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Poder, corrupción y mentiras: conoce los juegos de mesa del esperpento español

'Corruptópolis' y 'D€mocracia' son dos juegos de mesa que nacen del malestar ciudadano en un momento político decisivo

Ilustración de Harry Campbell

Olvídate de construir hoteles como el Boomerang, Waikiki o Fujiyama. Olvídate de operar o de tragar bolas con un hipopótamo. Del Subbuteo, de Hundir la flota o de conquistar ignotos territorios en una partida de Risk. La realidad manda en la mesa de tu salón.

No podía ser de otra manera. Por un lado, eso que dicen que es tan "español": mangar y mandar. Por otro, eso que dicen que es también tan español: prolongar una sobremesa hasta que anochezca. Dos juegos de mesa se han propuesta aunar estos dos elementos y conseguir con ello tanto un rato de ocio como de canalización del malestar político.

"El juego consiste en llegar a Villa Corrupta". Con este objetivo define el juego Corruptópolissu creadora, la estudiante de Diseño Industrial Marina Belda. Entre sus motivaciones, aportar un granito de arena a la concienciación política, a la vez que compaginar la actualidad con su interés artístico. Con dos equipos enfrentados entre sí, su idea es la de un viaje lúdico-informativo por los casos Gürtel, Bárcenas, Filesa, EREs, Noós, Campeón, Malaya, Pokemon, Palau y Palma Arena a través del cohecho, el fraude y la malversación.

Miguel es uno de los creadores de D€mocracia. Consiste en llegar a ser presidente del gobierno y aguantar sin dimitir. Entre barones de confianza, medios de comunicación y jueces comprados transcurre su desarrollo. Admite que su juego es parte de la indignación que cristalizó en el 15M. "Nos dio por canalizar el cabreo en una visión ácida y divertida de la realidad política. Sin humor poco nos queda".

La producción de ambos juegos se ha financiado a través de la captación de fondos por la vía del crowdfunding. Y ambos han conseguido con holgura su objetivo económico. Parece que hay ganas de que el malestar no se traduzca en aburrimiento. Al contrario, lo que aquí se nos propone es un ocio político. "La política no es cosa de los partidos políticos o del congreso siquiera. La política es todo, cada decisión que tomamos o cada cosa que hacemos, así que el ocio puede ser político", asegura Marina.

Para ser el mejor jugando a D€mocracia y conseguir su sombrío propósito habría que actuar como un político de verdad. "Aún no hemos jugado con uno de ellos. Miedo nos da", admite Miguel. Entre sondeos, puertas giratorias e imputaciones, la permanencia en el poder es fin y no medio. "Hemos descuidado mucho las instituciones de servicio público, permitiendo que se conviertan en un caldo de cultivo perfecto para gente interesada únicamente en medrar". Por su parte, para Marina, el jugador perfecto de Corruptópolis "lamentablemente jamás llegará a jugar. O bien está intentando no entrar en la cárcel o bien ya está dentro".

En definitiva, el juego perfecto que deberían regalarle a los Bárcenas, Correa, Matas, Fabra, Guerrero o Muñoz. Aunque ellos ya parecen ser expertos en el feo arte del 'trilerismo'. ¿Cuántos más faltan aun por hacerles compañía?

La Marca España definida a través de su obsesión por el poder y su tolerancia a la corrupción

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