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Drogas, celos y mentiras: la trastienda de la canción más polémica de los últimos años

Robin Thicke admite que mintió sobre su co-autoría de 'Blurred Lines'

"Blurred Lines" fue la canción que catapultó a Robin Thicke al estrellato. Pero si el cantante hubiese sabido lo que vendría después probablemente nunca la habría grabado. Su adhesivo groove la convirtió en un hit instantáneo. Y entonces empezaron los problemas. Su vídeo fue acusado de cosificar a la mujer, y sus letras de promover la violación. Thicke ha tenido que soportar acusaciones de misoginia y ha sido troleado sin piedad en Twitter. Para rematarlo, los hijos de Marvin Gaye le demandaron por plagio al entender que la canción se parecía demasiado "Got to Give It Up". Y, aunque parezca mentira, todo esto solo era el comienzo.

Ahora, la filtración de las declaraciones de Thicke y el productor Pharrell Williams en el juzgado en relación al supuesto plagio hacen que todo lo que rodea la canción sea todavía más fascinante. En el testimonio jurado, obtenido por Hollywood Reporter, Thicke admite que toda la autoría de la canción corresponde a Williams, que mintió durante la promoción de su disco y que estaba demasiado drogado y borracho durante el proceso de composición como para haber participado.

Mentiras y celos

"La canción hubiese existido con o sin mí. Nada fue idea mía... estaba borracho y diría que ya estaba hecha en un 75% cuando entré en el estudio", dice Thicke en el documento. Algo que se contradice con lo historia que, en repetidas ocasiones, había explicado a los medios de comunicación sobre el nacimiento de la canción. Esto es lo que dijo, por ejemplo, a la revista GQ: "Pharrell y yo estábamos en el estudio y le dije que una de mis canciones favoritas de todos los tiempos era "Got to Give Up" de Marvin Gaye. Le dije en plan, tendríamos que hacer algo así, algo con ese groove'. Luego empezó a tocar algo, escribimos la canción en, literalmente, media hora, y la grabamos".

Cuando los abogados de los hijos de Gaye le requieren que aclare por qué dijo eso, Thicke admite que fue porque estaba celoso. "Después de hacer seis discos que escribí y produje yo mismo, el mayor hit de mi carrera estaba escrito y producido por otra persona, estaba celoso y quería llevarme algo de crédito", dice en su declaración. El cantante afirma que simplemente tuvo "suerte de estar en la habitación" cuando Williams escribió la canción y que repitió la historia del falso origen de la canción porque creía que le ayudaría a vender discos. "Cuando doy entrevistas digo lo que sea con tal de vender discos", admite.

Vodka, Vicodin y derechos de autor

Thicke tambien afirma que no recuerda muchas de las entrevistas porque raramente estaba sereno durante las mismas. "Estaba colocado y borracho en cada una de las entrevistas que hice el año pasado. Cada día me despertaba, me tomaba un Vicodin para empezar el día, y luego llenaba una botella de agua con vodka y me la bebía antes y durante mis entrevistas". Más adelante en su declaración, el cantante afirma que ha dejado de tomar el opiáceo, pero no de beber.

A pesar de su escasa aportación en el proceso creativo de "Blurred Lines", Thicke consta como co-autor de la canción, lo que le da derecho a aproximadamente un 20% de los beneficios por derechos de autor. "Me llevo un porcentaje mucho mayor del que merezco", dice Thicke. Pero, ¿por qué? Pharrell Williams lo aclara en su propia declaración. "Robin es amigo mío y no estoy tratando de, ya sabe, menospreciarle de ningún modo. Pero esto ocurre constantemente en nuestra industria... Se hace aparentar que las personas tienen mucha más autoría en las cosas de la que realmente tienen. Aquí es donde entra el embellecimiento", dice Williams.

Inspiración, mashups y racismo

Luego el testimonio de Williams se vuelve más evasivo. Cuando le preguntan si Marvin Gaye le ha influido simplemente dice, "es Aries. Le respeto". Acerca de si Thicke le dijo de hacer algo parecido al mítico cantante de soul, el productor explica que el cantante no le pidió que hiciera nada en particular porque ese día llegó tarde. "Cuando trabajo con una persona, normalmente pienso en la energía con la que llegan, pero no fue el caso de ese día porque Thicke todavía no estaba ahí", dice Williams. El productor, en cambio, explica que se inspiró en el "tono de voz bluegrass" de Thicke para escribir la canción.

Uno de los momentos más extraños de la declaración de Williams llega cuando le preguntan si son las secciones de bajo y teclados (sin duda, los elementos que guardan más parecidos con la canción original de Gaye) son los que sostienen la canción. El productor lo niega y afirma que lo que mantiene unida la canción es el tono vocal de Thicke. En ese momento sus palabras parecen referirse al prejuicio racial que sufren los cantantes blancos. "Es un hombre blanco cantando de manera soulful y, en este país, desafortunadamente no tenemos demasiadas oportunidades de escuchar eso. Pero hay muchos tipos blancos increíblemente talentosos con voces realmente soulful. Cuando les damos la oportunidad escuchamos a los Justin Timberlakes y las Christina Aguileras, y escuchamos, todas estas voces magistrales a las que han dado una oportunidad de ser escuchado por hacen algo distinto".

Thicke, por su parte, también tuvo un momento especialmente excéntrico cuando Richard Busch, abogado de la familia Gaye, intentó que escuchara un mashup de las dos canciones. El cantante le suplicó que lo quitara, alegando que el choque entre acordes mayores y menores la hacía insoportable. "Es como escuchar uñas rasgando una maldita pizarra... Es como la película de Stanley Kubrick La Naranja Mecánica, donde tiene que permanecer sentado y mirar... ahora mismo Mozart debe estar revolviéndose en su tumba".

Será apasionante observar cómo encajan todas estas piezas en el juicio, que empezará el próximo mes de febrero.

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