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Chechenia traslada su 'campo de concentración anti-gay' a un nuevo emplazamiento secreto

Las más de 100 personas internadas en esa prisión ilegal se encuentran oficialmente en paradero desconocido

Primero desaparecieron masivamente. Luego se descubrió que las personas desaparecidas se encontraban en una prisión secreta diseñada para encarcelar, humillar, torturar e incluso asesinar a los homosexuales que se nieguen a abandonar la República de Chechenia. Ahora, esas personas detenidas de forma ilegal han vuelto a desaparecer. Esta vez en grupo.

La purga anti-gay continua en Chechenia a pesar de las presiones internacionales. De hecho, esas presiones acaban de motivar un siniestro juego del gato y el ratón entre el Gobierno de Ramzan Kadyrov y un equipo de investigadores llegados desde Rusia.

Esa delegación quería comprobar lo que estaba pasando en el lugar que varios testimonios han señalado como una suerte de campo de concentración para la población gay chechena. Al llegar a esas polémicas instalaciones de la ciudad de Argun, solo encontraron escombros.

El complejo se veía abandonado. Partes de la edificación habían sido demolidas. Allí no queda nadie. Lo que no quiere decir que los “reclusos” hayan sido liberados.

Según el diario ruso Novaya Gazeta, el más de centenar de personas que seguían retenidas ilegalmente en Argun por razón de su condición sexual habrían sido trasladadas a otro lugar. ¿Dónde? No existen datos oficiales al respecto, aunque las informaciones oficiosas apuntan a una base de entrenamiento de las fuerzas especiales de la policía situada en Terek, a unos 60 kilómetros al norte de Argun.

Cuando el equipo de periodistas rusos se dirigió hacia ese lugar, las autoridades les denegaron el acceso asegurando que en ese preciso momento estaban teniendo lugar “ejercicios de entrenamiento”.

Según el mismo medio ruso, las autoridades chechenas están presionando a los familiares de las personas detenidas para que firmen una declaración fabricada en la que se niega que esas personas estén desaparecidas. El texto estándar de esa declaración dice algo parecido a: “Nuestro hijo (o su hermano) [Nombre completo de la persona] dejó la República de Chechenia para irse a trabajar a Moscú el pasado febrero. Su ausencia no guarda ninguna conexión con la policía chechena”.

Putin acorralado

La precipitada mudanza de la prisión ilegal de Argun coincide en el tiempo con un cambio de actitud por parte del Gobierno ruso, al menos de cara a la galería. Tras negar durante semanas que hubiera evidencias de que los testimonios de secuestros y torturas fueran verídicos, las autoridades rusas parece que, ahora sí, se están tomando el asunto en serio.

A principios de mes, Angela Merkel urgió a Putin a investigar en profundidad las alegaciones sobre Chechenia. Su demanda venía reforzada por peticiones similares por parte de los ministros de Exteriores de Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda y Suecia.

En los últimos días, también Tatyana Moskalkova, la Comisionada para los Derechos Humanos en Rusia, ha hecho fuerza para que el Gobierno trate de esclarecer que está pasando con la comunidad LGBT en el feudo de Kadyrov

“[Tatyana] Moskalkova está tan impresionada por la fortaleza de las evidencias que tenemos que ha hablado con Putin sobre el tema”, explica a The Guardian Elena Milashina, la periodista de Novaya Gazeta que primero escribió sobre la campaña de limpieza anti-gay en Chechenia.

Esas presiones se suman a un nuevo informe de Human Rights Watch, publicado hoy viernes, en el que varios testigos aseguran que fueron torturados en presencia de altos funcionarios chechenos.

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