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EpicSelfies: la nueva era del autorretrato tiene impulsos suicidas

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Una cosa es hacerse una selfie y otra muy distinta es PASARSE UN HUEVO

Mario G. Sinde

11 Marzo 2014 09:43

Desde que se ha considerado que el selfie es una nueva forma de expresión, si no de arte, han empezado a aparecer personas que están llevando el lado creativo de hacerse una foto con el móvil hasta extremos muy dementes. Hasta ahora, el selfie era una cosa muy sencilla: consistía en poner morritos, o cara de empanado, con un espejo del excusado al fondo, o en un ascensor, o por la calle, y colgarlo en las redes para que tus amigos te dijeran piropos y tus presas sexuales mordieran el anzuelo. Era una cosa muy primaria, basada en la vanidad más soft y en el interés inmediato, para satisfacer instintos primarios. Luego fuimos autoconscientes del poder sugestivo del selfie, y empezaron a aparecer las fotos locas.

Anoten este concepto como uno de los que van a hacer más daño en 2014: selfies olímpicos. No se trata de irse a Sochi, o a Río de Janeiro, a hacerse una foto como si fueras Messi en un anuncio, sino intentar el más difícil todavía con el autorretrato. Ya no se trata de fotografía, sino de circo, o una extensión de Jackass. El concepto básico es esto: hacerte la foto más extraña, difícil, elaborada o peligrosa. En el baño, por ejemplo, hacer contorsiones complicadas y tener un último músculo elástico, cultivado en clase de Pilates o yoga, para activar el botón de disparo. O montarte un atrezzo que ni un decorado de “Juego de Tronos” para hacerte la foto en situaciones disparatadas: como si estuvieras en la playa, comprando zapatillas en una tienda, representando una noche de juerga con los colegas. Son selfies que van más allá de la foto en sí, que tienen guión, preproducción y presupuesto digno de un videoclip de Justin Timberlake.

Y aún más difícil todavía: selfies en situciones épicas. Se ha estrellado tu avión, has sobrevivido y en vez de llamar a la guardia costera TE HACES UNA PUTA FOTO. Te subes a un edificio de 200 plantas y te haces la foto en la antena de televisión. Te prendes fuego y disparas. Estás rodeado de tiburones y en vez de rezar, te retratas a punto de ser mordido por un maxilar de titanio. Vas a los sanfermines y justo cuando te va a pitonear un morlaco decides inmortalizar el momento en el que tu médula espinal está a punto de ser triturada como una papilla Hero Baby. Adiós al selfie de mierda: ha llegado la era del selfie currado, peligroso, para dejar constancia de que eres un héroe, un atleta o un pirado (por no decir gilipollas). Superadlo si hay huevos.

selfies muy pasadas de rosca

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