PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Ciudadano Mujica: 5 razones por las que el presidente de Uruguay es nuestro héroe

H

 

Legalizar el aborto, el matrimonio homosexual y la venta de cannabis son solo algunas de sus victorias

Natxo Medina

13 Marzo 2014 13:10

José Mujica es a la vez una rareza y un síntoma. Una rareza porque es un jefe de Estado que vive muy humildemente, que habla con calma diciendo verdades como puños, que es laico, reformista y tiene pasado revolucionario. Casi parece un espejismo o una alucinación provocada por una maratón de cine ruso y charlas de Pablo Iglesias. Y un síntoma porque todo parece indicar que en los nuevos equilibrios de la geopolítica mundial, las viejas guardias de la Europa Oscura y rancia blindan el continente mientras que América Latina, después de décadas de ser considerada un continente subdesarrollado se convierte poco a poco (y pese a sus evidentes problemas y violencias) en el caldo de cultivo de las nuevas formas de democracia y experimentación de la izquierda.

Tan acostumbrados estamos a las historias de golpes de Estado en Latinoamérica, a las conspiraciones de la CIA y las petroleras, a la violencia suburbial, los secuestros y las guerrillas, al narcotráfico y la mala prensa sobre el continente, que de pronto encontrarnos con este señor ya anciano, de risa amplia y ojos chispeantes, con sus ideas sencillas y su discurso filosófico, nos hace casi sospechar, temer. ¿Es un montaje?¿Es José Mujica real? También nos hace desear que su ejemplo cunda y no se lo lleve el viento. Mientras tanto, aquí van algunas razones por las que Don José nos cae especialmente simpático.

1. Vivir con poco

En un país como el nuestro, con una flota de 22.500 coches oficiales, que el presidente de un país viva en una pequeña y vieja casa rural, acompañado de su mujer y su perra Manuela, y dedique su tiempo libre a arreglar su tractor, que se desplace en un viejo "Beetle", que su residencia esté sólo guardada por un par de policías o que haya decidido destinar el 87% de su sueldo oficial (que dice "no necesitar") a proyectos para dotar de vivienda a la gente humilde del país hace que la mandíbula se nos caiga muy fuerte contra el suelo.

2. Pasado tupamaro

Claro que la humildad le viene al señor Mujica de familia. Nacido en 1935, nieto de emigrantes obreros vascos e italianos, educado en escuelas públicas, pronto se introdujo en la vida política del país, y tras fundar Unión Popular en 1962, acabó integrándose en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, un movimiento guerrillero de corte libertario y popular. Estuvo refugiado en la clandestinidad, fue detenido varias veces y escapó de la cárcel un par de ellas. En total, Mujica ha pasado 15 años de su vida en la cárcel, lo que da buena medida de lo comprometido que está con sus ideas de vida.

3. Legislar con sentido común

mujica

Mujica parece ante todo un hombre cabal. No eso que se llama hipócritamente un hombre de bien, sino un tipo de profundas convicciones que simplemente llama a las cosas por su nombre. Decisiones que en otros países (el nuestro el primero) provocan una tremenda fractura social como son la legalización del aborto libre, el consumo y cultivo de cannabis o el matrimonio homosexual, han sido despachadas por su ejecutivo con amplio apoyo popular y sin demasiado ruido. Mujica afirma tranquilamente que “legalizar la marihuana, el aborto y el matrimonio gay es reconocer la realidad”. Frente a los voceros del Apocalipsis él se basa en que las drogas, la prostitución, el aborto, o las uniones entre personas del mismo sexo son más viejas que el mundo, y que lo importante es legislar para no "torturar a las personas inútilmente". Más razón que un santo.

4. No hay más Dios que la naturaleza

Mujica se reconoce a sí mismo panteista, dice admirar la naturaleza, y no "poder o saber creer" en un Dios. Esto lo convierte en el único presidente abiertamente ateo de todo el continente americano, y seguramente uno de los pocos del mundo, más allá de las repúblicas comunistas. Un ejemplo viviente de que los ateos no comen niños, de que se puede, contrariamente a lo que afirman los moralistas cristianos, cultivar la ética humanista sin creer en ningún Dios, y de que el laicismo y la convivencia religiosa es posible. También +1000 puntos por sus convicciones ecologistas y porque en su adolescencia compitió como ciclista en varios equipos profesionales.

5. Reconocer el pasado, sanar las heridas

El 22 de marzo de 2012, en un discurso parlamentario, Mujica reconoció oficialmente los crímenes de la dictadura militar que asolaron el país (como ocurrió en Chile o Argentina) durante los años 70, asumiendo la responsabilidad del Estado uruguayo para con los familiares de las víctimas. Convirtió así a Uruguay en uno de los pocos países en los que, habiendo vivido situaciones similares, el Estado ha hecho un acto de contricción. Algo que a nosotros también nos toca muy de cerca, sobre todo viendo que en los medios españoles siguen apareciendo hijos y nietos de un franquismo que nunca llegó a pedir perdón, y esos vástagos de los años grises todavía alcanzan importantes cotas de poder, en algunos casos.

share