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Elon Musk detalla sus planes para colonizar Marte, y son... ¿una locura?

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El CEO de SpaceX quiere que el viaje hasta el planeta rojo sea "divertido y excitante", como un crucero por el espacio. ¿Cómo piensa lograrlo?

PlayGround

16 Junio 2017 12:59

Arte PG

No es un simple sueño. No es un simple argumento publicitario con el que consolidar su fama de emprendedor visionario. Elon Musk tiene una hoja de ruta para llegar a Marte, y parte de sus ideas acaban de ser recogidas en un paper que él mismo firma para la revista New Space. ¿Su título? Convertir a los humanos en una especie interplanetaria.

La Historia se va a bifurcar en dos direcciones”, escribe Musk. “Una será quedarnos en la Tierra para siempre, hasta que finalmente se produzca algún evento que nos lleve a la extinción. La alternativa es convertirnos en una civilización orientada hacia el espacio y en una especie multiplanetaria. Confío en que estaréis de acuerdo conmigo en que esa es la dirección que debemos tomar”, nos dice.

Colonizar Marte, por pura necesidad. Esa es su visión.


Musk confía en poder enviar una primera misión no tripulada a Marte en 2023. Poco después empezarían las misiones tripuladas, los primeros colonos. Si se cumple su visión, en los próximos 100 años habría un millón de personas viviendo un Marte


El pasado febrero, SpaceX anunció que pretende lanzar una misión tripulada más allá de la Luna para dos clientes privados a finales del 2018. Esa será la primer prueba seria de su Sistema de Transporte Interplanetario (ITS, por sus siglas en inglés). La intención última de ese proyecto es crear un sistema de transporte seguro que pueda conectar la Tierra y el planeta rojo de manera regular, como si de una línea aérea se tratara.

Musk confía en poder enviar una primera misión no tripulada a Marte en 2023. Poco después empezarían las misiones tripuladas, los primeros colonos. Si se cumple su visión, en los próximos 100 años habría un millón de personas viviendo un Marte. Es a lo que aspira.

Para ello, Musk quiere hacer que viajar a Marte sea una experiencia similar a coger un gran crucero transatlántico. Quiere que el viaje sea una experiencia de ocio en sí misma. Una experiencia que duraría en torno a 80 días, aunque SpaceX aspira a reducirla a 30 jornadas.

“Para que sea atractivo, (el viaje hasta Marte) debe ser realmente divertido y excitante; no puede ser una experiencia incómoda o aburrida”, escribe el empresario. “Por eso, el compartimento de la tripulación o el compartimento de los ocupantes estará preparado para que puedas llevar a cabo juegos en gravedad cero: podrás flotar dentro de la nave. Habrá películas, salas de lectura, camarotes y un restaurante. Será realmente divertido ir. ¡Vas a pasar un gran rato!”


La logística del sueño

Más allá de las comodidades, el paper de Musk también aborda aspectos económicos y técnicos. El emprendedor concreta y profundiza en lo expuesto el año pasado durante su intervención en el Congreso Internacional de Astronáutica de Guadalajara, México, e insiste en que la principal barrera para llevar a la gente hasta Marte es, según él, el coste.

“No puedes crear una civilización autosostenible si los tickets para viajar cuestan 10.000 millones por persona”, escribe. “Si conseguimos que el coste de mudarse a Marte sea similar al precio de una casa media en los Estados Unidos, que se sitúa alrededor de los 200.000 dólares, entonces creo que la probabilidad de establecer allí una civilización autosostenible es muy alta. Creo que es algo que, verdaderamente, sucederá”.

Lograr ese abaratamiento de costes pasa por trabajar en dos aspectos básicos:

1. Lograr cohetes reutilizables. Es algo en lo que SpaceX lleva tiempo trabajando. Los lanzamientos y aterrizajes exitosos de su cohete Falcon 9 son su mejor aval.

2. Dar con el combustible adecuado. Se necesitaría un combustible que lograra la propulsión necesaria, que permitiera repostar en órbita, y, lo más importante, que pudiera ser producido en Marte. Sí, habría que montar una fábrica de combustible allí, para asegurar la viabilidad de los vuelos de vuelta a la Tierra. Musk especula con la posibilidad de usar el dióxido de carbono del planeta rojo para producir metano y oxígeno, y usar esas sustancias como base de algún sistema de propulsión eficiente para las naves.


"Si conseguimos que el coste de mudarse a Marte sea similar al precio de una casa media en los Estados Unidos, que se sitúa alrededor de los 200.000 dólares, entonces creo que la probabilidad de establecer allí una civilización autosostenible es muy alta" (Elon Musk)


Como ves, está (casi) todo por pensar, ya no solo por hacer. Porque, vale, SpaceX ha logrado retornar con éxito y volver a lanzar alguno de sus Falcon 9, pero como señalan los críticos, hay un mundo de diferencia entre poner un par de cohetes en órbita baja alrededor de la Tierra y lograr las condiciones de habitabilidad necesarias como para crear una nueva civilización en un planeta que se está revelando aún más inhóspito de lo que creíamos.

El propio Musk es consciente de todo eso, pero ya sabemos que en el entorno de los billonarios crecidos a la sombra de Silicon Valley, el único credo posible es el optimismo hiperbólico.

“Al hablar de la arquitectura de SpaceX, quiero hacer que Marte parezca posible; hacer que parezca algo que podremos lograr en el transcurso de una vida”, escribe Elon. “Realmente hay una manera de lograr que cualquier pueda ir (a Marte), si quiere ir”.


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