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Europeos buenos, rusos malos (por qué el conflicto ucraniano nos hace parecer tan democráticos)

Los enfrentamientos entre la policía y los ciudadanos se recrudecen en Kiev

Las alarmas internacionales han vuelto a saltar. Las últimas manifestaciones en contra del presidente de Ucrania, Victor Yanukóvich, se han saldado con al menos tres muertos. El conflicto se recrudece, y la protesta ya lleva demasiados meses en marcha. En Bruselas vuelven a meter baza y Putin no se queda callado.

¿Pero qué está pasando? ¿Están los supuestos etarras violentos que se infiltraron en Gamonal destrozándolo todo en Kiev? ¿Qué son esos tenderetes en medio de la plaza? ¿Perroflautas nórdicos? ¿Quiénes son los buenos?

¿Qué pasa en Ucrania?

Ucrania

Las manifestaciones empezaron el 21 de noviembre, cuando las relaciones entre Ucrania y la UE no llegaron a buen puerto. El gobierno no aceptaba las condiciones que se le exigían desde occidente para llegar a firmar el Tratado de Asociación y Libre Comercio: ese fue el motivo principal por el cual los ciudadanos salieron a las calles y terminaron creando el movimiento filoeuropeo 'Euromaidan'. Se le exigía al gobierno de Yanukóvic un giro hacia los estándares democráticos del Viejo Mundo. Quieren entrar por la puerta grande de la modernidad con un euro en la mano.

Sin embargo, las protestas contra el gobierno no se reducen a la euforia europeísta que algunos medios le atribuyen. Como señala The Guardian, al gobierno ucraniano le llueven palos por todos lados. Gran parte del descontento ciudadano responde a la corrupción institucionalizada y a las gestiones elitistas de la clase política. También se han sumado a las protestas algunos grupos que rehúyen el unionismo post-nacional y que se llenan la boca con la patria querida: sus posiciones están más cerca de la extrema derecha neonazi que de la eurodemocracia biempensante.

Además, no debe olvidarse que Ucrania es un recurso geopolítico importantísimo. No solo por sus recursos naturales, sino por el lugar que ocupa en el mapa. En este sentido, algunos tratan de ver en ello : la socialdemocracia europea contra el autoritarismo ruso. Vladimir Putin reclamando su derecho de pernada y Bruselas autoproclamándose árbitro neutral del conflicto, al más puro estilo americano.

Eso sí, esta vez están todos del lado del capitalismo.

La UE es la nueva Unidad de Destino en lo Universal

Es curioso ver cómo la ideología europeísta se ha erigido en poco tiempo como sinónimo de democracia, consenso y bienestar. Luciano Canfora denuncia magistralmente este retruécano, con el que los gobiernos tecnocráticos designados a dedo por Angela Merkel recubren sus políticas neoliberales. En España esto lo hemos podido comprobar una y otra vez cuando en el Parlamento se bajaban los pantalones de la soberanía nacional para dejarse meter la civilización económica por el trasero. Hasta se reformó la Constitución porque, por lo visto, en las cosas importantes todos estamos de acuerdo. Y las cosas importantes siempre se apellidan "Europea".

Los enfrentamientos sangrientos que se están viviendo en Kiev, pasados por el prisma de la prensa española, se tiñen del color azul de la bandera de la Unión: los que acampan en la Plaza de la Independencia, a diferencia de los que estuvieron en Puerta del Sol, sí que están por la labor democrática. La Europa financiera que nos ha llevado a la bancarrota reaparece como héroe de la razonabilidad frente a un sistema mafioso que tiene en Vladimir Putin su máximo exponente. El espejo ucraniano nos devuelve la imagen del Occidente salvífico: somos los buenos.

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