PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

¿Derechos humanos para los chimpancés? Una corte de Estados Unidos dice "no"

H

 

El activista Steven Wise pedía la liberación de unos primates encerrados en un camión y en un pequeño santuario

Germán Aranda

09 Junio 2017 23:28

El activista y abogado Steven Wise pidió en marzo que se concediera un 'habeas corpus' a Kiko y Tommy, enjaulados en un camión y en un pequeño e insuficiente santuario para primates.

Pero claro, un 'habeas corpus' es la liberación de un preso debido a la injusticia de su detención, y Kiko y Tommy no habían sido detenidos ni juzgados, porque Kiko y Tommy no son seres humanos, sino chimpancés.

Así que, en realidad, lo que persigue el abogado y animalista australiano es que se equiparen los derechos de los primates con los de los seres humanos. Él es el fundador de Nonhuman Rights Project, que persigue este objetivo desde 2007 y como fundación independiente desde 2012. El litigio sobre los chimpancés Kiko y Tommy empezó en 2013.

La corte de apelaciones de Nueva York que recibió el recurso de Wise apreció su intención "loable", pero expresó que no hay precedentes que permitan reconocer a los chimpancés como entidades con personalidad jurídica, según informa la agencia AP.

"El peticionario no contempla que no hay ningún chimpancé condenado por un crimen en Nueva York", expresó el juez, que además recordó que determinar los derechos legales de los animales es un trabajo destinado a los legisladores.



A muchos kilómetros de Nueva York, en la localidad española de Girona, la Fundació Mona cuida de chimpancés abandonados o maltratados y se cuestiona si es necesario equiparar los derechos de los primates a los de los seres humanos.

Responde Cristina Valsera, bióloga y una de las responsables del centro: "La solución no es desde nuestro punto de vista equiparar los derechos a los de los humanos, porque habrá detractores del lado conservador y también de animalistas que acusen de especista y antropocentrista".

"¿Dónde pones el límite? ¿En el macaco, en el gorila, en los primates?", se pregunta.

Lo que es necesario, defiende Valsera, "es que tengan derechos de verdad a no ser maltratados". Y tiene algunas propuestas para ello:

1.- "Que no sea permitido el uso de animales para espectáculos y nos planteemos su maltrato en laboratorios".

2.- "Que exista una lista de animales que se puedan tener como mascotas, porque ahora mismo existe una lista de los que no se pueden tener. Pero enseguida si está la tortuga de Florida importan a la prima-hermana de la tortuga de Florida".

3.- "Redefinir lo que es maltrato, porque no se considera que estar encerrado en una jaula durante años sea maltrato si tenían comida y bebida o si un veterinario determina que el animal está bien físicamente".



Sabe de lo que habla, puesto que de los 33 primates que han acogido en el centro —ahora hay 18— muchos han pasado por ese tipo de situaciones. "El primer grupo que rescatamos llevaba ocho años sin salir de un camión. Estaban sin salir, sin limpiar y se hacían las necesidades encima unos de los otros", cuenta.

Es habitual, dice Cristina, "que quienes los usan para anuncios o para el circo y se cansan los abandonen o los encierren hasta que se mueren". Sucedió más recientemente con un "macaco que vivía encerrado en el hueco de una chimenea".

El debate sobre los derechos de los primates en España no es nuevo. Durante la legislatura de Zapatero, se debatió la aceptación de un proyecto no de ley en el marco del Proyecto internacional Gran Simio, para proteger a los primates con derechos más cercanos a los humanos. Fue objeto de burla por parte de la derecha conservadora y nunca llegó a aprobarse.



La investigadora del centro de Ética animal de la Universitat Pompeu Fabra, Paula Casal, defiende este tipo de medidas porque "los grandes simios tienen mucho miedo a perder su vida y pueden sufrir terriblemente" los efectos de la longevidad o la memoria emocional a largo plazo e incluso del "emparejamiento forzado".

Lo importante para ella "no es si llamamos a estas protecciones derechos humanos o derechos simios, sino que exista una protección eficaz".

La caza furtiva como comida de subsistencia y como comida exótica en países ricos, la caza como trofeos, para zoos y laboratorios y la taxidermia son algunas de las violaciones de derechos que sufren los primates, explica Casal. La destrucción de sus hábitats naturales, la explotación sexual y el mal estado en zoos, circos y laboratorios agravan el sufrimiento de vidas muchas veces sometidas a la actividad humana. 


share