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En Yemen, el cólera ha matado ya a más de 1.614 personas en 3 meses

Primero la guerra. Ahora una bacteria que se extiende rápidamente entre la población desnutrida y acosada por las armas

Médicos Sin Fronteras (MSF)

Cuando alertaron al campesino yemení, Abdulla Siraa, de que sus siete hijos habían caído enfermos de cólera, hizo lo imposible para salvarles. Recaudó hasta 221 euros, suma que equivale a lo que gana en todo un mes, y recorrió lo más rápido que pudo los más de 48 kilómetros que le separaban de ellos. Al llegar a su destino, la pequeña de cuatro años, Ghadeer, había muerto, según explicó Siraa a The New York Times.

Él es uno de los cientos de miles de yemeníes que están siendo víctimas de un severo brote de cólera que ha surgido con el conflicto que golpea a su país desde hace más de dos años. Los comienzos se remontan a octubre pasado, cuando las autoridades dejaron de pagar su salario a los funcionarios públicos. Fue allí cuando se desencadenaron las huelgas de los recogedores de basura que dejaron las calles infestadas de suciedad. Algo que contaminó los pozos de agua que acabarían propagando la enfermedad.

Pero lo peor estaba por llegar. Según denunció Unicef, el brote se agravó en abril, cuando el agua sucia de la lluvia infectó aún más los pozos. Desde entonces, al menos 269.608 personas han contraído la enfermedad y, como mínimo, 1.614 han muerto. Una cifra superior al total de muertes de las cuales la Organización Mundial de la Salud (OMS) tuvo constancia en 2015.

Ante esta grave situación, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado de que es necesario aumentar el suministro de agua potable y las actividades de saneamiento para acabar con la enfermedad. "Estas condiciones eran un problema incluso antes del brote, pero ahora son algo muy preocupante. Si no actuamos inmediatamente nos enfrentaremos a una crisis humanitaria aún mayor en las próximas semanas y meses," ha indicado en un comunicado el responsable de operaciones de MSF en Yemen, Gabriel Sánchez.

                                                                                                                                 Malak Shaher / Médicos Sin Fronteras (MSF)

Otro aspecto que no mejora su situación es el hambre. Los 17 millones de personas que sufren la carencia de alimentos se encuentran en un estado vulnerable que puede convertir a muchos en un potencial objetivo del cólera. "La persona promedio vive de té y pan. Es solo una comida al día. Están débiles, y por eso están enfermando", lamentó el coordinador humanitario de las Naciones Unidas, Jamie McGoldrick.

El conflicto también ha dañado el 65% de las instalaciones médicas del país dejando a más de 14 millones de personas sin asistencia médica.

Desde abril, al menos 269.608 personas se han infectado y, como mínimo, 1.614 han muerto por culpa del cólera

A pesar del inminente auxilio que requiere la supervivencia de los yemeníes, la ONU solo recibió el 29% de los 2.100 millones que dijo necesitar para operar en el país.

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