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Reggaetón, pacientes defraudados y descuentos salvajes en la consulta del dentista

La historia de Funnydent es la de la última presunta gran estafa sanitaria. Te contamos cómo se gestó.

Cuando tienes que ir al dentista, lo más probable es que a tu cabeza vengan imágenes de pasillos blancos, sobrios y mínimos, con un ambiente adormecido por un hilo musical compuesto por Beethoven y Schubert.

Ahora imagínate que llegas a un lugar cuyas cristaleras exteriores anuncian descuentos como los del catálogo de MediaMarkt para tus dientes, en el que te reciben recepcionistas con laca en el pelo que parecen gogós de discoteca, donde las paredes son negras y de un naranja chillón, y los pasillos se pierden entre decenas de salas de diseño acristaladas, mientras Romeo Santos suena a todo trapo por los altavoces.

Bienvenido a Funnydent.

Bueno, ya no.

Las 9 clínicas de la franquicia dental cerraron por sorpresa la semana pasada dejando a miles de pacientes con tratamientos a medias, sin dientes, con puntos en la boca y a decenas de trabajadores con impagos y a su suerte.

Funnydent parecía un idilio. Con su estilo de plató de Telecinco, pero un idilio. En apenas cinco años había crecido de una manera espectacular, sobre todo en las ciudades periféricas de las capitales, Madrid y Barcelona. Solo en el último año había abierto cuatro clínicas: Alcobendas, Torrejón, Mataró y Sabadell. Funnydent se vendía como un dentista pijo a precios de ganga.

Su brutal crecimiento se debió a la gran cantidad de pacientes que atraía. Y al carisma de su fundador, Cristóbal López Vivar. Y de la misma manera que hizo crecer la franquicia, la destruyó. Funnydent se edificó como un castillo de naipes, endeudándose y practicando una gestión irresponsable, enloqueciendo por facturar a costa de la salud de pacientes y derrochando dinero en las aficiones del dueño. Y todo sin el más mínimo control público.  

“I'm not fu**ing leaving”

Con López Vivar se ha producido algo parecido a lo que se ve en televisión después de un suceso: todos los vecinos del barrio coinciden en que el agresor “era buena persona” y en que no se lo esperaban. Ahora mismo está en prisión sin fianza.

El dueño de las clínicas aparecía en los centros por sorpresa, siempre muy elegante, entraba a la sala de espera y preguntaba quiénes eran pacientes por primera vez. Entre palmadas en la espalda, les regalaba el tratamiento o les hacía descuentos escandalosos, según nos ha contado un exempleado y han confirmado otros en programas de televisión. Tenía un carácter magnánimo. Demasiado.

También enviaba correos con invitaciones para los empleados. Se los llevaba a capeas con vaquillas y a montar a caballo, con grandes comidas y fiestas en reservados incluidas. “Una vez invitó a 100 trabajadores a un concierto de Romeo Santos”, dice Jorge (nombre falso), dentista de uno de sus centros de la Comunidad de Madrid. El derroche era constante.

A López Vivar le gustaba la noche: fiestas y reservados en discotecas, entre las que están la Hook de Torrevieja o Fabrik en las afueras de Madrid.

“Era su forma de trabajar. Él decía que así le había ido muy bien y que, si agasajaba a pacientes y trabajadores, tendría mayor fidelidad de los clientes y un mejor rendimiento de los empleados. Pero ese tío era un agujero. Podía dejarse 5.000 euros fácilmente en una noche”, añade Jorge.

Según cuenta Jorge, ponía a amigos suyos —sobre todo del mundo de la noche— en puestos de dirección o en la recepción. Muchos empleados estaban en régimen de falsos autónomos y las bajas y las altas en la empresa se producían casi a diario por su capricho.

López Vivar es un tipo que se define en un perfil público de una página de singles de Madrid como “divertido, atrevido, cariñoso, atento, simpático, muy divertido y apasionado de la vida”. (También tiene perfiles en Badoo y en otras plataformas de ligue). Tiene una hija, 7 sociedades a su nombre (todas relacionadas con el negocio dental) y no es la primera vez que fracasa en una aventura empresarial, según contó él mismo en una entrevista en un periódico local de la zona sur de Madrid.

Con 19 años comenzó un negocio de tres videoclubs. Posteriormente se dedicó al mundo de la noche. Tiene estudios hasta C.O.U, trabajó también en la multinacional de pinturas y químicos Akzo Nobel como gerente de cuentas. Le gustan el “gimnasio (spinning), los bailes latinos, los caballos, los deportes de aventura”... Y la noche: chicas, alcohol y reservados en discotecas, entre las que están la Hook de Torrevieja o Fabrik en las afueras de Madrid. Lo mejor del bakaleo patrio.

Le ofrecieron comprar la empresa y, al igual que Jordan Belfort en el Lobo de Wall Street, él dijo que no se iba

Algunos exempleados consultados y que han aparecido en diferentes medios coinciden en que podía llegar a trabajar 20 horas al día encerrado en su despacho.

Otros rasgos de la personalidad mostrados a través de sus correos y sus cartas a empleados evidencian un carácter arrollador, agresivo, amenazante y soberbio:

El Mundo

Era una especie de lobo de Wall Street de las periferias. Al igual que en esa escena en la que Belfort va a despedirse de sus empleados y al final se queda, López Vivar cuenta en aquella entrevista en el periódico local que le ofrecieron comprar la compañía, pero que si él se iba, se iban todos los demás. La gente quería que se quedara. Y, como Belfort, dijo: “Yo no me voy”. I'm not fucking leaving!

