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Política, fútbol y rock and roll: el equipo que ayudó a derrocar una dictadura

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El documental 'Democracia em preto e branco' relata la experiencia política más radical dentro de un club de fútbol de élite

Ignacio Pato

01 Marzo 2015 08:00

"Donde hay crisis, donde hay inestabilidad, hay posibilidad de revolución". La frase, dicha con una sonrisa en la boca, difícilmente puede atribuirse a un jugador de fútbol profesional. Pero si hablamos del brasileño Sócrates, la cosa cambia.

Cambia porque hablamos de la experiencia de democracia más radical dentro de un equipo de fútbol de élite. ?Hablamos de la Democracia Corinthiana que se impulsó desde dentro del SC Corinthians de São Paulo entre 1982 y 1984?. Una Democracia em preto e branco que ahora podremos ver en formato documental gracias a su estreno en el Offside Fest de Barcelona.

Es 1982 y Brasil acaba de hacer un fútbol increíble en el Mundial de España. La magia de Sócrates, Zico, Falcao y Cerezo ha sido tan grande como la decepción por el 5º puesto y la distancia que separa a la ciudadanía de una dictadura que dura 18 años. Waldemar Pires entra como nuevo presidente de un Corinthians cuya hinchada presiona contra una directiva apoltronada. Pires cede terreno y llega Adilson Monteiro Alves como director deportivo. Un sociólogo de izquierdas que quiere escuchar a los jugadores. Su inmediata conexión con un núcleo de futbolistas politizados va a resultar decisiva para construir un modelo revolucionario.

A partir de este momento, todo se decidirá por votación. Algo inaudito en un equipo de fútbol de máxima categoría, donde la jerarquía se respeta o se respeta. El voto del último suplente valdrá lo mismo que el del presidente. En medio, los cracks e ideólogos: Sócrates, Wladimir y Walter Casagrande. La radicalidad de la iniciativa reside tanto en el contexto general de dictadura militar como en la disposición de un grupo de trabajadores para tomar control de su fuerza de trabajo y hacer de ello algo más que unas patadas a un balón.

Ha nacido la Democracia Corinthiana.

A qué hora se entrenaba, si debía haber concentraciones antes de los partidos, los fichajes que se debían realizar e incluso las tácticas eran cuestiones debatidas y decididas en colectivo dentro de aquel Corinthians. Una autogestión política que la dictadura temía que sirviese de ejemplo para todo Brasil. Y, por una vez, los militares estaban en lo cierto. Los futbolistas pasaban a ser ciudadanos.

Cuando en octubre de ese mismo año Corinthians juega contra São Bento ocurre algo. Encima del número, detrás de las camisetas, todos los jugadores llevan la misma leyenda, Día 15 vote. Eran las primeras elecciones para gobernador del estado de São Paulo en 17 años. La dictadura, como haría posteriormente la de Pinochet en Chile, estaba tratando de hacerse un lavado de cara que no le costase muy caro. Corinthians quería contagiar de democracia a todo Brasil. En 1983, el equipo defiende el título Paulista ante el gran rival, el São Paulo. Para la Historia queda su entrada en el Morumbi con una bandera en la que se podía leer: “Ganar o perder pero siempre con democracia”. Y Corinthians ganó.

La lucha por la apertura política de la Democracia Corinthiana tenía banda sonora de guitarras eléctricas. El rock brasileño inconformista aumentaba su popularidad en aquellos años gracias a grupos como Titãs, Legião Urbana o Ultraje a Rigor. Los jugadores se mezclaban con los músicos, como en esta ocasión hicieron Sócrates, Wladimir y Casagrande ni más ni menos que con Rita Lee, ex miembro de Os Mutantes. Suya es precisamente la voz en off del documental Democracia em preto e branco.

Todo se aceleraría con la campaña Diretas Já!, que pedía la celebración de elecciones directas –y no dirigidas por los militares como hasta entonces– para elegir al presidente de Brasil. En definitiva, democracia. Con una enmienda para tal propósito rechazada por el Congreso, Sócrates, muy a su pesar, tenía una promesa que cumplir.

“Si la enmienda se aprueba, no me voy del país”. Se marchó a Europa.

Sin Sócrates y su celebración de los goles puño en alto, la lista de la Democracia Corinthiana perdió las elecciones internas del club en el 85. Wladimir y Casagrande dejaron el equipo. Uno sigue activo en el sindicalismo y ha sido candidato a concejal por el Partido Comunista. El otro trata de recuperarse de una gravísima adicción a la cocaína y la heroína.

A Brasil le quedaban unos años para una nueva constitución y la elección del presidente de manera directa. Faltaba todavía más para que Lula Da Silva, aquel campesino militante por la democracia en Brasil, llegase a la presidencia. Como fanático del Corinthians y de la Democracia Corinthiana, sabe que todo llega.

?Otro fútbol?, y con él otro país, había sido posible.

Sócrates, Wladimir y Casagrande en una actuación de Rita Lee.

Mensaje unánime: el día 15, vota.

Biro-Biro, Wladimir, Sócrates y Casagrande: bicampeones Paulistas.

La Democracia Corinthiana se comprometió a fondo con la campaña Diretas Já!

El sociólogo Adilson Monteiro y Casagrande, la cabeza y el corazón.

Walter Casagrande, un punk con el 9 a la espalda.

La Democracia Corinthiana transgredió hasta las poses para la foto.


Un equipo de fútbol profesional democratizado la puede liar bien gorda



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