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Tiene 64 años y se ha convertido en el escritor más incómodo de Italia

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¿Su delito? Rebelarse

Antonio J. Rodríguez

09 Marzo 2015 06:00

*En la imagen, protestas contra la construcción de la línea de alta velocidad entre Turín y Lyon

Al noroeste de Italia se encuentra el valle de Susa. Desde hace varios años, los residentes en esa geografía vienen enfrentándose a la autoridad para impedir la construcción de la línea de alta velocidad (TAV) entre Turín y Lyon.

¿La razón? Perforar las montañas llenas de amianto supondría envenenar la salud pública, el suelo, el agua y el aire: no son pocas las obras públicas italianas que en los últimos años han terminado en investigación judicial por los daños medioambientales ocasionados.

Los intereses económicos que se reúnen alrededor de esta línea de alta velocidad que planea unir Lyon con Budapest son muchos. Sin embargo, la oposición a este proyecto es igualmente poderosa, y en ella se encuentra el escritor italiano Erri de Luca, que ahora explica sus problemas con la justicia en La palabra contraria.

“El TAV ha de ser saboteado”


El escritor italiano Erri de Luca


En agosto de 2013, una serie de intelectuales italianos firma un durísimo texto dedicado a la lucha en el valle de Susa. El 1 de septiembre, la periodista del Huffington Post Laura Eduati entrevista a De Luca con motivo de aquel libro.

En aquella entrevista, la periodista le pregunta a De Luca si consideraba legítimos el sabotaje y el vandalismo. De Luca contestó que “son necesarios para que se comprenda que el TAV es una obra nociva e innecesaria”. La periodista insiste sobre la legitimidad de la violencia en la oposición a la obra, y De Luca zanja: “El TAV no ha de hacerse. Es muy simple”.


Las negociaciones han fracasado, así que la única vía de resistencia es el sabotaje



Para el escritor italiano, “el TAV ha de ser saboteado. Para eso precisamente servían las cizallas: son muy útiles para cortar las verjas. Son necesarias para dar a entender que las del TAV son obras nocivas e inútiles. Las mesas de negociación del Gobierno han fracasado, los intentos de mediación han fracasado: el sabotaje es la única alternativa”.

Días más tarde, la empresa fabricante del tren de alta velocidad Turín-Lyon presenta una demanda contra el escritor.

El 24 de febrero de 2014, unos agentes de la policía romana aparecen en casa de De Luca y le hacen saber que ha sido imputado “por haber inducido públicamente (…) a cometer diversos delitos y faltas en perjuicio de la empresa LTF, Sociedad Comanditaria, y de las obras de la TAV-LTF en la localidad La Maddalena Chiomonte (Turín), un área de interés estratégico nacional”.

Por supuesto, De Luca no iba a quedarse de brazos cruzados.

La palabra contraria era la manera que el escritor tenía para visibilizar la agresión a sus ideas. Resulta que por aquellas declaraciones podían caerle hasta cinco años de cárcel.

Escritores peligrosos



En La palabra contraria, De Luca admite que su paso al anarquismo vino tras la lectura de Homenaje a Cataluña, de Orwell. El italiano forma parte de esa estirpe de escritores para los cuales la palabra no es un simple oasis, sino que sirve para transformar la realidad. De Luca evoca la peripecia de Pasolini: “el mayor intelectual italiano estaba con la izquierda revolucionaria y mientras tanto, escribía en los grandes periódicos y era invitado una y otra vez a la televisión pública”.

El ADN de De Luca bebe de figuras como Salman Rushdie o los intelectuales italianos que apoyaron la lucha armada en Chile tras el golpe de 1973. Como él mismo recuerda: “a un escritor le toca en suerte una pequeña voz pública. Su ámbito es la palabra, de modo que le corresponde la tarea de proteger el derecho de todos a expresar la suya propia”.

Hace unos días, el escritor presentaba en Roma su obra. Allí afirmó que “si mi palabra es un crimen, estoy dispuesto a pagar las consecuencias. Qué cosa mejor puede hacer un escritor que defender su palabra”. Así sea.

El valle de Susa está luchando para conjurar un desastre ambiental, para no tener que arrepentirse después. Se trata de la más intensa y duradera lucha de prevención popular


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