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12 testimonios para visibilizar los micromachismos que nos rodean a diario

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#EveryDaySexism es un proyecto que nos recuerda que el machismo está muy presente en el día a día

silvia laboreo

21 Abril 2016 20:15

Son la base de la pirámide del machismo, pero no por ello lo menos importante. Hablamos de los micromachismos, esos pequeños comportamientos de control y dominio naturalizados, invisibilizados y que se ejecutan impunemente. Los desprecios cotidianos, las microviolencias, el abuso callejero.

Situaciones tan comunes como que le pasen la cuenta a tu novio, que te piropeen por la calle o que te pregunten cuándo vas a tener hijos en una entrevista de trabajo. Cosas que todas hemos vivido y que revelan que el machismo está muy lejos de erradicarse. Así lo cree la escritora y activista feminista Laura Bates, creadora del proyecto #EverydaySexism (sexismo cotidiano), una iniciativa que permite que mujeres de todo el mundo denuncien el machismo del día a día posteando sus testimonios en la web everydaysexism.com.



“Parece ser que cada vez es más difícil hablar sobre sexismo, igualdad y derechos de la mujer porque vivimos en una sociedad que cree que hemos alcanzado la igualdad de género”, explica la web del proyecto. “En esta era “liberal” y “moderna”, quejarse del sexismo cotidiano o sugerir que no estás contenta con la manera en la que las mujeres son retratadas y percibidas, hace que seas catalogada como “quema-sujetadores”, “militante feminista” o “estirada””, resume.

Laura comenzó el proyecto en 2012 y ya cuenta con más de 100.000 historias de mujeres que denuncian esas situaciones de sexismo del día a día. Los objetivos de #EverydaySexism son muy claros: mostrar que el sexismo existe y que es un problema lejos de solucionarse, alentar a las mujeres a compartir sus experiencias para hacer que el problema sea más visible y se haga imposible ignorarlo, denunciar la manera en la que las mujeres son tratadas y manifestar que no es justo que ocurra. Porque, como dice su autora, la iniciativa es útil "incluso si estás acostumbrada a pensar que así es como funcionan las cosas".

Cualquiera puede participar en este proyecto. Todas las mujeres que quieran denunciar estas situaciones pueden hacerlo a través de su página web, de forma anónima y segura. #EverydaySexism está traducida a numerosos idiomas, entre los que se encuentra el castellano, por lo que es muy sencillo dar a conocer los micromachismos cotidianos. 



En el trabajo, en casa, con la pareja o los amigos, con desconocidos o superiores...estas son solo algunas de las historias que recoge el proyecto.

"Ayer volviendo a casa después de una noche horrible me crucé con un grupo de chicos, que al verme triste empezaron a decirme cosas. “que ojitos llevas”, “a mí me gustan tiernas”...intenté pasar discretamente y, de repente, uno me tiró su bebida por encima. Tengo 17 años y ya no puedo más".

"Hace poco asistí a una jornada de formación con mis compañeros de trabajo. La profesora nos preguntó que cuáles pensábamos que eran sus programas de televisión favoritos, sus aficiones y la música que escuchaba. Uno de mi compañeros pensó que era muy divertido gritar por encima de los demás sus “ingeniosas” respuestas. En referencia a los programas de tv dijo “apuesto a que solo ves la basura que ve mi esposa como telenovelas y programas de cotilleos”, en relación a las aficiones apuntó "cotilleos y compras" y sobre la música dijo que 'Adele, como todas las mujeres'".

"Era la única mujer en una reunión de negocios con un cliente. En una pausa de la conversación, me preguntaron si necesitaba una explicación en particular porque era rubia. Una hora más tarde me preguntaron si estaba embarazada".



"Durante una entrevista de trabajo el entrevistador, mi jefe potencial, me pregunta "¿En qué etapa de la vida estás?". Como mujer joven en edad de procrear sentí que estaba tratando de averiguar si planeaba tener hijos a corto plazo. Hablando con un amigo mío, llegamos a la conclusión de que esa pregunta no me la habrían hecho si fuera hombre".

"Con 14 años  estaba realmente preocupada por cosas como la violación y el acoso. Les pregunté a mis padres si me podía apuntar a clases de defensa personal, a lo que mi padre respondió: “no, eso no es una actividad para señoritas”.

"Fui a una tienda a comprar un ordenador portátil. Al pagar y le di al vendedor mi tarjeta de crédito. Al finalizar la compra, el vendedor decide darle el ticket de compra a mi novio, que se encontraba conmigo haciendo unas gestiones. Cuando íbamos a salir de la tienda le enseño el ticket al de seguridad, lo coge y en vez de devolvérmelo a mí se lo da a mi novio. Porque Dios libre a una mujer de comprar tecnología por sí misma".

"Quedé con los compañeros de trabajo de mi novio Daniel para tomar algo. Todos eran hombres. Su saludo cuando llegamos fue “Oh, mira, Dan trajo a la mujer”, luego me abrazaron diciéndole a mi novio “tu mujer está particularmente atractiva esta noche”. Me sentí humillada, hablaban como si no estuviera allí. No soy una posesión, ni un premio, tengo un nombre y soy cientos de cosas más aparte de una esposa".

"Un compañero de trabajo me dejó pasar a mí antes que a un compañero. Mientras lo hacía, dijo “primero la belleza, después los cerebros”. Cuando protesté mi compañero me dijo que me relajara y que 'era solo una broma'".

"Mi hermano mayor siempre busca excusas para no hacer las tareas del hogar, diciendo que no es un trabajo de hombres. Se enorgullece de su falta de habilidad en la cocina y mi madre me obliga a cocinar a mí, en vez de tratar de enseñarle a él. Sé que todos debemos contribuir en el hogar pero es injusto que yo tenga que aportar más que mi hermano".

"En una reunión de trabajo discutiendo qué videojuego podríamos desarrollar en la empresa para atraer al público femenino: HOMBRE 1: “Pues hacemos algo de vestir muñecas, ¿no?” HOMBRE 2: “Yo haría algo sobre un centro comercial, que tiren un dado y así decidan si van a comprar zapatos o vestidos” HOMBRE 3: “o un juego de discutir con las amigas, ¿no?” Lo peor es que los 3 creen realmente que lo que están proponiendo es lo que las mujeres están buscando. No lo decían en broma, en absoluto, ni intentaban hacerse los gallitos. Era una discusión seria sobre un tema serio e importante para la empresa. ¿Cómo cambiamos la forma en que nos ven?".

"Estaba en un bar esperando y escuché a un hombre, cerveza en mano, comentar con otros hombres que quería echarse una novia. Alguien le preguntó si no tenía novia y él dijo que no, que tenía mujer y que quería una novia o amante, pero que no diera guerra. Es decir, cuanto menos hable mejor, no me interesa lo que una relación pueda suponer sino el hecho de que es una mujer y si son dos mejor, y si son tres mejor. Pero calladitas".

"Cuando una manada de machistas piropean a una mujer por la calle ES SEXISMO.¡¡¡No somos un buzón de sugerencias, no nos arreglamos para gustarles, no queremos sus piropos, queremos su respeto!!! Animo a todas las mujeres a contestarles bien alto cada vez que pasen por una situación así. ¡Basta ya!".

Puedes conocer y compartir tus historias de micromachismos a través de su página web, porque como dice Laura: "contar tu historia es una manera que podamos probar el alcance real del problema. Para que nadie nos diga que no podemos hablar más de eso".


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