PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

¿Y si Donald Trump amara en secreto a los inmigrantes?

H

 

El New York Times tiene en su poder una grabación con 'la opinión real' del precandidato republicano sobre los inmigrantes. Quienes conocen su contenido aseguran que podría suponer un duro golpe para los intereses electorales de Trump

Margaryta Yakovenko

02 Marzo 2016 16:21

Donald Trump es un perfecto tahúr. En lo que lleva de campaña, el magnate del flequillo imposible ha prometido deportar a todos los inmigrantes sin papeles que se encuentren en suelo estadounidense, vetar la entrada a EEUU a los musulmanes o construir un muro entre México y EEUU cuyo coste debe asumir México. Pero ¿y si el ogro Trump no odiara tanto como quiere hacernos creer?

El New York Times tiene en su poder una grabación que algunos creen que puede suponer un duro golpe para la campaña de Donald Trump si sale a la luz.

La grabación es de una entrevista que el precandidato republicano realizó en el periódico el pasado 5 de enero en las dependencias del periódico. En ella, supuestamente, Trump ponía en duda sus propias promesas realizadas respecto a la inmigración, dando a entender que su visión real es mucho más mesurada y flexible de lo que viene mostrando en público.


El New York Times tiene en su poder una grabación 'off the record' en la que, supuestamente, Donald Trump niega su compromiso con algunas de sus más duras propuestas en materia de inmigración


Por supuesto, la grabación no ha sido sacada a la luz ya que esa parte de la conversación se realizó off the record y tan solo unos pocos periodistas, y el propio Trump, saben lo que hay realmente en la cinta.

La columnista del NYT Gail Collins, que estuvo presente durante la conversación, especulaba este sábado sobre lo que se habló en su columna.

"El análisis más optimista de Trump como candidato presidencial es que él, simplemente, no cree en las posiciones, excepto las que se adoptan para propósitos estratégicos, cuando se está haciendo un trato. Así que, obviamente, no puede decir cómo va a deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados, porque esa será su primera apuesta en alguna futura sesión de negociación monstruosa", escribía Collins.


El análisis más optimista de Trump como candidato presidencial es que él, simplemente, no cree en las posiciones, excepto las que se adoptan para propósitos estratégicos, cuando se está haciendo un trato


Parece probable que las propuestas y declaraciones que ha lanzado Trump desde la tribuna en lo que lleva de campaña no sean más que propaganda para ganarse a determinados sectores del electorado. Una estrategia de uno de los mejores showmans de EEUU, que lo único que pretende es que los medios estemos hablando continuamente de su última barbarie dialéctica.

Unos desatinos orquestados por un fuerte equipo de comunicación en el que el multimillonario es el líder que sabe cómo vender un producto al público.

La deportación de miles de inmigrantes sin papeles, una de sus principales promesas electorales que ha calado fuertemente entre sus partidarios, es un acto atroz, brutal e inviable para el que además se necesitarían grandes cantidades de dinero que suponemos que Trump no pondrá de su bolsillo.

Pero es una promesa clave en su campaña. Un pilar en el que el magnate se apoya con seguridad y que podría derrumbarse si el público conoce realmente lo que Trump opina del tema inmigratorio.

Sin embargo, en sus palabras siempre está presente un aire de autoritarismo triunfal que cautiva a los votantes.


El votante tipo de Trump es un hombre blanco con ingresos económicos bajos, que siente que no tiene voz política, y que se muestra receloso con los extranjeros que habitan en EEUU


Según explicaba el profesor Matthew MacWilliams en un recienteb artículo para Vox, la definición clásica del autoritarismo implica una disyuntiva: más seguridad a cambio de menos libertad. Pero también trata de la identificación de los extranjeros como amenaza y supone otorgar a ciertas personas poderes especiales para aplicar políticas de destrucción contra ellos.

Las propuestas políticas de Trump, tanto externas como internas, son un embrollo. En algunas de sus declaraciones ha asegurado que para detener al Estado Islámico no solo hay que matar a los terroristas sino también a todos los miembros de sus familias.

Pero aún así, aún con un programa nada claro que se basa en la xenofobia y el autoritarismo, Trump consigue votantes. Cada vez más.

Pero, ¿quiénes son esos votantes?

Según los últimos análisis publicados en medios estadounidenses, un primer grupo de defensores de Trump son las personas poco informadas en cuestiones políticas, que perciben la política como un circo orquestado por los medios de comunicación. Algo divertido en el que gana el que más alto grita. Aunque lo que grite sean barbaridades.


Más allá de la raza, la edad, la religión o el nivel de ingresos, lo que de verdad parece unir a los partidarios de Trump es su atracción hacia el autoritarismo


El votante prototipo de Trump suele ser un hombre blanco con ingresos económicos bajos, nos dicen. Un hombre que no ha pasado por la universidad, que siente que no tienen voz política, y que se siente amenazado por los "extranjeros" que habitan en su gran país. Y decimos hombre porque la diferencia entre el apoyo masculino y el femenino se sitúa en los 19 puntos. Las mujeres no quieren a Trump.

Pero más allá de la raza, la edad, la religión o el nivel de ingresos, lo que de verdad parece unir a los partidarios de Trump es su atracción hacia el autoritarismo. Y no hay mejor campo para mostrarse autoritario y extremado que el de la inmigración.   

Si saliese a la luz una grabación que derrumbase el discurso antinmigratorio de Trump, toda su campaña se vería reducida a cenizas y él no sería más que un muñeco sin un programa detrás.

Por el momento, sus contrincantes republicanos Marco Rubio y Ted Cruz ya han pedido en diversos mítines que se revele el contenido de la conversación pero el periódico New York Times se niega a sacar la transcripción de lo que se contó off the record.

share