PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

¿Quién es Assata Shakur, la activista que Cuba se niega a extraditar a EEUU?

H

 

El Gobierno cubano se niega a dejar que la ex miembro de los de los Panteras Negras y la única americana que aparece en la lista de los más buscados del FBI caiga en manos de Trump

silvia laboreo

22 Junio 2017 13:53


El pasado viernes, durante un discurso en Miami, el presidente Donald Trump exigió al Gobierno cubano que “devolviera a los fugitivos de la justicia americana” como requisito para retomar el diálogo bilateral. Y en concreto, reclamó un solo nombre: "¡Incluido el regreso de Joanne Chesimard, asesina de un policía!"

La respuesta del Gobierno cubano no tardó en llegar. "En uso de la ley nacional, el derecho internacional y la tradición latinoamericana, Cuba ha concedido asilo político o refugio a luchadores por los derechos civiles de EE.UU. Por supuesto que estas personas no serán retornadas", afirmó el lunes Bruno Rodríguez, Ministro de relaciones exteriores cubano.



Se desconoce la cifra exacta de prófugos de la justicia americana que han huído a Cuba,  pero es un tema que ha complicado durante décadas las relaciones entre los dos países. Fundamentalmente, desde que se conociera que una de las mujeres más buscadas por la justicia norteamericana vive actualmente en la isla.

Su nombre de nacimiento es Joanne Chesimard, pero es mundialmente conocida por otro nombre: Assata Shakur.

Assata Shakur, la pesadilla de América, es la única americana en la lista de los más buscados del FBI y ha sido durante gran parte de su vida una importante activista por los derechos humanos. Miembro de los Panteras Negras y del Ejército de Liberación Negra, Shakur pasó 6 años en la cárcel acusada de haber matado a un policía blanco.


Al comienzo, el FBI reclamaba "solo" 1 millón de dólares por la cabeza de la activista


El 2 de mayo del 1973, la activista apareció en un hospital atada a la cama en estado crítico. Las autoridades federales la interrogaban sobre el tiroteo en una autopista de Nueva Jersey que se había saldado con la muerte de un policía blanco. Acabó en la cárcel y condenada en 1977 a cadena perpetua, pese a que las pruebas físicas mantenían que no había sido ella la que había disparado al agente.

Dos años después, tres hombres negros armados con pistolas automáticas entraron en la prisión y liberaron a Assata. Desde 1984, la activista vive en Cuba, país donde ha estudiado Ciencias Sociales, escrito su autobiografía y criado a su hija Kakuya.

Y mientras Shakur sobrevive en el exilio, su cabeza sigue teniendo un precio: 2 millones de dólares. La activista, que tiene ya 69 años, sigue declarando su inocencia y se considera, como ella dice, “esclava fugitiva del siglo XX”.

 


share