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España 2090: el año en que el país podría convertise en un desierto como el Sáhara

Tan solo un 0,6% de los españoles están preocupados por el cambio climático...

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El pasado año el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ya advertía que España era el país europeo con mayor riesgo de desrtificación. La escasez de lluvias, el aumento de las temperaturas, la deforestación o la emisión de gases, son algunas de las causas que señalaba el informe. Unos meses más tarde el diario The Guardian publicaba que en 2100 la zona de Andalucía podría verse reducida a un desierto si no se tomaban medidas respecto a la emisión de gases. 

Este año la cosa parece ir a peor. El mes de junio figuró como el más caluroso y más seco desde 1960. Las olas de calor registradas se alargan cada vez más y las temperaturas han llegado a incrementarse hasta 2 grados por encima de la media según datos de NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica).

Ahora, la revista Science, pronostica que en 70 años la mitad de la península podría convertirse en desierto. Concretamente los autores de la investigación, Joel Guiot y Wolfgang Cramer, mantienen que la mitad de la península, desde Alicante hasta Portugal, será tragada por la arena en 2090. Entre los factores analizados destacan la sequía, que está afectando a un territorio cuya naturaleza es un 70% semiárido o árido, provocando un aumento del porcentaje de desertificación de la tierra que actualmente ronda el 35%. Es el más alto de la Unión Europea.

El informe preveé que las temperaturas aumenten hasta 4 grados en 70 años. Una amenaza que no solo afecta a las personas, sino también al ecosistema español, uno de los más ricos en aves, mamíferos y anfibios. Entre las regiones más afectadas destacan, por encima de todas, Canarias, Andalucía y Murcia. Esta última ha registrado los niveles más bajos de precipitaciones.

Entre las posibles amenazas a las que tendríamos que hacer frente de cumplirse el pronóstico destacan la escasez del agua, el aumento de las temperaturas extremas y la pérdida de suelo destinado a la agricultura y la ganadería. Esta actividad supone un importante porcentaje del PIB español y, a su vez, es también otro de los principales motivos de la sequía de los acuíferos.

Frente al problema, el estudio apunta a que todavía hay tiempo para reaccionar. Entre las medidas que defienden organizaciones como Greenpeace destacan un mejora de la Ley de Medio Ambiente; el cumplimiento de los Acuerdos de París o la reestructuración del sistema agrario actual para dar paso a una explotación familiar, social y sostenible.

El cambio climático sigue siendo uno de los principales puntos a tratar en las agendas gubernamentales, pero no es una de sus principales precoupaciones. Tampoco lo es para gran parte e la sociedad. En junio, una encuesta elaborada por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) reflejaba que tan solo un 0,6% de los españoles estaban preocupados por el cambio climático. El desempleo y la corrupción ocuparon los primeros lugares. Quizás el coste de la degradación del ecosistema, que la ONU estima en 1.200 millones de euros, sirva al menos para conseguir una mayor reacción.

Una muestra de la poca importancia que los españoles le dedican al cambio climático puede verse reflejado en los comentarios que recibió la cuenta de Twitter del CSIC, cuando el organismo publicó los apocalípticos datos que arrojaba el informe de la revista Science, que tildaban de "exagerado" y "sensacionalista" el informe.

Puede que estemos frente al síndrome de la rana hervida. La analogía explica que si metemos una rana en una olla y comenzamos a elevar la temperatura gradualmente se acabará acostumbrando y adaptando hasta morir hervida porque no pudo reaccionar a tiempo. Las buenas noticias son que, todavía, estamos a tiempo de reaccionar.

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