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Frank Miller: "Trump es divertido, pero su pelo es horroroso"

El autor presenta su nuevo cómic en Barcelona y deja claro que le quedan muchas historias por contar

Hace tiempo que sabemos que el estado físico de Frank Miller no es el idóneo. “ Me da igual lo que opinen de mi aspecto”, se sincera. En la rueda de prensa del XXXIV Salón del Cómic de Barcelona, Frank Miller, invitado de honor por ECC Cómics, no ofrece detalles sobre qué le ha ocurrido. Algunos medios no han tardado en catalogarlo como una especie de Freddy Krueger, pero él asegura que sigue como siempre. Y que "ahora me toca jugar con mis juguetes".

Con la última frase se refiere a que busca la colaboración de otros artistas para llevar a cabo sus últimas obras. Ejerce como mentor de otros grandes artistas como Brian Azzarello o Andy Kubert, autores que le han acompañado en El Regreso del Caballero Oscuro III: La Raza Superior. Según explica, ha relegado en ellos la mayor parte de la historia. “Pero, ¿quién sabe? Quizás en el próximo sea yo quien más trabaje”, dice.

"No estoy muerto. Me quedan muchos sueños por cumplir"

Porque, por supuesto, habrá una próxima vez. Frank Miller no deja ver ninguna muestra de que esté cerca de su final como artista. “ No estoy muerto. Me quedan muchos sueños por cumplir. Aún hay millones de historias por contar ahí fuera y estoy deseoso de contarlas todas”, vocifera mientras esboza una mueca por sonrisa. Lo dice de la misma forma que lo haría un chaval que está empezando en la industria.

Y no solo se refiere al cómic. “ Me gustaría volver al cine con una nueva historia de Sin City, aunque seguramente lo haga con una propia sobre la Segunda Guerra Mundial”. Eso sí, en ningún momento busca crear obras más realistas. Dice que su marca es la fantasía y que, gracias a ella, puede reflejar problemas más profundos que se reflejan en la realidad.

Justo eso es lo que hizo durante los dos volúmenes anteriores de El Regreso del Caballero Oscuro. En 1986, Batman era una excusa para hablar del nazismo. En 2002, de la Segunda Guerra Mundial. ¿Y en esta ocasión? “Este cómic trata más sobre la mitología del héroe. Está claro que vemos las noticias y eso está presente en el cómic. Pero, al final, los cómics son cuentos de hadas”.

"Me gusta Hillary Clinton, es una mujer fuerte. Trump es divertido, pero su pelo es horroroso y construye edificios muy feos"

Pero aunque en su obra haya decidido optar por términos menos realistas, Miller demuestra estar al tanto de la actualidad política de su país. “Me gusta Hillary Clinton, es una mujer fuerte. Trump es divertido, pero su pelo es horroroso y construye edificios muy feos. Ha estropeado mi ciudad”, bromea con cierto atisbo de crítica.

Con estas palabras, el autor también se defiende de las polémicas históricas que le han catalogado como alguien ultraderechista. Y, aunque intenta desmarcarse al máximo de la política actual, sigue viendo en ella una gran fuente de inspiración: “Los superhéroes solo tienen sentido si están relacionados con el mundo real. Cada época define a su superhéroe”.

Miller explica que “ he conocido a las mujeres adecuadas”, cuando se hace referencia a la fuerza y carisma de los personajes femeninos que ha creado. Su favorito, sin desmerecer a Elektra, parece ser Carrie Kelly, la Robin de El Regreso del Caballero Oscuro que ahora se enfunda en la capa de su mentor. “ Es la única persona más inteligente que Batman”, sentencia.

"No conozco a ningún niño que no quiera ser Superman"

Frank Miller deja claro que le queda mucho por decir. Que su físico no impide que sus ideas cobren vida. Que es capaz de luchar contra todo para salir adelante. Y que seguirá contando historias de ficción porque, al fin y al cabo, “no conozco a ningún niño que no quiera ser Superman”.

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