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Maternidad, cáncer y poesía: historia íntima de una superviviente

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La editorial Capitán Swing publica 'De pronto, mi cuerpo', una memoria de la célebre escritora feminista Eve Ensler

Luna Miguel

30 Marzo 2015 06:00

Cáncer

Vagina

Dolor

Mierda

Sexo

Mamá

Hospital

Miedo

Quimioterapia

Maltrato

Muerte

Imaginad todas esas cosas.

Imaginad que vuestro cuerpo no es vuestro cuerpo. O lo que es lo mismo, que desde siempre habéis sentido que aquel transporte en el que vuestra cabeza viaja no hay en realidad nada que os pertenezca.

La escritora Eve Ensler sintió exactamente lo mismo durante toda su vida, y en una charla TED de 2013 se lo explicó con valentía a miles de personas de todo el mundo: yo era solo una cabeza, y de pronto, llegó mi cuerpo.

La autora de la célebre obra Monólogos de una vagina acaba de publicar en España la que es su memoria corporal. Bajo el título de De pronto, mi cuerpo (Capitán Swing), Ensler da rienda suelta en estas páginas a todo el dolor y a todo el asco que llevaba por dentro.


¿Qué significa pasar toda una vida condenada a un esqueleto que no entiendes?



Como una especie de versión extendida de su charla TED, aquí Ensler nos cuenta detalladamente qué significa no ser madre, qué significa tener cáncer o qué significa pasar toda una vida condenada a un esqueleto que no entiendes.

El cuerpo de una madre contra el cuerpo de un bebé crea un lugar. Te hace saber que estás aquí. Sin este cuerpo contra tu cuerpo no existe ese lugar. Envidio a la gente que echa de menos a su madre. O echa de menos un lugar, o conoce algo llamado hogar.

Así abren las memoria de Ensler. Con este desgarrador primer testimonio, las páginas siguientes dan pie a otro aún más duro: el de una superviviente. 


No sabemos lo que es el cuerpo hasta que nos quitan los órganos



Eve Ensler es una dramaturga, poeta y activista que siempre ha luchado por los derechos de la mujer. Vegetariana, pacifista y adicta a vivir la vida de manera intensa, Ensler tuvo que chocarse mil veces contra el dolor para comprender que, en ocasiones, lo más importante no es dejarse llevar, sino ser ordenado con el organismo.

Al fin y al cabo, el vehículo en el que nuestra cabeza viaja ha de funcionar tan correctamente como nuestro cerebro, incluso si nos creemos que este es brillante pos sí solo.

Cáncer

Vagina

Dolor

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Maltrato

Muerte

Imaginad todas esas cosas otra vez.

Y ahora pensad en Eve Ensler dejando de lado su integridad para dedicarse por completo a mujeres de todo el mundo que no querían escuchar esas palabras.



Durante décadas, la activista dedicó todas sus fuerzas a ayudar a mujeres de países subdesarrollados. Luego terminó sintiendo una gran atracción por el país más terrible de todos: el Congo.

Es curioso cómo una vida dedicada a los problemas de los demás puede volvérsele a uno en contra, pues fue precisamente trabajando en un proyecto social de aquel país donde el terror se apoderó de su cuerpo. 

¿Y cómo alguien que jamás se había sentido apegado a su carcasa descubre de pronto que el cuerpo es lo más importante de si existencia? El cáncer se había apoderado de la escritora, y fue entonces cuando un tortazo de realidad le hizo saber que mente y cuerpo estarían unidos como nunca lo habían estado.


Yo era solo una cabeza, y de pronto llegó mi cuerpo



No sabemos lo que es el hambre hasta que estamos desnutridos. No sabemos lo que es el dolor hasta que un cuchillo se nos clava en las entrañas.. No sabemos lo que es el cuerpo hasta que nos quitan los órganos. Hasta que nos vacían por dentro.

Eve Ensler narra en De pronto, mi cuerpo lo que en realidad es una especie de carrera por llegar a la luna. El satélite al que ella viaja no es otra cosa que la supervivencia, y para ello tendrá que negarse a volver a ser quien era, e incluso a realizar rituales en los que nunca creyó, pero que la salvarán. 

Sus peleas con las enfermeras que a veces tratan a enfermos como a soldados, la muerte de su madre con la que nunca había tenido una relación tan cercana, la literatura debatiéndose en cuadernos incomprensibles en los que el humor era la mejor de las curas… ¿no os parece, a vosotros también, que la palabra “Quimio” recuerda más a un juego de mesa que a una maldita medicina?

Si el cáncer es nuestra autodestrucción, Eve Ensler tuvo que aprender a amar cada rincón de su cuerpo para no destruirse. Para superar esa escalada terrible que es la de una mujer en la montaña de su ánimo: sin útero ya, sin pelo, con esa cara completamente hinchada por los corticoides, sudorosa, escuálida, maloliente.


El cuerpo de una madre contra el cuerpo de un bebé crea un lugar



Imaginad entonces que al final todo sale mejor de lo previsto.

¿Qué significa entonces tener una segunda oportunidad?

Lo único que ahora importa entonces es tocarse, tocarse la piel hasta sentir que uno está vivo y que su cuerpo y su mente le pertenecen. Ensler se dibuja a sí misma su propia historia con fuego, y ardiendo nos entrega una serie de capítulos que a veces nos darán asco y otras veces nos harán llorar.

La enseñanza aquí está clara: que solo el amor y las palabras podrán ayudarnos.

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Mamá

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Quimioterapia

Maltrato

Muerte


Y lo más importante: vida




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