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La tribu que adora al Duque de Edimburgo como su Dios, consternada por su jubilación

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En el Pacífico Sur, un poblado de indígenas rinde culto a la figura del irreverente marido de Isabel II. Y esperan que algún día, su príncipe les haga una visita

S.L.

08 Mayo 2017 13:16

Foto de Christopher Hogue Thompson


El archipiélago de Vanuatu, situado en las aguas del Pacífico Sur, ha sido desde tiempos inmemoriales hogar de extrañas creencias.

Durante la Segunda Guerra Mundial los habitantes de estas tranquilas islas vivieron la llegada a sus territorios de unas extrañas divinidades: hombres vestidos de verde militar que desembarcaron allí con toda clase de riquezas y artilugios del futuro.

Así surgieron los llamados Cultos Cargo, una especie de religión en la que los indígenas de la isla de Tanna en Vanuatu adoraban a los soldados americanos que luchaban en la Guerra del Pacífico.

Pero más allá de los Cargo, los habitantes de la aldea de Younamen (Tanna) rinden culto a alguien aún más inesperado. Estos indígenas adoran como si fuera un Dios al Duque de Edimburgo, el irreverente marido de la Reina Isabel II.


Vía Reuters


Una religión, conocida como Movimiento Príncipe Felipe, que estos días pasa por duros momentos. La semana pasada, el Duque de Edimburgo anunciaba su jubilación a los 96 años, tras más de 70 de matrimonio, incontables meteduras de pata, actos públicos oficiales y titulares para la historia. Ahora, los aldeanos de Younamen temen que el hombre al que rezan como un Dios nunca regrese a su montaña.

Según la leyenda local, el hijo de piel pálida del dios del volcán se aventuró un día a través de los mares en busca de una mujer rica y poderosa con la que casarse. Paralelamente, alrededor de los años 60 los aldeanos de la colonia anglo-francesa de las Nuevas Hébridas observaban continuamente los retratos de Felipe y la Reina en las oficinas del gobierno y las estaciones coloniales.

  

Los habitantes de una aldea de la isla de Tanna adoran como si fuera un Dios al Duque de Edimburgo, el irreverente marido de la Reina Isabel II.


Un hecho que les sirvió para descubrir que la figura del Príncipe Felipe cuadraba a la perfección con la de su Dios: hombre blanco, casado con una mujer rica y habitante de reinos lejanos. La teoría de que el Príncipe Felipe era su Dios prometido se reforzó aún más en 1974 con la visita de la pareja a las Nuevas Hébridas.

Desde entonces, los indígenas de Younamen rezan al príncipe para que sus plantaciones de plátano y ñame crezcan fuertes, rinden culto a varios de los retratos del Duque de Edimburgo y adoran la fotografía del Príncipe ataviado con traje y lanza que ellos mismos le hicieron llegar a Londres.




"El príncipe Felipe ha dicho que un día vendrá a visitarnos", declaró a la agencia Reuters Jack Malia, jefe del poblado de Younamen. "El día que él llegue, la gente dejará de ser pobre, no habrá enfermedades ni deudas y nuestras plantaciones brotarán fuertes”, explicó el mandatario.

Lo más curioso de todo este asunto es que el anuncio del retiro del Príncipe ha coincidido con la próxima llegada a las islas del ciclón tropical Donna. Un fenómeno meteorológico extremo que, según el periodista Matthew Baylis, podría ser una señal para los indígenas. Este escritor y periodista vivió un tiempo con los indígenas y ha declarado al Telegraph que Donna podría interpretarse en las islas como el anuncio de un “mayor estatus sagrado” del Duque de Edimburgo. “Es muy posible que vean su retiro de la vida pública como la muestra de que el Duque ha alcanzado un nuevo peldaño en su divinidad”. “Del mismo modo, podrían pensar que el Príncipe se está preparando para venir a Tanna de alguna forma, espiritual o corporal”, mantiene el periodista.

Por el momento, no se sabe si el cese de todas las actividades públicas del marido de Isabel II supondrá también que nunca volverá a Younamen. Sea de una manera u otra, los habitantes de estas islas del Pacífico Sur no pierden la esperanza de poder verlo en persona. Porque como declaró el jefe del poblado a Reuters: “aún creemos que va a venir, pero si él no viene, las fotos que poseo no significarán nada”.

[Vía Reuters]


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