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Cuando el humor da trabajo a los abogados, nuestra vida va a peor

Hablamos sobre humor con El Mundo Today tras su "Alá es la polla"

“Alá es la polla”. Cuatro palabras le bastaron a El Mundo Today la semana pasada para conseguir como mínimo dos cosas: la reacción post-Charlie Hebdo más original —y audaz— de los medios españoles y que Facebook eliminase un enlace a este artículo.

¿Se puede hacer humor de una tragedia como la de la redacción de Charlie Hebdo? ¿Existen límites a la hora de intentar hacer gracia? ¿Y qué responsabilidad social tiene la chufla?

Xavi Puig, de EMT, tiene claro un primer punto: " Cuesta mucho sacar humor de tragedias".

A muchos, humoristas o consumidores de humor, la imponente presencia de noticias como este atentado les enfría el ánimo hasta neutralizar las ganas de reírse con nada que pueda hacer referencia a ello. Puig reconoce que hacer reír con un tema difícil es más satisfactorio por difícil, pero también que "los que practicamos la sátira no tenemos la obligación de estar todo el día demostrando que tenemos cojones".

En ocasiones se aduce que la única reponsabilidad del humor es disparar hacia arriba y no hacia abajo. Esto equivale a no cebarse con alguien que parte de una posición no aventajada. Entonces, ¿puede el humor ser considerado como un tipo de agresión?

"Es importante distinguir un contenido que te cuestiona y no te gusta de una agresión verbal y una situación de acoso. No creo que la sátira, al menos la que yo ejerzo, persiga la ofensa. Disentir y cuestionar desde el humor no es cometer una agresión. Tenemos que poder defendernos de las burlas desde el discurso, no desde la coacción que imponen las armas o los abogados. Yo nunca he agredido a nadie con mi trabajo"

Pero entonces, más allá de los juzgados, ¿tiene sentido preguntarse por los límites el humor?

"No tiene mucho sentido. El humor es una estrategia retórica. Nos da la sensación de que esta obsesión que se tiene por los límites del humor parte de entender que éste es peligroso. Lo realmente dañino es tener una estructura emocional débil e infantil que te lleve a ofenderte por cosas que lees y ves en los medios. Revela un déficit de madurez que empobrece el debate social y la propia convivencia".

Queda entonces que la única autocensura aconsejable es la de no alcanzar un mínimo de sonrisas o carcajadas. Es decir, y aunque suene problemáticamente objetivo, la de la calidad.

Si hacer humor no tiene límites, parece que hacer gracia sí debería tener un mínimo que no siempre es fácil de conseguir. Con la bilis asomando, nos preguntamos si hace más gracia un chiste del que alguien sale malparado. "La mala baba es más atractiva para quien disfruta revolcándose en ella. Nosotros hemos hecho gracia con chistes sobre astrofísica. Te puedes cachondear de un robot de la NASA".

Otra cosa. ¿Sigue siendo gracioso hacer bromas sobre ETA, la monarquía, Bárcenas o Pablo Iglesias? Un riesgo de hacer humor pegado a la actualidad política o social es la posible caducidad de referentes comunes. EMT capea ese problema mediante ficciones y un lenguaje propio, fácilmente reconocible. Aun así, Puig no ve demasiado claro este fugaz ciclo de la vida del LOL:

—Puedes pensar que hacer un chiste sobre Juan Carlos I cazando elefantes ya no procede. Pero si publicáramos hoy que vuelve a cazar ahora que ya no le mira nadie, seguro que a algunos les haría gracia. A veces la gracia está en lo sobado que está el tema.

"La libertad de expresión es sagrada". La de veces que escuchamos y leemos esto. Pero, ¿es así realmente? Nos preguntamos si nuestra vida empeora o no cuando, por ejemplo, se censura una portada.

"Que estos días sea un tema estrella no quiere decir que se magnifique la defensa de la libertad de expresión. La facilidad con la que se institucionaliza la censura recuerda a la banalidad del mal de Hannah Arendt. Llega un punto en el que parece normal que Mariló Montero amenace con demandarnos. A mí me parece increíblemente anómalo y me llama mucho la atención. Me fastidia el paternalismo del  'claro, es que vais provocando'".

El resumen de Puig: " Que nuestro trabajo dé trabajo a nuestros abogados es una vergüenza y empeora nuestras vidas".

Xavi Puig se muestra muy escéptico sobre el poder del humor para favorecer un cambio social. "Creo en la fuerza de los argumentos. Así avanza la ciencia y creo que así deben avanzar las sociedades. El humor es una retórica que recurre a la deformación y la caricatura, no a los argumentos". El humor, por tanto, quedaría circunscrito a una " estrategia literaria y herramienta para el desahogo y la complicidad". El cambio social requeriría entonces una actitud ajena a la ficción.

No hay miedo a que la realidad supere a El Mundo Today: ya lo hace. " La realidad es estrambótica desde el Big Bang, que me parece la mayor frikada del mundo. El Big Bang fue el primer chiste de pedos de la Historia".

Si Alá es la polla, ¿quién es Mahoma?

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