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El día en que David Bowie se nos apareció en la oscuridad

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La pareidolia es un trastorno psicológico, y ahora, también, el título de un cómic de Rosana Antolí

Luna Miguel

24 Septiembre 2014 10:03

Las pequeñas ventanas de los tejados parecen ojos secretos, que se abren y que se cierran como ruidosas persianas. Los enchufes de la pared a veces sonríen, y otras veces están tristes: tienen el aspecto de una cara simpática por la que corre la electricidad. Arriba, además, allí en el cielo, hay nubes que tienen forma de murciélago, o de dinosaurio, o de enorme cohete que acaba de despegar. Las cosas no son lo que parecen, o quizá seamos nosotros los que buscamos parecidos para imaginar un mundo mejor, o para resguardarnos de lo fea que a veces es la realidad.

Este fenómeno visual y sensorial tiene nombre, y es el de pareidolia. No se trata exactamente de una enfermedad, pero sí una suerte de esquizofrenia que lleva a las personas a ver formas reconocibles donde en realidad no las hay. Puede tratarse de algo incómodo, pero también, como en todo, puede descifrarse su lado creativo. La ilustradora Rosana Antolí lo ha hecho así en su primer libro, un cómic que lleva como título a la propia Pareidolia y que acaba de publicar Edicions de Ponent en su colección dedicada a los cómics en blanco y negro.

Porque aquí el trazo es uniforme y oscuro, y entre sus páginas las manchas grises son las peores pesadillas de la protagonista, una mujer joven que quiere encontrar respuestas a su existencia y a sus obsesiones, y que se pasa la vida charlando entre apariciones. Sólo con ver una sombra, una mancha, una luz, o un póster de la pared, ella es capaz de encontrarse con seres queridos, con artistas pop o con ídolos generacionales como su querido David Bowie.

A través de las apariciones de esos referentes –casi todos relacionados con el mundo de la música, del arte y la poesía– y a través de conversaciones consigo misma, la protagonista es capaz de convertir el pequeño espacio de su habitación en una verdadera jaula de grillos. Sueños con pájaros, religiones extrañas, ideas que van y vienen, dolores, recuerdos de infancia, y la sensación de que sólo entre esas cuatro paredes será capaz primero de enfrentarse a sus miedos, de luchar contra ellos y por último, también, de invitarnos a vencer los nuestros.  

 

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