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Condé Nast renuncia a los becarios

La gigantesca empresa editoral, responsable de publicaciones como Vogue, Wired y Vanity Fair, ha sido demandado por dos ex estudiantes en prácticas

Condé Nast, una de las casas editoriales líderes en Estados Unidos, que publica revistas como Vogue y GQ, va a dejar de contratar becarios, en un movimiento que señala un cambio de postura frente a la creciente tendencia de ofrecer trabajo no remunerado en el nombre del acumular experiencia, un asunto que, curiosamente, abordamos en uno de nuestros artículos de hoy.

La editorial ha sido demandada por dos antiguos becarios en New Yorker y W Magazine, quienes aseguran que cobraban menos de un dólar la hora por trabajar jornadas de hasta 14 horas. La reacción de la editorial pasa por dejar de aceptar interns. Condé Nast no ha hecho declaraciones oficiales al respecto, pero una de sus revistas, Women’s Wear Daily, asegura que cuando sus becarios terminen su contrato, ya no acogerán más. La ley americana permite contratar a becarios no pagados si reciben un entrenamiento educacional y beneficioso y siempre que no sean usados como sustitutos de empleados remunerados. Pero una oleada de casos legales similares ha levantado un debate sobre si los becarios están siendo explotados.

Los denunciantes aseguran que Condé Nast vulneró la ley al beneficiarse de sus trabajos. Lauren Ballinger, que trabajó en 2009 para W Magazine, comparó su trabajo ahí con la experiencia de Anne Hathaway en “El Diablo Viste De Prada”. Por su parte, Matthew Leib, declaró que se le pagó entre 300 y 500 dólares por dos veranos en los que trabajó en los archivos de ilustraciones del New Yorker. La abogada de ambos, Rachel Bien, dijo que sería “prudente” que la editorial cerrase su programa de becarios: “Nos hemos centrado en casos en los que los becarios están haciendo un trabajo real y no teniendo un entrenamiento o una experiencia educacional”.

Aunque la abogada considera que las estancias no remuneradas pueden tener un rol beneficioso, su recomendación pasa por establecer unas condiciones mínimas para evitar posibles escenarios de explotación. “Algunas personas sienten la necesidad de explotarse para poner el pie en la puerta así que el mejor escenario sería que las compañías contratasen becarios pero respetando el sueldo mínimo”.

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