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Un mundo oscuro: los momentos más macabros del cine de David Fincher

A unos días del estreno de 'Perdida', repasamos el lado tenebroso del gran director de cine

El próximo 10 de octubre se estrena en nuestro país Perdida, la esperada cinta inspirada en la novela de Gillian Flynn Gone Girl. La película cuenta la historia de Nick y Amy, un matrimonio aparentemente perfecto. Cuando ella desaparece sin dejar rastro, la investigación policial revelará que tal vez la pareja tenía mucho que ocultar. Una historia ideal para que Fincher se ponga a hacer su magia negra.

En una entrevista lejana, el director resumía su filosofía vital con una sencilla frase: “Todos somos unos pervertidos”. Una frase que define el tono de una filmografía que ha sabido moverse en el mainstream de Hollywood sin perder su aura de oscuridad, realismo y desesperanza. Aquí repasamos algunos de esos momentos que dejan claro que cuando tiene que meterse en faena, Fincher no tiene ningún reparo en ensuciarse las manos.

Zodiac: asesinato al aire libre

Fuimos a ver Zodiac pensando que nos encontraríamos un nuevo Seven. Y tardamos en darnos cuenta de que la gracia era otra. Una película sobre la obsesión, las pulsiones, las razones del mal. Este asesinato exquisitamente filmado es uno de los mejores momentos del film, con una mezcla inigualable de humor, tensión, sadismo y elegancia. Un soleado día que acabó (muy) mal.

Alien3: la caída de Ripley

Tratar de igualar los hitos que fueron las dos primeras películas de Alien era difícil. Si además es tu debut como director de cine, es titánico. Y si tienes a unos productores que te están cambiando la película cada día, es misión imposible. Aún así, Fincher se las apañó para darnos un gran momento cuando al final de la cinta Ripley se lanza al vacío mientras el alien sale de su cuerpo. Dos enemigos que finalmente se fusionan en un sólo ser.

La Habitación del Pánico: la niña necesita su insulina

Pasó muy desapercibida, pero está llena de buenos momentos. Uno de los que más hacen que te muerdas las uñas ocurre cuando Sarah, la niña, se queda sin su insulina, encerrada dentro de la habitación del título con uno de los atracadores de la casa. El resto no lo desvelamos para quien no la haya visto. Sólo diremos que Fincher te lo hace pasar maaaaaaal. (OJO, SPOILER)

La Chica con el Tatuaje de Dragón: la venganza de Lisbeth Salander

Un thriller desequilibrado pero que reposa sobre dos grandes personajes: el periodista Mikael Blomkvist, y la hacker de pasado oscuro y tendencias sociópatas Lisbeth Salander. Ella nos da el momentazo de la película cuando somete al hombre que abusó de ella a una sesión de tatuaje muy especial. No le va a hacer un tribal, precisamente.

The Game: cuando te habla la tele

Hay que decir que The Game es una película que pierde bastante con los visionados. Sobre todo porque su tensión está muy basada en el giro final. Pero cuando la ves por primera vez no puedes evitar dar un respingo cuando el presentador de las noticias empieza a amenazar a Michael Douglas. A partir de ese momento, empezarás a cuestionarlo todo.

El Club de la Lucha: sexo sucio con Marla Singer

En una película llena de momentos memorables y visualmente espectaculares, nos quedamos con una escena de sexo que parece sacada de un cuadro de Francis Bacon en movimiento. Las escenas de sexo en Fincher son escasas y casi siempre turbias, pero ésta se lleva la palma. Además es extrañamente hermosa.

Seven: la pereza es el peor de los pecados

Cada cual tendrá su momento desagradable favorito en Seven. La película que puso a Fincher en el mapa es por derecho propio un clásico del cine de suspense y es icónica desde los créditos de inicio hasta el devastador final. Pero nosotros elegiremos el momento en el que todo el mundo salta de la butaca. Terror y asco en estado puro.

La Red Social: vender la juventud

Aunque si hay un momento de terror en el cine de Fincher, es la primera conversación a solas entre Mark Zuckerberg y Sean Parker en La Red Social. En medio de una estridente discoteca, Parker se revela como el Mefistófeles sin escrúpulos que es y le hace ver claramente a Zuckerberg que en este mundo de ratas nuestro, hay que ir siempre a por todas. Hedonismo, luces fluorescentes y el culto al entrepeneur enseñando los dientes.

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