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De Carandirú a Manaus: las 5 matanzas más sangrientas de las cárceles brasileñas

56 personas fallecían el domingo en Manaus, reabriendo así una herida profunda en la historia de Brasil

Presos amontonados en celdas con una capacidad tres veces menor de la soportada. Armas y teléfonos móviles campando a sus anchas. Narcotraficantes mandando desde la prisión. Peleas entre diferentes bandas criminales. Sospechosos de robo a la espera de un juicio que se convierten en sanguinarios delincuentes entre rejas. Policías corruptos y violentos controlando las instalaciones…

El sistema carcelario de Brasil, donde sistemáticamente se violan los Derechos Humanos, es uno de los más precarios del mundo, y allí se ha convertido en rutina que cada cierto tiempo un motín se salde con varias muertes de presos. Ni siquiera el trágico precedente de Carandirú sirve como precedente para mejorar las condiciones y la seguridad en las cárceles.

La muerte de 56 presos tras el motín que el pasado fin de semana tuvo lugar en Manaus es la peor masacre en una cárcel del país desde 1992. En la cárcel convivían 1.224 presos, aunque la capacidad real del edificio era de 454 plazas.

Estas son las peores matanzas vividas en las cárceles brasileñas, compiladas por medios locales como G1 o Zero Hora:

1. Carandiru, 1992

La mayor masacre de la historia de las cárceles brasileñas tuvo lugar el 2 de octubre de 1992, un día antes de las elecciones municipales de Sao Paulo. 111 presos fueron asesinados por las tropas de choque de la policía, que invadieron la Casa de Detención de Sao Paulo, conocida como Carandiru, para poner fin a una pelea entre presos de bandas rivales. Varios supervivientes aseguran que las muertes superaron la cifra oficial.

El coronel Ubiratan Guimaraes lideró la intervención, pero hasta la fecha ningún implicado fue preso, después de que en septiembre de 2016 se anularan las sentencias contra 73 agentes implicados, que utilizaron revólveres, ametralladoras y fusiles de asalto. En 2002, la cárcel fue desactivada y demolida. Antes, el director de cine Héctor Babenco consiguió autorización para filmar dentro parte de la película 'Carandiru', que fue estrenada en 2003 y sirvió para inmortalizar lo sucedido.     

2.-  Porto Velho, 2002

El primer día de 2002, 27 presos fueron asesinados por otros reclusos cuando la policía entró a intentar reprimir un motín en la cárcel José Mario Alves Silva, conocida como Urso Branco, en la ciudad de Porto Velho, capital del estado de Rondonia. Entre los 49 denunciados a la Corte Interamericana de Derechos Humanos había presidiarios, pero también policías y directores del centro.

3. Río de Janeiro, 2004

En la Casa de Custodia de Benfica, en Río de Janeiro, una rebelión se saldó con 31 muertes, uno de ellos agente penitenciario y el resto reclusos. El gobierno de Río culpó a la banda criminal del Comando Vermelho, que habría juzgado y condenado a muerte por decapitación a miembros de facciones rivales. Muchos cuerpos fueron encontrados descuartizados, lo cual dificultó el recuento de las víctimas.

4. Maranhão, 2010, 2012 y 2014

La cárcel de Pedrinhas, en São Luis de Maranhão, ha sido en los últimos años escenario del horror en tres ocasiones. En 2010, una rebelión de 30 horas se saldó con 18 muertes, tres de ellas por decapitación. Los presos se apropiaron de armas de los agentes y cinco de ellos fueron retenidos como rehenes. En 2013, 60 presos fueron asesinados en una crisis que tuvo varios episodios a lo largo del año. En 2014, al menos otros 17 presos fueron asesinados y en 2015 se divulgaron casos de canibalismo en la prisión.

5. Ubatuba, 1952

Conocida como la Alcatraz brasileña por ubicarse en la Isla Anchieta, la prisión de Ubatuba, en el estado de Sao Paulo, marcó la historia de los motines en cárceles brasileñas. El grupo que planeó la sublevación durante un año tomó el arsenal de la policía. El Ministerio de la Justicia determinó que 16 personas murieron, pero los periódicos de la época llegaron a hablar de 100 víctimas, cifra nunca confirmada oficialmente.

6. Otros casos en el resto del mundo

Hoy en día, cárceles como el Campo 22 en Corea del Norte o la cárcel de Gitarama, en Ruanda, son consideradas como las más duras y crueles del mundo. En la cárcel de Tadmor, en Siria, una matanza ordenada por el entonces presidente Hafez Al Assad dejó más de 1.000 muertos en 1.980, aunque no hay cifras exactas de la masacre. En Lima, en 1986, un motín acabó con la muerte de al menos 244 internos en tres presidios diferentes: 118 en el Frontón, 124 en Lurigancho y dos en Santa Bárbara, según un informe público de una Comisión del gobierno que investigó los hechos.  Más recientemente, en febrero de 2016, 49 presos murieron durante un motín en la cárcel estatal de Topo Chico, en Monterrey, al norte de México.

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