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¿Por qué Community no es la gran serie del momento?

Algunos motivos por los que Abed Nadir nunca será Sheldon Cooper

¿Qué hacen un viejo verde, un ex abogado buenorro, un ama de casa separada, un árabe friki del cine y su mejor amigo negro, una lolita empollona y una supuesta activista política enganchada al peyote en la misma sala de estudios de una Universidad comunitaria de Estados Unidos? Dicho así, podría parecer el comienzo de un chiste con tintes (bastante) racistas, pero sólo se trata de la sinopsis de la serie de televisión 'Community', de Dan Harmon, cuya quinta temporada comenzó a emitirse en las pantallas de la NBC el jueves pasado.

Desde 2009, este curioso grupo de estudiantes que guarda más parecido a una campaña promocional de Benetton que a una pandilla de verdad, viene protagonizando una serie de temporadas teñidas cada vez más de experimentación absurda. Capítulos que en realidad son versiones en miniatura de grandes películas de nuestro imaginario, metaficción, homenajes a la cultura pop, apariciones estelares de actores inquietantes (esta quinta temporada comienza con la incorporación de Jonathan Banks, Mike en 'Breaking Bad'), y una representación de la vida universitaria nada parecida a la que conocemos en nuestro país, llena de juegos, de bailes, de asignaturas tipo “Historia del helado”, y de profesores sin titulación alguna, como el Señor Chang, un chino loco que en la primera temporada da clases de español.

Ese es, de hecho, uno de los problemas por los cuales 'Community' no ha logrado dejar mella en nuestro imaginario Sitcom. En series como 'Cómo conocí a vuestra madre', ' The Big Bang Therory' o ' Modern Family' el espectador puede sentirse completamente identificado con los protagonistas y sus situaciones. Aunque basados en estereotipos, los personajes son reconocibles: Sheldon Cooper, el genio loco; Barney Stinson, el fáker del bar; Lily y Marshall, la pareja de toda la vida; Phil Dunphy, el padre enrollado, Gloria Delgado, la juvenil segunda mujer. Todos los citados, a su manera, son verdaderos héroes: el espectador conoce su manera de ser, es capaz de recordar sus coletillas, e incluso los ha tomado como paladines generacionales. El otro día en la revista Salon, el periodista Nico Lang se atrevía a asegurar que por las calles de París se decía más Bazinga! que Bonjour!

Lo más parecido a un héroe en 'Community' es la figura de Abed Nadir, chico árabe con Asperger, adicto a las películas, a las series y a la cultura pop. Su vida es un capítulo del Doctor Espacio-Temporal, una suerte de versión cutre de 'Doctor Who'. Su mente es la de un niño de ocho años con demasiados sueños, y su influencia para el resto del grupo es crucial. Con sus locuras él termina por unir lo que parecía imposible de mezclar, y sin embargo, a pesar de sus manías (ojos locos, manos que se mueven como tentáculos, frasecillas tipo "cool cool cool") Dunphy, Cooper y Stinson siguen pasando por encima de él, aplastándolo cual rodillo.

A pesar de todo, 'Community' merece la pena. El segundo capítulo de la quinta temporada, titulado "Repilot", es una especie de extraño homenaje a Nicolas Cage. En él podemos ver a Abed y a sus colegas volviéndose muy locos por determinar si Cage es o no un buen actor para una asignatura de cine de Greendale. ¿Y no es ese acaso un dilema Universal?

Puede que nos encontremos ante una Sitcom menor. Pero la risa está asegurada.

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