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Casas de 2 metros para solucionar el problema de los sintecho

Un sacerdote de Nashville acoge a personas sin hogar en pequeños habitáculos que él mismo ha construido

Un sacerdote protestante de Nashville, Estados Unidos, se ha propuesto mejorar la vida de los sin techo de su ciudad. A fin de darles una vivienda donde dormir, construye casas de 15 metros cuadrados en el patio de la iglesia que regenta.

Jeff Obafemi Carr vio que había muchos vagabundos que no tenían dónde pasar la noche, por lo que decidió invertir su dinero en crear estos pequeños hogares. No tienen cocina ni baño, pero Carr deja que los habitantes de estas casas utilicen lo necesario de la iglesia Green Street. Los comercios de alrededor donan comida y bebida para los antiguos vagabundos y estos se asean con una manguera del patio del lugar.

Si te propones una meta inalcanzable, te frustrarás y no la alcanzarás. Si te fijas un objetivo razonable, puedes llegar a hacer grandes cosas

“Si te propones una meta inalcanzable, te frustrarás y no la alcanzarás”, explica Carr. “Pero si te fijas un objetivo razonable y que se puede lograr, puedes llegar a hacer cosas mucho más grandes de lo que te imaginas”.

Para llevar a cabo su idea, Carr dejó de lado temporalmente a su esposa y cinco hijos para irse a vivir a una de estas pequeñas casas. Su objetivo era recaudar 45.000€ para construir más de estas casas, pero en solo dos meses llegó a ahorrar más de 60.000€.

Fotografía de Alana Semuels

Con este dinero, el sacerdote construyó 6 habitáculos más donde invitó a vivir a personas sin hogar que conocía de cuando iban a pedir ayuda a la iglesia. Además, para no separarlos, compró tiendas de campaña con las que pobló el resto del jardín y donde vivirían los sin techo que anteriormente poblaban un parque de la ciudad que había cerrado.

Si tienes ingenio yankee, puedes construir algo parecido con materiales de la calle

Vivir en una de estas casas supera con creces a habitar una tienda de campaña. Además, si tienes ingenio yanqui, puedes construir algo parecido con materiales de la calle”, explica Peter Regan, uno de los habitantes de estos hogares.

Las casas están pintadas con colores vivos –azul, amarillo, naranja–, con las puertas rojas y adornos en blanco. Pese a no tener más espacio que un almacén, son lo suficientemente grandes para que sus habitantes puedan dormir y relajarse, totalmente alejados del mundo exterior.

Pero, sin embargo, el propio Carr admite que esta no es la solución que las personas sin hogar necesitan a largo plazo. Otras propuestas, como la de compañías que dejan vivir a familias en apartamentos a precio de compra, son remedios más eficaces para combatir este fenómeno. Soluciones como la de Carr son muy útiles a corto plazo. No obstante, no garantizan el derecho a una vivienda digna tan necesario en ciudades emergentes como Nashville.

Este modelo es un trampolín para medidas de larga duración”, argumenta Carr. “Hay personas que piensan que tienen que tener datos de estudios para combatir el hecho de que existan sin techo. Esperan demasiado para actuar. Lo primero que se debe hacer para combatir la falta de vivienda es dar a alguien un hogar".

Carr pide que sean practicantes, que vayan a misa y sigan el camino del cristianismo

Lo único que Jeff Obafemi Carr pide a los vagabundos es que sean practicantes. Que vayan a misa cada domingo y sigan el camino del cristianismo. Aunque se defiende con que lo único que pide es un acto de fe, su manera de obligar a que realicen actos que pueden ir en contra de sus ideologías hace reflexionar sobre el interés que el sacerdote puede tener detrás de este proyecto.

Fotografía de Alana Semuels

Es un precio bajo a pagar teniendo en cuenta que les proporciona un hogar –por ínfimo que sea–. Pero, aunque no se haya dado el caso hasta el momento, da que pensar sobre qué haría en caso de tener que acoger a un musulmán.

[Vía The Atlantic]

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