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David Byrne se suma a las críticas contra las plataformas de 'streaming'

El neoyorquino alerta en un artículo para The Guardian de lo perniciosos que estos servicios pueden ser para el desarrollo de los creadores

David Byrne sigue sacando a relucir su visión más crítica de ciertos desarrollos recientes desde las páginas de The Guardian. Hace unos días abundaba sobre cómo las crecientes desigualdades económicas están matando el otrora vibrante tejido cultural de la ciudad de Nueva York; una reflexión que resulta perfectamente extrapolable a muchas otras grandes urbes del mundo occidental. Ahora, en su último artículo para el diario británico, sus cavilaciones giran en torno al papel que los servicios de streaming online están jugando en el nuevo escenario del consumo de contenidos culturales.

El ex Talking Heads comparte una visión cercana a la de Thom Yorke, Nigel Godrich y otros personajes públicos del mundo de la música que se han mostrado críticos con estas plataformas. En su columna, Byrne sostiene que Internet podría acabar con la industria musical tal y como la conocemos, una predicción que se viene repitiendo desde hace ya más de una década. Más preocupante es su consideración de que, a la larga, la consolidación del modelo de negocio de plataformas como Spotify o Netflix como forma dominante de consumo de contenidos online podría resultar en la desaparición última de esos contenidos al no ofrecer posibilidades de desarrollo sostenibles a quienes los producen. “Puede parecer que el resultado inevitable es que Internet chupará todo el contenido creativo del mundo entero hasta que no quede nada”, escribe Byrne. A sus ojos, ese modelo no parece sostenible si se convierte en la forma dominante, y casi única, de consumo audiovisual. Como ejemplo cita Netflix, augurando que si un modelo de suscripción similar al que ofrece esa plataforma (8 dólares de suscripción mensual) se convierte en la principal manera en que la gente consume cine y televisión, “las cosas cambiarán rápidamente”.

Esos cambios tendrán que ver con la pérdida de calidad de los contenidos, pero también con la cantidad. “ El boom del streaming digital puede generar beneficios a sellos discográficos y contenidos gratuitos para el consumidor, pero significa el desastre para los artistas de hoy implicados en muchas industrias creativas”, escribe Byrne. Simplemente, cada vez menos gente podrá dedicar su tiempo a crear, porque los modelos de negocio de las plataformas dedicadas a la distribución online de esos contenidos no generarán ingresos suficientes para los artistas. “En el futuro, si los artistas tiene que confiar casi exclusivamente en los ingresos provenientes de estos servicios, estarán sin trabajo en el curso de un año”.

En el caso concreto de la música, Byrne no cree que los ingresos derivados de tocar en directo vayan a ser suficientes como para que las bandas puedan pagar sus facturas y tener una vida digna. Eso funcionará para algunos pocos afortunados, pero no para la gran mayoría, y desde luego no para los nuevos artistas, que no podrán sostener sus actividad durante el tiempo necesario para lograr una base de fans suficiente que les permita vivir de su música. Esa creciente depauperación de los agentes creativos derivará, según Byrne, en una “cultura de blockbusters”.

Puedes leer el texto completo de David Byrne siguiendo este link.

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