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Deep State: el gobierno en la sombra que rige el destino de EEUU

Mike Lofgren ha sido durante 28 años congresista republicano especializado en seguridad nacional. En su nuevo libro trata de desvelar lo que él denomina Estado Profundo, el verdadero poder por encima de los gobiernos

Como un intercambio de cromos cuando estábamos en el colegio. Así es como ve el escritor y exfuncionario estadounidense Mike Lofgren el juego de candidatos políticos, las elecciones y los resultados de estas.

Los políticos de izquierda, de derecha, los reformistas y también los radicales, siempre estarán por debajo de un poder mucho mayor que ellos y del que son marionetas, nos dice el norteamericano. Marionetas de lo que él llama el 'Deep State'.

Lofgren ejerció durante 28 años como congresista republicano especializado en seguridad nacional y gasto militar. Tras su retirada de la política en 2011, está contando todo lo que sabe. Y su nuevo libro explica sus intenciones desde su título: Estado Profundo. La caída de la Constitución y el auge de un gobierno en la sombra'.

¿QUÉ Y QUIÉN ES EL ESTADO PROFUNDO?

Para Lofgren, el Estado Profundo viene a ser un conglomerado de élites del gobierno, las finanzas, la industria y el ejército que dirigen el país de manera no explícitamente consentida por los electores.

O sea, el piloto automático de la vida política.

¿Quién forma este gobierno en la sombra? Para Lofgren, una élite organizada en una especie de triángulo de poderes.

El primer lado es el político-militar del Pentágono. También forman parte de él el departamento del Tesoro, altos tribunales y en general los miembros de los comités de seguridad y defensa del Congreso cuyos puestos, asegura, Lofgren, no dependen de elección o reelección alguna.

En el segundo lado encontramos el frondoso engranaje de Wall Street. El hecho de que Hank Paulson, ex Goldman Sachs, se convirtiese en secretario del Tesoro de Obama, ilustra estos vínculos.

El triángulo se cierra sin fisuras, con empresas de Silicon Valley como Google y Apple en una posición privilegiada, ya que por ahí entra toda la información necesaria para detectar tendencias, tanto comerciales como políticas. Sí, estamos hablando de todos nuestros movimientos en internet.

En otras palabras, un ejército de burócratas que decide qué y cómo se hace la política estadounidense. Así responde Lofgren a su pregunta retórica: "¿por qué la política de Obama se ha parecido tanto a la de Bush?".

COBARDES Y APOCALÍPTICOS

Desde su retirada de la política en 2011, Mike Lofgren ha aparecido en TV, escrito artículos y sobre todo rendido a sus pies la crítica de The Washington Post y The New York Times con su anterior libro, Se acabó la fiesta: cómo los republicanos se volvieron locos, los demócratas inútiles y la clase media se fue al garete.

¿Cuál es la ideología del Estado Profundo? Sencillamente sigue la suya propia, ni republicana ni demócrata, aunque este gobierno en la sombra se caracteriza por el conservadurismo político y el neoliberalismo económico, y ha estado los últimos años influido por el derechista Tea Party.

Precisamente un rasgo esencial para su supervivencia es que sus miembros se presentan como meros tecnócratas cuyo asesoramiento y rol es, dicen, neutral.

Para Lofgren este estatus de poder por encima de los partidos es claramente una violación de la soberanía ciudadana, ya que exime a las élites de cualquier rendición electoral de cuentas.

El excongresista pinta una Casa Blanca que más que centro de operaciones es un teatro. Para los dos grandes partidos no escatima una crítica afilada. Si los demócratas son una pandilla de acobardados a la hora de presentar políticas impopulares, los republicanos son directamente un "culto apocalíptico", una secta guiada por visiones irreales.

La línea entre lo público y lo privado se disipan definitivamente en el escenario que Lofgren dibuja. El elemento clave son las puertas giratorias, bien conocidas también en España, y por las que los altos cargos políticos pasan a formar parte de grandes empresas privadas influyendo en las políticas públicas.

¿CENIZAS IMPERIALES?

Uno de los aspectos más llamativos del discurso de Lofgren es el de no otorgarle infalibilidad a esta élite todopoderosa. Al contrario, sus fracasos son unos cuantos y bien conocidos, siendo quizá el mayor de ellos el de la invasión y guerra de Irak. Eso sí, el Estado Profundo es especialmente corporativista y no suele haber apenas represalias internas.

Y cuidado, esto es ninguna conspiración, asegura Lofgren. Este gobierno actúa en la sombra, alejado de los focos, pero no en secreto.

Lofgren parece abogar por una repolitización de la vida pública que conlleve un mayor espíritu crítico y vigilancia ciudadana hacia los consensos que los poderosos alcanzan consigo mismos.

Quizá esta repolitización que parece echar de menos el excongresista republicano Lofgren no esté al fin y al cabo tan lejos de los cambios conseguidos en Grecia o ciudades como Madrid o Barcelona por movimientos políticos que persiguen recuperar unas democracias secuestradas. El problema parece ser precisamente el espacio de maniobra con que cuentan una vez ganadas las elecciones.

Lofgren predice cambios. Equipara Washington a las capitales imperiales de Roma, Constantinopla o Londres. Todas cometieron el error que caracteriza al Estado Profundo: cuando algo va mal, redoblan esfuerzos para hacer lo mismo con mayor intensidad.

Y todas cayeron.

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