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Filipinas cambia la guerra contra las drogas por la guerra contra el ISIS

Duterte quiere extender la ley marcial a todo el país mientras defensores de los Derechos Humanos piensan que intenta emular una dictadura

Rodrigo Duterte, el actual presidente de Filipinas, está dispuesto a extender con dureza la ley marcial a todo el país con el fin de combatir al Estado Islámico. Es la respuesta al ataque de este martes en el sur del país, donde un grupo de milicianos encapuchados del grupo Maute, afines al ISIS, han sembrado el terror en la ciudad de Marawi, ciudad en la que se ha decretado el estado de sitio.

Los terroristas decapitaron al jefe de policía, secuestraron al cura y a los feligreses, incendiaron la escuela, la cárcel y el hospital, y finalmente plantaron la bandera negra de Estado Islámico en el centro de la ciudad. En total, 21 personas han muerto en los enfrentamientos.

"Si se que los islamistas se han establecido también en Luzón -isla filipina más poblada después de Manila- podría declarar la ley marcial en todo el país para proteger a las personas", señaló duterte en una conferencia en la capital, tras acortar su viaje oficial a Moscú.

A la pregunta de cuándo se acabará el estado de sitio, respondió "se acabará cuando la policía y los militantes me digan que está todo restablecido". En teoría, la constitución de 1967 de Filipinas señala que la ley marcial sólo puede estar vigente durante 60 días, aunque el presidente ya ha señalado en un vídeo que podría mantenerla durante un año.

El presidente filipino ha pasado de tener una guerra abierta contra las drogas, a la guerra contra el ISIS. Duterte, que confesó que él mismo había matado a drogadictos y traficantes, ha girado la orientación de su batalla para hacer frente al grupo terrorista. De hecho, su viaje a Moscú, tenía una prioridad: firmar la compra de armamento para poder luchar contra los islamistas del sur. Desde hace varios años, la región del sur de Filipinas, donde reside mayoría musulmana en contraste con la católica del resto del país, está sufriendo insurgencia islamista radical y ataques terroristas.

Duterte ya había advertido el pasado mes de octubre que declararía la guerra al grupo terrorista. "Si ISIS viene a Filipinas, olvidaros de los Derechos Humanos", señaló.

La amenaza de extender la ley marcial a todo el país ha suscitado críticas. Desde la organización Human Right Watch, consideran que Duterte está intentando emular la dictadura de Ferdinand Marcos, quien controló el país con mano dura desde 1965 hasta 1986.

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