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Diplomacia 2.0.: las multinacionales tecnológicas contarán con su propia embajada

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Dinamarca ha creado la primera embajada para negociar con empresas. ¿Arriesgado?

PlayGround

12 Febrero 2017 12:58

Una compañía como Alphabet (Google) tiene un valor de mercado de 800.000 millones de dólares. Esto, es por ejemplo, una cifra superior al PIB de un país como Argentina.

En la lista de compañías que superan a economías nacionales también están los grandes gigantes tecnológicos de Silicon Valley, como Facebook, Apple, Uber o Twitter. Y la respuesta de Dinamarca al peso que tienen estas compañías no ha sido otra que crear una embajada para negociar directamente con ellas.

Se tratará de una embajada tecnológica, cuyo objetivo será el de negociar posibilidades de inversión y desarrollo en consonancia con los intereses de Dinamarca.

"Es importante establecer relaciones con actores tecnológicos como Google, Facebook, Apple y Alibaba, con startups y con epicentros como Silicon Valley, Shenzhen y otros lugares", aseguró a la BBC el canciller danés, Anders Samuelsen.

"La base de esto no es algo nuevo. Los diplomáticos de Dinamarca y de otros países lo hacen todos los días, pero necesitamos hacer más. Y necesitamos tener un enfoque más sistemático sobre la tecnología y la digitalización", afirma el ministro. "Al igual que en nuestras discusiones bilaterales con gobiernos extranjeros, habrá cuestiones en las que estaremos de acuerdo y otras en las que no. Ambas son buenas razones para el diálogo".

Las oportunidades de colaboración en el campo tecnológico serán uno de los principales objetivos de este nuevo ente diplomático. Pero también la negociación sobre la fiscalidad de estas empresas, que en Europa han enfrentado grandes multas por evasión fiscal, como fue recientemente el caso de Apple. También han estado en el punto de mira por la deslocalización de su actividad en busca de países fiscalmente blandos, como es el caso de Google en Irlanda. Estas actividades han repercutido en enormes beneficios para las compañías mientras que los Estados se han visto indefensos y sin poder de negociación.

Precisamente, este es uno de los puntos polémicos: que estas compañías privadas con intereses principalmente comerciales adquieran carácter de Estado soberano al ser tratadas como entes diplomáticos. "Mientras que nombrar a un alto funcionario encargado de negociar con las compañías tecnológicas tiene mucho sentido, equiparar esas empresas con países sienta un precedente bastante preocupante", aseguró en Forbes la experta en tecnología Emma Woolacott.

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