Actualidad

Aquí puede nacer una ley pionera que salve vidas... y tú puedes colaborar

'Crímenes de odio' es el primer mapa interactivo de delitos de intolerancia criminal en España y una base para conseguir una Ley Integral de Delitos de Odio pionera en Europa

Por negro. Por bollera. Por moro. Por maricón. Por sudaca. Por rojo. Por vasco. Por mendigo. Por catalán...

Por diferente.

88 personas han sido asesinadas por estos motivos desde 1990 en territorio español. La plataforma Crímenes de Odio ha recopilado estas muertes en un mapa colaborativo que desean que sea la base de una próxima y pionera Ley Integral de Delitos de Odio.

1. PUÑALADAS EN EL CORAZÓN

Esteban Ibarra es uno de los impulsores de Crímenes de Odio. Como presidente de la asociación Movimiento Contra la Intolerancia, ha denunciado centenares de agresiones, pero sobre todo se ha personado en los juicios, tanto en apoyo a la acusación particular como en calidad de acusación popular complementaria.

Ha conocido de cerca la crudeza de algunos de los crímenes más despreciables de las últimas dos décadas en el Estado español. "El caso que más me ha estremecido en todos estos años es el de Jimmy Ndombele. Un chico negro de 16 años que, sin casi mediar palabra con su agresor, recibió un tajo en la cara. Cuando intentó escapar, su asesino corrió tras él, le alcanzó, le sujetó y le dio una puñalada en el corazón", cuenta Ibarra sobre este caso ocurrido en Alcorcón (Madrid), en 2002.

La policía tardó meses en detener al asesino y cuando el padre de Jimmy acudió a comisaría para que le notificasen la muerte de su hijo, aún tuvo que sufrir el desprecio con frases como “negro, no fumes aquí que lo ensucias”. Un jurado popular absolvió al acusado, pero tras un recurso, el Supremo ordenó repetir el juicio, en el que se condenó a 18 años al agresor".

2. LUCRECIA Y EL FIN DE LA INOCENCIA

Movimiento Contra la Intolerancia lleva años confeccionando el Informe Raxen, en el que dan cuenta de una media de 4.000 incidentes o delitos de odio al año. "El propio Ministerio de Interior ha reconocido una cifra de 1.285 delitos de odio en todo 2014. Es un 9,6% más que en 2013 y hay que tener en cuenta que el 25% de las víctimas tenía menos de 18 años. Esa cifra, si pensamos que la UE reconoce que solo se denuncia un 10% de las agresiones, arrojaría unos números tremendos: más de 10.000 agresiones al año", cuenta Ibarra.

No fue el primer crimen de odio, pero el de Lucrecia Pérez, una dominicana precaria de 32 años que el 13 de noviembre de 1992 fue asesinada a tiros por cuatro encapuchados de extrema derecha —uno de ellos guardia civil y los otros tres menores—, marcó mediáticamente el comienzo de la lucha contra esta terror.

"Fue el despertar para la mayoría", concede Ibarra. "En esa época nosotros denunciábamos los ataques y la propia policía nos decía que el racismo era una cosa del Ku Klux Klan en Estados Unidos o del Apartheid sudafricano". Cuando medios, policía y políticos se dieron cuenta de que Aravaca, el distrito de Madrid donde mataron a Lucrecia, estaba lleno de pintadas con los lemas "stop inmigración" o "fuera negros", ya era tarde.

Crímenes de odio funciona como base de datos del horror. Sus de momento 88 casos exploran el racismo, la xenofobia, la islamofobia, la homofobia, la transfobia, la violencia ideológica de ultras de fútbol o la aporofobia, el odio que se ceba con las personas sin hogar. Uno de los casos más espeluznantes es el ocurrido en León en 2000, cuando dos jóvenes invitaron a beber a un homeless para posteriormente llevarle a un parque y asestarle 105 navajazos.

Ibarra recuerda con particular desagrado el desenlace judicial del caso de Gigi Musat, un trabajador rumano de 33 años que en 2009 murió a patadas y golpes en la cabeza contra el suelo. Como no se pudo determinar qué golpe acabó con su vida, los dos imputados, bajo el atenuante de haber consumido alcohol y cocaína, recibieron una sentencia de año y medio y una multa de 150 euros.

"Tras el veredicto, escuchamos a quienes estaban allí para apoyar a los imputados frases como 'putos rumanos, encima vamos a tener que indemnizarles'", denuncia Ibarra.

Loading the player...

3. SUICIDIOS POR ACOSO: EL FRENTE ABIERTO

Una especial preocupación para Crímenes de Odio son los suicidios asociados a presiones y acosos motivados por el odio al diferente, en especial los relacionados con homofobia y xenofobia. "Hay que recordar el suicidio de una chica ecuatoriana de 16 años por acoso xenófobo sufrido en Twitter, en el autobús que le desplazaba a su colegio en Ciudad Real y en el propio centro", apunta Ibarra.

Ibarra alerta de que, además de tratarse de casos en los que la violencia es ejercida sobre la víctima de manera gradual y sostenida, "tenemos que prestar atención porque están pasando cosas muy serias. A menudo estos acosos están organizados por tramas racistas".

En 2010 el propio Ibarra fue objeto de ataques basados en el odio, cuando apareció en Facebook un grupo que justificaba su muerte. " Estamos perdiendo la batalla en internet. Hace dos años hicimos un seguimiento y ciframos en 1.500 los sites en los que se atizaba el odio y la violencia contra el diferente. No hay mecanismos efectivos contra el odio en la red", advierte.

4. UNA LEY PIONERA HECHA POR TODOS Y PARA TODOS

La iniciativa Crímenes de Odio va a tener un largo recorrido. Hacen un llamamiento público a recibir nuevas informaciones sobre este tipo de delitos. "Ya se están poniendo en contacto con nosotros para contarnos nuevos casos. El mapa va a estar vivo, es el testimonio en vivo del horror. Es la casilla de salida para un conocimiento profundo que nos lleve a una legislación integral", dice Ibarra.

En efecto, la meta final es conseguir una Ley Integral de Delitos de Odio pionera en el continente. "En Europa hay legislación dispersa, pero no una ley integral como la que queremos conseguir en España. Nos inspiramos en la Ley Integral contra la Violencia de Género (2004), que nos parece un buen precedente".

El doble cometido de esta ley sería por un lado el de categorizar y monitorizar los casos para poder hacer políticas criminales preventivas y por otro facilitar políticas victimológicas solidarias.

Ibarra califica de indolente la actitud de todos los partidos políticos con respecto a estos crímenes. "Ninguno, salvo personas concretas, han prestado atención al dolor de las familias y amigos. Son colectivos vulnerables, personas en riesgo no solo por su color de piel, su origen o su sexualidad, sino incluso por una estética o ideas diferentes. La indolencia institucional es una especie de segunda victimización", afirma mientras repasamos los casos de Guillem Agulló, Aitor Zabaleta o Carlos Palomino.

Tras las elecciones del 20D, la plataforma no quiere permitir ni un minuto más de silencio en torno al asunto. El Consejo de Víctimas de Delitos de Odio y Discriminación pedirá reunirse con todos los partidos políticos y les llevará una propuesta para hacer una ley en la que todos podemos colaborar.

"No vamos a descansar hasta conseguirlo", promete Esteban Ibarra.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar