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Chicas que actúan como muñecas, la nueva (y extraña) sensación en YouTube

Los vídeos de estas coquetas 'living dolls' acumulan millones de visionados en la red. ¿Obsesión estética, trastorno o negocio?

Ojos inusualmente grandes, redondos hasta lo imposible, resaltados por unas pestañas larguísimas, armadas con mimo. Los labios de fresa apretados, pintados de tonos pastel o barnizados con brillo. Las caras siempre dulces, aniñadas, maquilladas para parecer algo a medio camino entre un plástico pálido y la porcelana fina. Las living dollscomparten esos rasgos. Son chicas que viven para su imagen. Criaturas adolescentes que han hecho de YouTube un espejo mágico que les permite compartir con el mundo sus obsesiones estéticas. Y las cifras dan fe de que tienen su público: sus vídeos acumulan millones de visionados. Jóvenes como Kota Koti o Venus Angelic se han convertido en auténticos fenómenos globales gracias a sus canales en la red. ¿Pero quién es exactamente su audiencia? ¿Qué despiertan estas niñas en su público?

La influencia del imaginario oriental en estas adolescentes es palpable. Su afición bebe del manga y el anime, del cosplay y de la estética de muñecas asiáticas como las bjd y las dolfie dolls. Encuentran inspiración en esos personajes, en su mezcla de ingenuidad y capital sexual, pero la interpretación que hacen de todo eso no es nada literal. Las living dolls se recrean en sus identidades artificiosas, afilan sus rasgos más eye-candy, pero lo hacen desde un supuesto candor, evitando los extremos disfuncionales de prácticas como el animegao. Aquí no hay máscaras ni prótesis -unas Circle Lens para agrandar los ojos, si acaso-, no hay cirugía plástica agresiva. Y aún así, su juego es cualquier cosa menos natural.

Las dolls comparten trucos de maquillaje, se peinan frente a la cámara con coquetería y destreza, posan, hablan y gesticulan de una forma entre infantil e inanimada, como si viviesen sumidas en una extraña ataraxia de color de rosa que no logramos entender. Y las sensaciones que provocan son incómodas, contradictorias.

Personajes como la Barbie humana Valeria Lukyanova y Blondie Bennett son la prueba fehaciente de que este tipo de obsesiones estéticas pueden derivar en graves trastornos de personalidad. Bennett, por ejemplo, no tiene reparos en admitir que ha llegado a someterse a sesiones de hipnosis con la única intención de rebajar sus capacidades intelectuales, adrede. El infantilismo impostado que exhiben estas muñecas de carne y hueso parece invitar a juicios parecidos... hasta que reparamos en la pasta que pueden estar embolsándose gracias a YouTube. ¿Afición inocente, trastorno o emprendeduría disfrazada de ingenuidad azucarada? ¿Adolescentes desesperadas por llamar la atención o empresarias de sí mismas desde una edad temprana?

Juzga tú mismo.

Venus Angelic

kotakoti

Kota Koti

kotakoti

Wang Jia Yun

Wang Jia Yun

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