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Comida basura para paladares artísticos exquisitos

Las pinturas hiperrealistas de Marc Trujillo retratan el universo de los restaurantes fast food desde una perspectiva única

David Lynch decía que cuando uno ve un animal destripado, la imagen puede ser desagradable, pero que al acercarse uno lo suficiente, las texturas de la piel, las tripas y la sangre cobran una dimensión estética peculiar y, por qué no, hermosa. Algo así pasa con las pinturas que Marc Trujillo ha creado para su serie For Here: un montón de instantáneas que parecen sacadas del fotolog de alguien obsesionado con el fast-food, y que a través de la pintura al óleo adquieren una condición distinta, más compleja y atractiva.

La peculiaridad de la obra de Trujillo es que nos confronta directamente con una visión subjetiva de los productos que come y el universo que los rodea. Una visión que es la suya propia y en el fondo también la nuestra. En ese cambio de vista, se revela una belleza escondida, que es a la vez engañosa. Sabemos que ese cubo de pollo frito nos está matando, pero mira qué espectáculo de formas y colores y texturas en la salsa, en los plásticos, en el brillo de la bebida. Sabemos que hay algo espeluznante en la comida prefabricada de los aviones, y sin embargo, puede atraernos la manera en la que ha sido diseñada (que no cocinada).

A partir de un trabajo detallista, Trujillo trata de retratar con la mayor honestidad posible nuestra relación con las formas industrializadas de nutrición, describiendo su condición artificial y su extraño atractivo. Y como el arte pop más agudo, nos hace darnos cuenta al mismo tiempo de que la belleza se encuentra en los lugares más insospechados, y de que en lo que a publicidad industrial se refiere, uno nunca puede fiarse de las apariencias.

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