye a toda velocidad la vida de muchos de sus usuarios.

Los deja en un estado aletargado de felicidad y el síndrome de abstinencia lleva a que muchas consumidoras mujeres ofrezcan favores sexuales a cambio de nuevas dosis. El peligro de contraer SIDA es de ocho veces más que el de una persona normal, según un estudio de la Fundación Oswaldo Cruz con los dependientes brasileños.

Unos 1.000 drogadictos deambulaban —al menos hasta la operación del domingo— por las calles de un barrio que, desde hace 20 años arrastra el estigma de ser conocido como Cracolandia. En las capitales de Brasil, 370.000 personas consumían crack habitualmente en 2013, cuando la Fundación Oswaldo Cruz elaboró el último estudio en profundidad. Sin embargo, un estudio del gobierno de 2014 estimaba entre 350.000 y 400.000 el número de consumidores sólo en el estado de São Paulo. 

En los últimos años, la droga está llegando también a las áreas rurales del país.

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