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Así explotan a adolescentes vietnamitas en granjas de cannabis del Reino Unido

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A Thang le prometieron un trabajo en Europa. Sin embargo, lo que no esperaba que ese viaje acabaría convirtiéndole en víctima de un sistema criminal.

alba losada

18 Enero 2017 18:00

Cuando el padre de Thang – nombre ficticio – murió, a él no le quedó otra salida que intentar ganarse la vida en Hanói vendiendo botellas de plástico para reciclar. Pero un día, cuando ya tenía 15 años, su suerte cambió. O al menos eso creía. Se le acercó un hombre y le dijo que le podía llevar a Europa, donde "ganaría mucho dinero".

Sin embargo, lo que no esperaba era que, en realidad, terminaría trabajando en una plantación de cannabis en una casa de Escocia. Tenía que pagar las deudas del desplazamiento. Antes, ya había abonado la cantidad acordada para el viaje con el dinero que le dio su madre tras hipotecar su casa.

"Según nuestros cálculos, hay miles menores vietnamitas en Reino Unido que son utilizados por bandas criminales para obtener beneficios", dijo el exdirector de la Oficina de Tráfico de Personas, Philip Ishola, a The Guardian. De acuerdo con una investigación del mismo diario, se trata del principal grupo explotado en la industria del cannabis. Algo que se debe a que históricamente los gángsters vietnamitas han dominado este mercado en el país.

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Para acercarnos a esta realidad hemos hablado con el jefe de comunicación de ECPAT UK (Campaigning Against Child Trafficking and Transnational Child Explotation), Ryan Mahan. Ha sido él quien nos ha hablado de la historia de Thang.

Los menores vietnamitas son el principal grupo de riesgo en ser explotado en la industria del cannabis de Reino Unido

Durante el último año, esta ONG ha tratado con aproximadamente 20 menores que habían sido explotados en granjas de cannabis y en la mayoría de casos se repite el mismo patrón: han perdido a alguno de sus padres o a ambos. Tienen pocos recursos para sobrevivir y no son más que niños inocentes. De este modo, se convierten en el objetivo potencial de las mafias que les hacen la falsa promesa de "trabajar" en Reino unido.

A partir de entonces se aventuran en un viaje que puede durar entre 1 y 2 años. "Tiempo en el que pasan las 24 horas del día encerrados en un camión, sin tener la menor idea de cuales son los países por los que pasan y, en muchos casos, sufriendo toda clase de abusos", dice Mahan. Un periplo que les lleva a cruzar China y Rusia, entrar en la Unión Europea y de allí saltar a Reino Unido.

Thang tardó 14 meses en llegar. Le habían prometido que trabajaría en un restaurante. Pero una vez allí, lo dejaron con Quong, el hombre que le encerraría en una habitación en la que ni siquiera tendría una cama para descansar.

A partir de aquel momento pasó los días aislado. Con aquellas plantas y las visitas esporádicas en las que Quong le traía pequeñas raciones de comida y agua, como única compañía. Estaba secuestrado y no podía salir, ya que cuando le preguntaba si podía hacerlo le golpeaba. "También le amenazaba diciéndole que la policía le arrestaría y que la mafia iría a por su familia en Vietnam".

Para llegar hasta Reino Unido los menores pasan las 24 horas del día encerrados en un camión y, en muchos casos, sufriendo toda clase de abusos

Esa pesadilla terminó 3 meses después, cuando la policía localizó la casa. Sin embargo, aquello también significó el comienzo de otra: la de declararle culpable por un delito del cual había sido víctima.?

Al interrogarle no supo defenderse. Estaba confundido, desorientado y no hablaba inglés. Además, "como la mayoría de niños con los que trafican estas bandas, a Thang le prepararon para desconfiar de las autoridades". Así que no estuvo muy dispuesto a colaborar con los agentes.?

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Le habían encontrado solo en la plantación, por lo que su abogado le aconsejó que se declarara culpable. Al no tener consigo ningún documento de identidad, acabaron condenándole a 24 meses en una prisión para adultos para después deportarle. Una vez de vuelta a su país, las mafias podrían encontrarle de nuevo y reclamarle la "deuda" que según ellas todavía no habría pagado.

Mahan explica que la mayoría de estos viajes desafortunados a Reino Unido acaban igual que el de Thang. Los vietnamitas son uno de los grupos más vulnerables en estas circunstancias. La Agencia Nacional de Delincuencia (ANC) indica que solo el 11% de los que habían sido explotados fueron reconocidos y tratados como víctimas. Y, de hecho, las autoridades británicas han admitido que durante los últimos 3 años habían detenido a 149 niños de la misma nacionalidad por cultivo de cannabis.

A pesar de haber sido la víctima, Thang acabó condenado a 24 meses en una prisión de adultos y después sería deportado

Los que no terminan entre rejas pueden acabar desapareciendo. Una posibilidad que se refleja en la historia de T, que fue publicada en un informe del Ejército de Salvación de Reino Unido. Después de ser identificado como víctima, la misma organización le envió a un centro de acogida. Pero, a pesar de que temía que los gángsters le encontraran o de que pudiese ser deportado a Vietnam, acabó huyendo. Ahora, está en paradero desconocido.

Las experiencia de T y Thang tuvieron finales distintos, pero el futuro de ambos podría ser muy similar. Como dijo a The Guardian Mimi Vu, de la ONG Pacific Links, la falta de esfuerzos por reintegrarles podría provocar que "sean explotados de nuevo o que, incluso, ellos mismos terminen explotando a otros".

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, de hecho, estima que cada mes llegan ilegalmente 30 niños a través de rutas de contrabando.

Una casualidad hizo que T y Thang acabaron en manos de los gángsters. Ellos les convirtieron en esclavos y las autoridades británicas no han sabido ayudarles a salir de la explotación, perpetuando un círculo vicioso que podría arrebatarles su libertad de por vida.





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