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El lado oscuro de los lugares de trabajo que te “obligan” a ser feliz

Sentirse feliz en el trabajo es importante. Pero también tiene efectos peligrosos

El buen rollo en la oficina es importante. Varios estudios han demostrado que hay un vínculo entre la satisfacción del empleado y la productividad. Por ello, empresas de todo el mundo destinan recursos y desarrollan iniciativas para hacer que sus empleados se sientan más felices.

Futbolines, salas para jugar a videojuegos, zonas chill-out e, incluso, un barco pirata. A la gran mayoría nos encantaría trabajar en un entorno así. Sin embargo, su efecto no es siempre positivo.

El profesor de Cass Business School de City University of London, André Spicer, abordó la creciente fascinación por la felicidad en el trabajo con el libro The Wellness Syndrome. Ahora, analiza en un artículo de The Guardian las distintas consecuencias que comporta a partir de diferentes estudios.

No es positiva en todos los puestos de trabajo

La felicidad es imprescindible en trabajos de cara al público, donde es necesario que los clientes se sientan optimistas. Pero hay otros en los que, precisamente, se requiere lo contrario.

En una investigación se descubrió que para ser un buen negociador, por ejemplo, la felicidad es un inconveniente. En otras palabras, las personas con mal humor suelen obtener mejores resultados en una negociación que una persona feliz.

En una investigación se demostró que las personas con mal humor tendían a obtener mejores resultados en una negociación que una persona feliz

Tampoco es siempre buena a nivel individual

Vivir en una atmósfera de felicidad constante, donde las emociones negativas están implícitamente prohibidas, puede desencadenar otras emociones como ira, tristeza, ansiedad e incertidumbre. Y esto también puede afectar anímicamente a los trabajadores y, en consecuencia, a su productividad.

Así lo demuestran una serie de estudios recientes que defienden que para garantizar el equilibrio emocional es importante expresar las emociones positivas y las negativas. Sobre todo en situaciones complicadas.

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Un ejemplo de ello es la investigación que analizó por qué Nokia cayó con la llegada de Apple. En 2007, el año en que nació el iPhone, la empresa finlandesa era el fabricante líder mundial de teléfonos móviles. Tenía recursos e información sobre su producto para desafiar a la compañía norteamericana. Pero aun así falló. ¿La causa? La falta de negatividad.

 

Habían invertido mucho tiempo y recursos en el sistema operativo para smartphones llamado Symbian. Pero era defectuoso y los gerentes de rango intermedio de la compañía eran conscientes de ello. Sin embargo, temían comunicar malas noticias a los gerentes de alto nivel y aquello fue su condena.

Ante el aluvión de noticias positivas en la compañía, tardaron demasiado tiempo en afrontar el error de Symbian, cambiar los sistemas operativos y lanzar un teléfono inteligente digno de competir con Apple y Samsung. Pero, en aquel momento, ya le habían superado. Ahora, la compañía finlandesa ya no fabrica móviles.

Nokia tenía recursos e información sobre iPhone producto para desafiar a Apple. Pero aun así falló. ¿La causa? La falta de negatividad

No alcanzarás la felicidad aferrándote a ella

Otro estudio demostró que aferrarse constantemente al concepto de felicidad, nos puede conducir a sentir que se nos escapa constantemente. Que como más hablemos de ella, menos probable será que la encontremos. A pesar de vivir experiencias felices seremos aún más infelices de lo normal.

¿Qué pueden hacer las compañías para que la felicidad sea verdadera?

Spicer opina que estas medidas no siempre propician la felicidad de los trabajadores. Que si realmente se peocuparan por ello adoptarían otras políticas:

"Acabarían con las payasadas corporativas y buscarían iniciativas mucho más optimistas. Un paso simple sería permitir que los empleados trabajen parte del tiempo desde casa. En un estudio experimental se evidenció que la satisfacción de los empleados y la productividad se dispararon cuando se les permitió trabajar desde casa".

"Un segundo paso sería dejar de interrumpir a los trabajadores con todo tipo de demandas inútiles como correos electrónicos largos, documentos burocráticos e iniciativas de felicidad obligatoria. Un estudio realizado por investigadores de Harvard Business School evidenció que los trabajadores se sentían más satisfechos en los días que podían concentrarse en un un trabajo importante y hacer algún progreso significativo".

"La satisfacción de los empleados y la productividad se dispararon cuando se les permitió trabajar desde su casa"

 "Por último, la eliminación de parte de la incertidumbre endémica, que se construye en muchos lugares de trabajo, sería un excelente paso para lograr que los empleados sean más felices. En mi propio trabajo con Mats Alvesson descubrimos que muchas de las iniciativas de reestructuración y cambio organizacional alcanzan muy poco aparte de hacer que los empleados se sientan miserables. Se destinan más recursos en construir la reputación de unos pocos administradores y engordar las arcas de los consultores".

[Vía The Guardian]

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