Incluso a día de hoy, con las informaciones que han salido a la luz, cuenta con empleados que le apoyan. Es el caso de Ana M., que nos respondió que no hablaría nada sobre él: “Al fin y al cabo, estamos en el mismo barco”.

Facturar, facturar y facturar

Las prácticas de López Vivar se complementaban con una filosofía empresarial casi salvaje. O totalmente salvaje, si tenemos en cuenta de que se jugaba con la salud de miles de personas.

Jorge, el dentista, explica: “A la mayoría de pacientes se les hacían implantes —muy caros— cuando había otras alternativas más adecuadas para conservar piezas. Una vez fui a hablar con la directora de la clínica para decirle que había un paciente para el que yo recomendaba un tipo de tratamiento que no incluía implantes. Por la tarde vino Gema Grajera, una de las directivas y mujeres de confianza de López Vivar con una carta de despido porque yo había propuesto que no se hiciera el implante. Me opuse y al día siguiente me llamó Cristóbal para pedirme disculpas con agasajos.

Mi padre de 65 años necesitaba implantes. Costaban 12.000 euros, pero si pagábamos en efectivo nos lo dejaban en 9.000. Al final nos lo dejaron en 6.000. Teníamos que pagar el miércoles y el jueves cerraron

Por otro lado, una paciente cuenta: “Fui con mi padre, de 65 años, a la clínica de Sabadell. Todo el mundo era encantador. No daba sensación de que nada se estuviese cociendo. A mí me regalaron el tratamiento por caries. Mi padre necesitaba implantes pero el presupuesto ascendía a 12.000 euros. Primero nos dieron un descuento y nos lo dejaron en 10.000. Nos hablaron de ofertas de financiación gratis. Pero luego nos dijeron que si pagábamos en efectivo, nos rebajaban 1.000 euros más. Les dije que yo no podía pagar eso y me lo dejaron en 6.000. Eso sí, tenía que pagar al contado y antes del miércoles. El jueves cerraron. Nos hemos quedado sin ahorros”.

Los descuentos estaban a la orden del día. Lo que por un lado ampliaba los ingresos con tratamientos caros, se desinflaba por los descuentos, como estrategia para atraer a más clientes. Funnydent trabajaba con financieras como Pepper o Fracciona. Las entidades de crédito, sin embargo, han rechazado hacer cualquier comentario sobre el tema.

Cronología de un fracaso

Jorge explica que cuando él comenzó a trabajar, en abril de 2015, todo era perfecto: “La clínica tenía muy buen material. Estaba todo a la última. Los pagos iban bien. Cada dentista trabajaba con una auxiliar. Todas las chicas eran increíblemente guapas. Éramos todos jóvenes... Y no es verdad que no había gente titulada. Todos teníamos título pero éramos jóvenes.”

En seis meses de tratamiento había pacientes que habían cambiado cuatro veces de doctor. Las altas y bajas de personal se producían a diario

“En agosto las cosas comenzaron a ponerse feas. No nos llegaban las prótesis de los laboratorios para los implantes. Nos empezaron a pagar con un mes de retraso, con pagarés. Nos explicaron que había que reestructurar. Yo lo asumía, aguantaba y confiaba en que la situación cambiara. En septiembre-octubre, muchos trabajadores se comenzaron a cansar y se marcharon. Yo era dentista e iba dos días a la semana. Pero la gente que trabajaba ahí de lunes a viernes necesitaba un sueldo. Los pacientes también comenzaron a enfadarse al ver que para cada visita le cambiaba el personal. En seis meses de tratamiento había pacientes que habían cambiado cuatro veces de doctor”.

Los impagos al personal de los laboratorios provocó que destruyeran las prótesis o que no las entregaran, según cuenta Jorge. Crisán era el laboratorio perteneciente a la propia empresa, desde donde se garantizaban un flujo de implantes. Pero cuando el conflicto estalló en Crisán, la empresa buscó otros externos, como R.C.A. en Móstoles. Ahora mismo, Funnydent les debe 100.000 euros.

Un problema público

¿Cómo han permitido los organismos públicos poner en manos de empresarios sin escrúpulos la salud de miles de personas? El caso de Funnydent es el único que ha estallado. Pero la proliferación de clínicas dentales de este estilo no ha parado en España en los últimos años. La experiencia de los pacientes en franquicias como Dentix o Vitaldent son objeto de críticas en foros:

El Colegio de Odontólogos de la Primera Región ya alertó de la situación en 2014 y, en concreto, sobre Funnydent. Y los dentistas piden ahora responsabilidades al Gobierno.

Lo cierto es que, para los dentistas, las condiciones para las licencias de este tipo de clínicas son completamente laxas. Hemos contactado con la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que autorizó 7 de las 9 clínicas de Funnydent, pero no han querido pronunciarse sobre el tema. “Nosotros no tenemos nada que decir a todo esto”, ha respondido el gabinete de comunicación, que ha remitido a una rueda de prensa en la que la CAM estudia personarse como acusación en el caso Funnydent. Nada más.

Pacientes sin dientes, reservados en discotecas de 5.000 euros la noche

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