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Científicos desarrollan una centrifugadora de sangre manual y 'ultra low cost' que puede salvar a miles de personas en países pobres

La centrifugadora es una herramienta básica para el diagnóstico de enfermedades como la malaria, el SIDA, la enfermedad del sueño o la tuberculosis

El centrifugado es un proceso básico para la detección de ciertas enfermedades. Se usa para separar la sangre en sus distintos componentes por densidad, permitiendo la identificación de patógenos. Sucede que estos aparatos son bastante costosos y necesitan electricidad para funcionar. Así que en muchas regiones pobres del planeta no pueden permitirse dicho dispositivo.

Por eso, ingenieros de la Universidad de Stanford han creado un pequeño y barato 'juguete' que realiza la misma función que una centrifugadora de sangre. Mucho más asequible, sin necesidad de electricidad para funcionar —se acciona de forma manual— y de dimensiones pequeñas, llega a girar a unas 125.000 revoluciones por minuto.

"A mi entender, es el objeto giratorio más rápido impulsado por la fuerza humana que jamas se ha creado", dice uno de sus creadores, Manu Prakash. Construido a partir de papel por valor de 20 centavos, cordeles y plástico, es capaz de ejercer fuerzas centrífugas de unos 30.000 Gs.

Una centrifugadora de sangre es fundamental para la detección de los virus causantes de enfermedades como el SIDA, la malaria, la tuberculosis y la enfermedad del sueño africano. Esta versión de bajo coste permitirá realizar diagnósticos y tratamientos en las regiones más pobres del mundo, donde estas enfermedades son más comunes.

"Hay más de mil millones de personas en todo el planeta que no tienen infraestructuras ni electricidad. Me di cuenta de que si queríamos resolver un problema crítico como el de la malaria, necesitábamos diseñar una centrifugadora que funcionará manualmente, sin electricidad y que cueste menos que una taza de café", declaró Parkash.

En ese momento, Manu Parkash empezó a idear un nuevo dispositivo, junto con Saad Bhamla, investigador postdoctoral en su laboratorio, que fuera barato y fácil de usar. "Una noche estaba jugando con un botón y una cuerda, y por curiosidad, decidí grabar con una cámara de alta velocidad para ver lo rápido que giraba el botón", dijo Bhamla. Vio que aquel botón giraba a entre 10.000 y 15.000 revoluciones por minuto.

A partir de aquí, Saad Bhamla reclutó a estudiantes de ingeniería del MIT y Stanford para empezar a construir un prototipo. Después de algunas pruebas y experimentos, consiguieron desarrollar un pequeño dispositivo que giraba a unas 125.000 rpm.

La idea es que esta pequeña centrifugadora manual y otros inventos en los que están trabajando Parkash permita a médicos y enfermeros, ecologistas de campo y habitantes de las zonas más pobres del mundo llevar consigo un pequeño laboratorio en sus mochilas. Es lo que se conoce como "ciencia frugal" y salva vidas.

[Vía Stanford University]

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