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Ella puede ser la primera presidenta del país más horrible para ser mujer

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Hablamos con Fadumo Dayib, candidata a la presidencia del estado fallido de Somalia en las elecciones de 2016

Ignacio Pato

31 Julio 2015 06:00

¿Si tuvieras que identificar el infierno en la Tierra, qué país sería?

Puede que tu cabeza te esté llevando a un destino para el que nunca comprarías un billete de avión: Somalia.

Sinónimo de hambre, sed, guerra, asesinatos y piratería, Fadumo Dayib se ha propuesto ser la primera presidenta de su país en las elecciones de Somalia en 2016.

1. Fadumo, la niña

"Tengo dos fechas de nacimiento. Mi madre decía que nací en 1974 pero en los documentos puso 1972 para que fuera antes al colegio y ella pudiera trabajar, así que supongo que nací en algún momento entre esos años", dice Fadumo riendo al otro lado del teléfono, desde Finlandia. Allí vive desde hace 25 años.

Llegó al frío escandinavo huyendo de la guerra civil que lleva tres décadas asolando Somalia y que, con diferentes actores, continúa en la actualidad.

Sus recuerdos de infancia son agridulces. “Recuerdo más los buenos momentos. Ir al cine con mis amigos, celebrar fiestas, salir al campo los fines de semana. También recuerdo participar en festividades nacionalistas en Somalia", evoca. "Por supuesto también tuve que dejar el colegio para ponerme a limpiar y cocinar. Fue una infancia dura”.


Siempre he vivido en sitios donde no era querida



Esa dureza, siente, es responsable directa de su sensibilidad acerca de la dignidad humana. Antes de Finlandia, su familia había viajado de Somalia a Kenia, de donde fueron deportados de vuelta en 1989 a Somalia, a la guerra. Fue entonces cuando apareció el asilo político en el norte de Europa.

La vida en Finlandia tampoco iba a ser fácil para una adolescente somalí.

“Sufrí ataques xenófobos. Nos llamaban monos. Nos gritaban que volviéramos a África. He ido al colegio perseguida por skinheads. No era ninguna novedad para mí: en Somalia, Kenia o Finlandia, siempre he vivido en sitios donde no era querida”, reconoce.


En Finlandia sufrí ataques xenófobos. Nos llamaban monos. He ido al colegio perseguida por skinheads



Para Fadumo, que llegó a Finlandia como responsable de sus dos hermanos pequeños, no hubo trauma con el cambio. “Mi madre era nómada, así que yo también lo soy un poco", cuenta. No supo leer ni escribir hasta los 14 años. Ahora tiene varios másters en ciencias de la salud y administración pública y un currículum con 10 años como trabajadora internacional de Naciones Unidas.

2. Fadumo, la somalí

Este mes Fadumo va a volar hacia Somalia. Hace una década que no pisa el país del que quiere ser presidenta. A pesar de todo, sus parientes y las redes sociales la mantienen informada. "Creo que incluso más que mucha de la gente que vive allí”, opina.

Ella sabe adónde va: “A un país en el que la gente no tiene lo necesario para vivir adecuadamente. Un país jovencísimo, en el que el 85% de la población tiene menos de 35 años. Con un 65% de desempleo que obliga a muchos a emigrar".


En Somalia, el 85% de la población tiene menos de 35 años



Los problemas de Somalia, dice, son demasiado incluso para enumerarlos. La pobreza estructural, la insuficiente educación, la falta de alimento y agua potable o la inseguridad derivada del terrorismo son los principales.

La inestabilidad institucional es otra piedra en el camino. Somalia vive en un absoluto caos político, con gobiernos de transición desde 1991. Tampoco existe constitución que fije la ley, uno de los principales objetivos de Fadumo.

Fadumo Dayib se define como panafricanista. Cree en una África unida y abierta, con pactos entre los países del continente. "Somalia no es un país aislado. Nuestros problemas son los de África y viceversa".


Somalia es un país musulmán y no creo que el socialismo sea compatible con nuestra religión ni con nuestra cultura



Preguntada por sus referentes políticos, salen a relucir los nombres de Nelson Mandela, Kwame Nkrumah, Steve Biko o Thomas Sankara. Pero también un importante matiz. "No soy socialista. Creo en la democracia y en gobernar de acuerdo a tradiciones de cada lugar. Somalia es un país musulmán y no creo que el socialismo sea compatible con nuestra religión ni con nuestra cultura”, zanja.

3. Fadumo, la mujer

Fadumo sabe que ser mujer juega en su contra. Ni ella es Hillary Clinton ni sus votantes son diseñadores del East Village neoyorquino.

Un 14% de representación femenina en el parlamento somalí es solo la punta del iceberg de otros escalofriantes números: un 98% de mujeres genitalmente mutiladas o el puesto 179º, el último, en el ránking de Save the Children sobre mejores y peores países para ser madre.

“Quiero desafiar nuestros roles tradicionales", proclama. "A quienes traten de impedir eso, quiero decirles que soy una mujer y no soy su limpiadora ni la que les trae el café. Soy su líder. No voy a negociar mi existencia con ellos".

“Las mujeres no tenemos que negociar nuestra existencia” repite, ahora en plural.

Desde que ha expresado su deseo de ser presidenta de Somalia, Fadumo ha recibido amenazas de muerte.


Las mujeres no tenemos que negociar nuestra existencia



“En Somalia se asesina a gente que tiene educación superior, o que es productiva, o que tiene una mentalidad progresista. A sangre fría. Cada día”, asegura.

Aunque hablemos de muerte, su tono es firme cuando dice “no me puedo permitir vivir con miedo. Una minoría no puede impedir avanzar a la mayoría de la gente de Somalia. Hay que aceptar el coste del progreso que queremos, el coste de ir contra la agenda de los poderosos. Algunos de nosotros moriremos. Tenemos que aceptarlo”.

"Tengo cuatro hijos y quiero verlos crecer pero, para mí, la muerte no es el último destino”, mantiene Fadumo.


El coste del progreso que queremos es que algunos de nosotros moriremos. Tenemos que aceptarlo



Al principio de nuestra conversación, Fadumo ha dicho que tiene un sueño realista. Lo demuestra cuando pido que, antes de despedirnos, me diga con qué Somalia sueña en cinco o seis años. “En ese tiempo no habrá demasiado progreso. Déjame pensar de aquí a 10 años", contesta.

No tarda en completar su respuesta. "Es una Somalia con niños que van al colegio. Con sanidad universal. Un país con un liderazgo en África. Un país del que nadie pueda avergonzarse”.


África, la madre de todos los retos











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