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Confesiones de una ninfómana menopáusica

Las razones por las que una cincuentona puede enseñarte más de lo que piensas sobre el sexo

Sola, menopáusica y ninfómana. La vida de Laurett Fenn iba camino a convertirse en un infierno de huesos quebradizos, sofocos, sudores incontrolados y atrofia vaginal. Sin embargo, un día Laurett decidió que no, que no le agradaba la idea de un futuro sin placer carnal, que no se imaginaba esperando a pasar su retiro seca, jugando a las cartas y tomando pequeños sorbitos de chinchón con las uñas pintadas de un rojo escandaloso, abdicando de esa oleada de deseo que aún sentía dentro.

Laurett se descargó Tinder, Happn y Bumble y decidió recuperar su vida social, acabar con el sentimiento de la vejez constantemente acechando tras la puerta y poner fin a la abstinencia sexual.

Su experiencia, fue más que gratificante.

Tanto que Laurett ha decidido compartirla con todos en un columna publicada en el medio británico The Guardian.

A continuación te dejamos algunos de los fragmentos más destacados de un texto que arroja luz sobre la situación y las necesidades de miles de personas mayores, y de las que rara se habla.

“Después de cuatro años de fidelidad sin sexo, me siento como un producto posmenopáusico en la agonía de la ninfomanía. Quiero más sexo que nunca. Dime que mi vagina es un desierto y yo te diré que se siente como un oasis rojizo”.

“Los colegas me animan a descargar Tinder, Bumble y Happn”.

“Puedo estar más cerca de los 60 que de los 50 pero una vida de cuidados y buenos genes hacen que pase por alguien de 42. La menopausia me ha hecho perder peso y parezco más delgada de lo que parecía con 20 años”.

[...]

“La respuesta a mis fotografías en las aplicaciones ha sido increíble. Le han gustado a hombres desde los 22 hasta lo 63 años. Mi timeline está lleno de espléndidos hombres, criaturas tan hermosas que me quedo sin aliento. Es como una caja de bombones en la que tengo que escoger. La vida analógica nunca fue de esta forma”.

“Quedo para tomar algo con hombres más jóvenes y algunos mayores. Después de tantos años teniendo relaciones sexuales solo conmigo misma pienso, ¿recordaré lo que debo hacer?”

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“Mi médico me advierte que podría experimentar sequedad vaginal y que no debo olvidar usar protección. Cada vez más personas de mi rango de edad están cogiendo ETS y yo me siento parte de la vanguardia de vampiros sexuales que se niegan a morir. La sequedad es nueva para mí”.

“Después de ir a un pub, un hombre de 24 años parece ansioso por volver conmigo a casa. Entro en el modo anfitriona y le preparo aperitivos. Él no está interesado en los aperitivos. Una cosa lleva a la otra y justo cuando estoy segura de que los murciélagos volarán fuera de mi vagina, recupero mi memoria muscular. ¡Recuerdo haber hecho esto antes de que existiera Internet!”

“Él se siente increíble y parece lo suficientemente satisfecho. Se duerme en una quietud completa y al día siguiente se marcha como un caballero. Lo he hecho. He roto el celibato. Pero mis partes no celebran el éxito”.

“En la clínica me han dicho que tengo una dolencia común, Vaginosis Bacteriana, algo que los hombres pueden dar a las mujeres pero las mujeres no a los hombres. Me dan cinco pastillas y una crema blanca y en nada estoy bien”.

“Vuelvo a meterme en el juego del sexo que en la menopausia es un poco más difícil que cuando tu primera vez, en la que solo tenías que llevar tu mejor vestido e ir lo bastante borracha. Por primera vez compro lubricante para mí y no para mi coche”.

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“Nunca pensé en los hombres jóvenes pero ahora me gustan y no solo por sus niveles de rendimiento. Me encanta su bondad, esperanza e interés. Están felices y saben más de sexo de lo que deberían. ¿A quién tengo que agradecer por esto? ¿A la novia que tuvieron con 12 o a la pornografía en la red?”

“Quedo a tomar algo con hombres de mi edad y son una completa decepción. No miran hacia adelante sino solo hacia atrás. Se alarman por el hecho de que pague por las bebidas. Los jóvenes se presentan mucho mejor”.

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“Cambio mi peinado, mi ropa y la música que escucho. Me siento más joven. De hecho me siento más sexy que cuando tenía 30 y olvido quién soy en realidad. Me he vuelto adicta a las aplicaciones”.

“Pero de pronto mi ex me llama y me echo a llorar. Trato de salir con alguien de mi edad pero es un error porque realmente no quiero una relación seria y me siento fatal por hacerle daño”.

“Estoy aquí para recuperar mi vida, mi confianza sexual. Tengo que encontrar la manera de tener relaciones sexuales hasta la muerte. No vale la pena vivir sin esa oleada de deseo. Esto se trata de la recuperación, de luchar contra la muerte. Me niego a sucumbir en la sombra de la menopausia”.

Laurett Fenn es un seudónimo.

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