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Descubren el graffiti erótico más antiguo del mundo

Junto a dos falos, una inscripción dice “Nikasitimos estuvo aquí montando a Timiona”. Más claro, agua

Llegados a una cierta edad, el pene se convierte en auténtica obsesión para el varón. El simpático colgajo pasa a ser nuestro centro gravitatorio, y no hay día que pase que no realicemos algún tipo de actividad en su honor. Nos tocamos, nos medimos, lo observamos con curiosidad máxima, inventamos nombres para el miembro e incluso mantenemos conversaciones íntimas con él. El tamaño del pene se convierte en motivo recurrente de chistes, burlas y proclamaciones fanfarronas, y a la mínima de cambio dejamos su silueta estampada en cualquier lugar. El reto ahí siempre es el mismo: a ver quién dibuja el falo más grande, más venoso, más chorreante, más ofensivo. Puede parecer un síntoma de inmadurez y flacidez mental, pero la historia nos dice que esas expresiones gráficas de “falocentrismo” han estado ahí desde antiguo. Desde antes incluso de lo que imaginábamos.

El doctor Andreas Vlachopoulos, especialista en arqueología prehistórica, acaba de hallar lo que según él es el ejemplo de grafiti erótico más antiguo que se conoce. Las representaciones, realizadas sobre la superficie de una piedra situada en un promontorio en la isla griega de Astipalea, datarían de los siglos V y VI antes de Cristo, y son “tan momumentales en su escala” y tan “seductoramente claras” que al investigador no le ha quedado ninguna duda sobre su motivación sexual.

Nikasitimos estuvo aquí

Descubren el graffiti erótico más antiguo del mundo

En declaraciones a The Guardian, Vlachopoulos se refiere a los falos y a las inscripciones halladas como “inscripciones triunfales” con las que los antiguos moradores de la isla habrían querido “reclamar su propio espacio en letras grandes que no simplemente expresan deseo sexual, sino que hablan del acto sexual en sí mismo”. Y eso, dice el profesor, es muy raro de ver.

Una de las inscripciones, que se cree realizada a mediados del siglo sexto AC, proclama lo siguiente: “Nikasitimos estuvo aquí montando a Timiona”. Más claro, agua. Cerca de allí, dos grandes falos aparecen rascados en piedra bajo el nombre de Dion. Para Vlachopoulos, el hallazgo es la evidencia de que, ya entonces, la gente que poblaba las islas griegas usaba un lenguaje codificado a base de símbolos e imaginería que era muy sofisticado para la época. “Quien sea que escribió la inscripción erótica referida a Timiona, estaba muy bien entrenado en la escritura”, comenta el arqueólogo. “Las letras fueron inscritas con mucha pericia en la cara de la roca, evidencia de que no eran sólo los filósofos, los eruditos y los historiadores quienes estaban entrenados en el arte de escribir, sino que también la gente normal que vivía en la isla sabía escribir”.

Vlachopoulos no parece considerar la opción de que el follador Nikasitimos y el artista Dion fueran también eruditos, quizás dando a entender que la dedicación al intelecto y los deleites de la carne nunca han ido de la mano, algo que nos desconcierta. Sin embargo, como adolescentes soeces y obsesionados con los penes que hemos sido en el pasado, la idea que propone nos agrada: dibujar falos enhiestos a granel y dejar mensajes escritos sobre las hazañas sexuales de uno por las esquinas no es necesariamente síntoma de inmadurez. Dependiendo del contexto, puede ser signo de sofisticación y cultura.

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