PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

‘Frexting’: la tensión sexual entre amigas hetero llega a internet

H

 

Nuevos e inquietantes fenómenos sociológicos

Guiem Alba

25 Mayo 2015 05:41

Pongamos que una chica coge el móvil y se saca una selfie semidesnuda. Luego le envía la foto a una amiga, junto con la pregunta "¿Qué te parece?". La amiga la ve y contesta "¡Joder, qué buena estás!".

Estas amigas están practicando el 'frexting', que consiste en enviarse mensajes y fotos de tono sexual, pero sin intenciones sexuales. No, estas amigas no se atraen, entre ellas solo hay una buena amistad. Al menos sobre el papel.

¿Nos lo creemos? Vamos a ver.


Smartphone + amistad + un poquito de sexo = ¡Frexting! Pero... ¿por qué hacerlo?




Hasta ahora conocíamos el 'sexting', que consiste en enviar fotos sexuales a otra persona con la clara intención de excitar. Pero, últimamente, algunas escritoras (en medios como Bustle o Matter) han confesado que comparten fotos sexuales con sus mejores amigas. Y opinan que todas deberían hacerlo.

Las autoras dicen que es un síntoma de confianza entre amigas (nadie comparte sus tetas con cualquiera), y también que es más seguro que enviarle esas fotos a una amiga que a un amante.

Ellas definen el frexting como una especie de "amor platónico" que experimentan las amigas. Sin embargo, enseguida verás que la razón principal está en la autoestima.

El 'frexting' es una pequeña demostración de la tensión sexual que existe entre muchas mujeres hetero





Beca Grimm, la autora del artículo en Bustle , define el frexting como "un chute rápido de confianza": se trata de recibir un cumplido rápido de una persona cercana. Respuestas positivas, emocionales. Sin titubeos.

En otras palabras, no se pide opinión. Si una chica recibe una foto sexual de una amiga, cualquier respuesta por debajo de "estás buenísima" será tan decepcionante como la metadona para el heroinómano. Por eso no es difícil imaginar el frexting como la nueva droga de la autoestima. 


¿Puede un comportamiento ser homófobo y homosexual al mismo tiempo?




Pero no todo es tan sencillo. Días atrás, la escritora Samantha Allen criticaba duramente el frexting en The Daily Beast.

Según Samantha, quienes defienden el frexting dan por hecho que nunca va a existir una atracción sexual entre dos mujeres. Eso, dice, es una suposición homófoba y, además, no es del todo cierta.

"Un estudio de 2007 (...) demostró que las mujeres heterosexuales experimentan excitación genital al ver imágenes sexuales, sin importar el género de los actores", escribe Allen, "además, el equipo se sorprendió al descubrir que las mujeres hetero respondían incluso a películas en que aparecían solo mujeres".


Es muy probable que no sepas que tu mejor amiga es bisexual, por muy bien que creas conocerla




Las conclusiones de Allen son, como poco, llamativas:

1. El frexting es una práctica homófoba, porque toma la heterosexualidad femenina absoluta como punto de partida. "Hay pocas posibilidades de que inviten a una lesbiana a la fiesta del frexting, por la misma razón por la que no la invitan a la fiesta en la piscina", dice.

2. El frexting puede esconder una homosexualidad reprimida, vestida de amistad inocente. "Es muy probable que no sepas que tu mejor amiga es bisexual, por muy bien que creas conocerla", según Allen.

Pensábamos que la homofobia era el miedo y odio a los homosexuales, pero estábamos equivocados. La homofobia es el miedo a nosotros mismos.



Los colores de la sexualidad esconden una amplia gama de grises



share