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¿En España no prende la revolución? No importa, los periodistas incendian Burgos por ti

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Conexiones periodísticas de dudoso rigor, como la emitida ayer noche en La Sexta, soliviantan los ánimos en las redes sociales

Josune Imízcoz

14 Enero 2014 11:54

Ya hace unos días que las redes sociales han rebautizado la ciudad de Burgos como Ham-Burgos y a su ya célebre barrio de Gamonal como Amonal o Amosal. Y parece que la broma ha calado hondo en el ánimo de algunos reporteros desplazados al lugar para realizar la cobertura del levantamiento popular que allí se está desarrollando, vistas y oídas algunas de las conexiones en directo de los últimos días.

Siguiendo con la metáfora explosiva, la que está corriendo como la pólvora por las redes sociales es, en especial, la crónica en vivo realizada anoche por La Sexta, en la que una reportera narra en directo, fuera de plano, una de las manifestaciones vecinales que se oponen al proyecto de construcción de un boulevard comercial para el barrio. La disociación entre lo que sucede en imagen –vecinos marchando ordenadamente, pateando, eso sí, algunas vallas para hacerse paso– y la narración de la periodista –una crónica exaltada de unos disturbios de los que no se ve rastro– está avivando los ánimos de una comunidad virtual que apoya, simpatiza y legitima las protestas.

Ante la estremecedora falta de rigor, las acusaciones de manipulación contra la cadena son hoy chascarrillo nacional. ¿Realmente había ánimo manipulador tras las intenciones de la reportera y, por ende, de La Sexta? Si así fuera, ¿se puede hacer de una manera más burda? ¿Hemos llegado ya al punto de tener que recordar a ciertos directivos que los espectadores, además de tener oídos, acostumbran a ver la televisión con los ojos abiertos?

Pero si optamos por ser bienpensantes, también cabría la hipótesis del mal día: ¿y si fue simplemente una cuestión de abrumadora torpeza periodística, de los nervios del directo? ¿O de un excéntrico cámara que decidió que, aunque Burgos entero ardiera a sus espaldas, el plano correcto era el de la muchedumbre pacífica? (La reportera en cuestión se ha justificado en Twitter jurando que, aunque en pantalla no se viera nada, a dos metros de ella había violencia masiva).

También existe una tercera posibilidad, quizá la más probable conociendo las entrañas del entramado mediático actual: la del ansia de Pulitzer, la de las ganas de ciertos periodistas –especialmente de algunos de los que trabajan en televisión– de convertir cada intervención propia en un relato enérgico, dinámico, excitante, épico, que contente a una plantilla directiva que apuesta su vida por el info-espectáculo. A cada directo emocional, vibrante, tenso… palmada en la espalda.

Otro de los momentos de bochorno mediático que se ha vivido estos días en Burgos se produce durante la conexión de un periodista radiofónico, corregido en directo por un vecino del barrio cuando acusaba a los manifestantes de destrozar comercios: “No digas mentiras, comercios (no hemos atacado) ninguno, solo bancos, que entendemos que también son culpables. Enséñame algún comercio atacado”. Finalmente, el periodista se desdice y rectifica en directo.

En España muchas voces llevan tiempo preguntándose por qué la mecha de la revolución no termina de prender, cuando los amagos han sido, efectivamente, múltiples. Quizá los medios de comunicación, ávidos de realidades convulsas, visuales, incendiarias y, por tanto, altamente vendibles, hayan decidido que es hora de echar un poco de gasolina a la barricada. Quizá hayan pensado que es momento de incendiar Burgos por ti.

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