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Animó a su novio a suicidarse. Ahora se enfrenta a una posible pena de 20 años de cárcel

El juez considera que las palabras de Michelle Carter provocaron la muerte de Conrad Roy

Ocurrió una noche de verano de 2014. Conrad Roy condujo su camioneta hasta el aparcamiento de un Kmart. Apagó el motor y se quedó sentado dentro. Sobre el asiento trasero, un generador portátil llenaba el habitáculo del vehículo de monóxido de carbono. Alguien le había dicho que aquella era la mejor manera de quitarse la vida.

Pero Roy tenía sus dudas. Cuando vio que los gases empezaban a hacer efecto, salió del vehículo por un momento. Nervioso, envió un mensaje de texto a una amiga cuestionando si estaba tomando la decisión correcta. Ella le contestó con otro mensaje: “Vuelve a meterte en el coche. Hazlo y punto”. Al día siguiente, las autoridades encontraron el cuerpo sin vida del joven dentro del vehículo. Tenía 18 años.

La investigación despachó lo ocurrido como suicidio, pero había un elemento que añadía una fuerte singularidad al caso: unos mensajes de texto encontrados en el teléfono de Roy colocaban a Michelle Carter en una situación incómoda.

Incómoda porque, a la luz de aquellas conversaciones, quedaba claro que aquella joven había animado a Roy a quitarse la vida. Le había incitado durante semanas de una forma tan insistente que casi se podría hablar de acoso.

Tres años después de aquello, un juzgado de Massachusetts acaba de encontrar a Carter culpable de homicidio involuntario. Ahora se enfrenta a un máximo de 20 años de cárcel.

Conrad Roy

El suicidio como moneda social

El proceso contra Carter comenzó en 2015. Sus abogados presentaron una apelación contra los cargos que se le imputaban y su caso terminó en la Corte Suprema, organismo que decidió en julio del año pasado que debía continuar el juicio.

Según la Corte, la “presencia virtual” de la chica en el momento del suicidio y la constante presión a la que sometió a Conrad Roy eran motivos suficientes para acusarla de homicidio.

Según la fiscalía, Carter actuó movida por una motivación social. Quería llamar la atención y ganar popularidad, usando a su novio como 'peón en su juego enfermizo de vida y muerte'

El juicio, retomado este mes de junio, ha sido un pulso entre dos posturas claras. Por un lado, la fiscalía alegando que ella mató a “su pareja”. De acuerdo a la fiscal Maryclare Flynn, las acciones de Carter presionaron al joven y buscaban protagonismo. Quería ser “la novia del chico que se suicidó” para ganar popularidad. En el otro extremo, la defensa recurrió a un historial de depresión, abusos familiares y tendencias suicidas para argumentar que en la muerte de Roy no hubo más culpables que él mismo. Carter, según su abogado, se habría limitado a apoyarle en su decisión de acabar su vida, sin ser causa ni motivación de nada.

Ganó el primer argumento.

Michelle Carter durante el juicio. Faith Ninivaggi/AP

El juez del caso, Lawrence Moniz, considera que Carter propició la muerte de Conrad Roy a través de una conducta que tacha de temeraria e inmoral. Las acciones de la chica, sostiene el juez, indican que no tuvo intención de evitar la muerte de Roy, sino todo lo contrario.

Las pruebas son decenas de mensajes y llamadas telefónicas mantenidas por la pareja los días antes de la muerte de Roy.

“¿Cuándo lo haces?”, le espetaba Michelle sin venir a cuento en mitad de sus conversaciones. “¿Cuándo vas a hacer eso? Deja de ignorar la pregunta”, insistía.

“Estarás feliz al fin en el cielo. No más dolor”, le decía en sus mensajes. “Está bien tener miedo y es normal. Quiero decir, estás a punto de morir”, le repetía. En algún momento, hasta se mostraba decepcionada ante las dudas de él. “Así que supongo que no lo vas a hacer. Todo eso para nada...”.

Michelle ayudó a Roy a elegir el mejor método para su suicidio. Fue ella la que investigó y la que le recomendó usar el generador. Horas antes del suicidio, le animó a seguir adelante con sus planes. “Solo ve a algún lugar con tu coche. Hazlo y punto. Es lo que querías hacer, es el momento adecuado y estás listo”.

Después de su muerte, Carter envió un mensaje a un amigo: “Sinceramente, podría haberlo detenido”, escribió.

Sinceramente, podría haberlo detenido

La sentencia contra Michelle Carter es importante porque crea un precedente polémico. En Massachusetts, asistir a alguien a suicidarse no es delito. Pero aquí no se considera que hubo asistencia, sino inducción, provocación, presiones y apremio.

En última instancia, la sentencia valida un axioma delicado: las palabras de una persona pueden causar la muerte de otra. A partir de ahora, uno puede ser culpable de homicidio sin siquiera estar en el mismo lugar físico que la víctima.

Actualización, a 4 de agosto de 2017:

Finalmente, el tribunal de Massachusetts encargado de juzgar su caso ha condenado a Michelle Carter a 15 meses de prisión al considerarla el detonante de la de muerte del joven de 18 años.La jueza también le prohibió a la condenada cualquier tipo de acción encaminada a beneficiarse económicamente del caso en un futuro, por ejemplo difundiéndolo en un libro o participando en una película.

La defensa de Carter ha apelado la sentencia. A petición del abogado de la acusada, la magistrada Lawrence Moniz dictaminó que Michelle no empezará a cumplir la sentencia hasta que se complete el proceso de apelación. 

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