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De cómo una artista judía y lesbiana logró sabotear a un puñado de nazis

Surrealista, atrevida y neutra: la asombrosa vida de la fotógrafa Claude Cahun

Fue fotógrafa, escritora, activista política contra los nazis, poeta, icono feminista, lesbiana, judía, actriz, miembro del movimiento surrealista, pionera del autorretrato, la primera en jugar con la ambigüedad sexual, libre, innovadora y valiente. Fue Claude Cahun pero también Lucy Schwob.

Pese a todo, no vendió ni exhibió ni una sola de sus fotografías en vida. Y solo se publicó una de sus imágenes en una revista de 1930 y unas pocas ilustraciones en un libro de poemas de 1937.

Su obra es prácticamente desconocida hasta los años 90, cuando se reivindica su figura gracias a obras como Claude Cahun. L' écart et la métamorphose, de François Leperlier y varias exposiciones retrospectivas en Francia y Estados Unidos. Sin embargo, pese a que sus fotografías estuvieran 50 años en el olvido, su vida esconde una historia extraordinaria.

Claude Cahun nació Lucy Scwob en 1894 en Nantes, en el seno de una familia de la alta burguesía. Entre sus parientes se encontraban escritores, periodistas, novelistas y artistas. Su padre era el director del periódico regional Le Phare de la Loire y su tío abuelo fue el escritor de novelas históricas Léon Cahun. En su honor, la artista se cambió en 1917 el nombre a Claude Cahun y dejó atrás para siempre a Lucy Schwob.

“Mezclar las cartas. ¿Masculino? ¿Femenino? Depende de la situación. El neutro es el único género que siempre me sienta bien”. Es por ello por lo que elige el nombre de Claude Cahun, un apelativo andrógino que bien podía referirse a un hombre o a una mujer. Cahun se fabricó a si misma de manera independiente, dejó atrás el lugar designado por su género e incluso llegó a superarlo. Su identidad no se encuentra en ninguno de los extremos del binarismo de género sino que apunta a un tercer género, algo próximo a la androginia. No hay masculino ni femenino preponderante en la figura de la artista.

Cahun estudió Filosofía y Letras en la Universidad de la Sorbona, en París, ciudad en la que se instala a partir de 1920 con su compañera de vida y hermanastra Marcel Moore (nacida Suzanne Malherbé). Marcel poseía una sólida formación artística, hablaba varios idiomas y poseía un talento artístico comparable con el de su novia. De hecho, muchos estudiosos sostienen que la mayoría de las obras de Cahun son de autoría compartida. Ambas colaboraban juntas en la creación de los collages, de los autorretratos de Cahun y, a veces, Marcel posaba para Claude.

En los años 20, París era un hervidero de corrientes artísticas, movimientos vanguardistas y la capital cultural del mundo. Y es allí donde Claude Cahun comienza a desarrollar su producción artística y a juntarse con los artistas más modernos. Escritoras como Colette, Gertrude Stein, Djuna Barnes, Renée Vivien, pintoras como Marie Laurencin y Romaine Brooks, fotógrafas como Berenice Abbot y Gisele Freund o artistas como Marcel Duchamp o André Breton formaban el círculo más íntimo de la artista.

Cahun rompe con los roles de género establecidos en el arte, se aleja del estereotipo de musa y amante de artista, redescubre su propio arte de manera independiente. Y todo ello ataviada con los atuendos más impactantes de la época: pelo corto teñido de rosa o dorado, cabeza y cejas rapadas, vestida con ropa de hombre o con túnicas y casi siempre con monóculo.

Durante más de 40 años Cahun se dedica sobre todo al arte de la fotografía y el autorretrato, siendo de las primeras artistas en investigar la ambigüedad sexual. En sus fotografías la masculinidad y la feminidad se dan la mano, se mezclan y se desdibujan completamente. Cahun juega con la indefinición sexual a través de disfraces, maquillaje, juegos de espejos, superposiciones, collages. Rapándose el pelo y las cejas, con bigotes falsos, trajes masculinos, corazones en las mejillas y pezones bordados. Todo vale.

“¿Los momentos más felices de mi vida? Soñar. Imaginar que soy otra. Representarme en mi papel favorito” , explicaba la artista.

Cahun reclama un libertad de comportamiento total. La artista es un dandy, un forzudo, una deidad hindú, un marinero, una muñeca enorme, un diablo, un hombre y una mujer. Cahun es sujeto y objeto de sus propios experimentos y consigue romper con todo.

Pero esta artista no solo se dedica a la fotografía. En 1925 publicó Heroínas, una serie de relatos cortos basados en arquetipos femeninos legendarios: Eva, Dalila, Judith, Helena, Safo, Salomé... En 1930 lanzó Confesiones no Confesadas, una serie de poemas-ensayos ilustrados con sus propios fotomontajes en el que indaga en la androginia a través de pequeños textos.

Claude Cahun destaca también por su activismo político, faceta que desarrolla junto con sus amigos del movimiento surrealista. Funda Contre-Attaque. Union de Lutte des Intellectuels Révolutionnaires junto con Georges Bataille y André Breton, artistas con los que firma diversos manifiestos antifascistas.

En 1937 se trasladó a la Bahía de S. Brelade en Jersey con Marcel Moore, desde donde sigue trabajando en su obra .  A partir del desembarco alemán de 1940 en Jersey, la pareja de artistas aumenta su activismo político, compromiso que ejercen a través de las acciones más espectaculares.

Acudían a actos nazis disfrazadas de hombres e introducían con disimulo panfletos en los bolsillos alemanes. Estos panfletos estaban redactados con sumo cuidado en papel de seda de diferentes colores e idiomas, y eran una pequeña obra de arte en si mismos.

Cahun y Moore creaban fotomontajes políticos y propaganda anti nazi que posteriormente escondían en periódicos, dispersaban por caminos e introducían en paquetes de tabaco, todo con un solo objetivo: sembrar el caos entre las filas alemanas. Sus escritos invitaban a los soldados a cuestionar órdenes y satirizaban sobre la ideología nacionalsocialista. Incluso llegaron a colocar una enorme pancarta en el altar de una iglesia donde se podían leer los nombres de los hombres que morían por Hitler.

Todas estas acciones revolucionarias llevan a que en 1944 Claude Cahun sea arrestada y condenada a muerte por la Gestapo, destino del que se libra tras la liberación de la isla el 8 de mayo de 1945. Claude se retrata entonces con el galón de un uniforme alemán en la boca, fotografía que simboliza la victoria de una artista mujer, lesbiana y judía frente al poder de la Alemania nazi.

Tras un año de cárcel, la salud de Claude Cahun se encuentra muy dañada. C ada vez produce menos y los viajes a Paris se espacian más. Finalmente, muere el 8 de diciembre de 1954 en Saint Helier. Tenía tan solo 60 años.

Hoy, más de 60 años después de su muerte, podemos recordar la obra de esta artista a través de una exposición en Boltaña (Huesca). Los autorretratos, procedentes del Museo de Jersey, forman parte de una exposición itinerante de la Diputación de Huesca que se podrá visitar hasta finales de este mes.

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