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¿Por qué hay tanta CACA en Cataluña?

5 peripecias antropológicas sobre la presencia de la hez en el legado cultural catalán

Que a los catalanes les gusta lo escatológico no es una afirmación con ánimo de ofensa ni una provocación barata: se trata solo de una observación de la realidad. Puede que al exterior de los límites autonómicos la relación con la defecación no se aprecie mucho, si bien es muy profunda y se extiende a numerosos aspectos que conforman la cultura nacional. La mierda y sus derivados están presentes en el arte, la lengua y las tradiciones catalanas, al igual que la sidra en el suelo de los chigres asturianos o los bocadillos de gallinejas y entresijos en las fiestas de barrio de Madrid: sin ella, no serían lo mismo. Con el fin de demostrar la teoría de la filia por el excremento que muestran los procedentes de este territorio, propongo un recorrido por algunos de los ejemplos que evidencian dicho vínculo y que, en algunas ocasiones, se han convertido en auténticos símbolos autóctonos como la barretina o el Equus africanus asinus, más conocido como burro catalán. Pónganse cómodos.

1. El caganer

Es el más conocido (y evidente) de todos los ejemplos de la relación de los catalanes con los excrementos. Sus orígenes no están del todo claros, aunque la Asociación de Amics del Caganer apunta que la incorporación de la figurita al belén puede que “tuviese lugar durante el período del barroco —al final del siglo XVIII— movimiento que se caracterizaba por el extremado realismo que se vertió, sobre todo, en las naturalezas muertas y en las escenas costumbristas, todas ellas muy relacionadas con la descripción de la vida del pueblo”.

El caganer original era un hombre tocado con la tradicional barretina y en ocasiones con un cigarro en boca, periódico o papel en las manos —para entretener un poco más la actividad—, siempre con las nalgas al aire, dispuesto a satisfacer sus necesidades fisiológicas de la manera más natural y relajada. Por lo que parece, su equivalente femenina (por si alguien no lo sabe, las mujeres también cagamos, meamos y sudamos) no apareció hasta mediados del siglo pasado de mano del artesano barcelonés Lluis Vidal, tal y como acredita la asociación.

Con el paso del tiempo y las presiones comerciales, los fabricantes de la figura fueron creando modelos protagonizados por famosos, personajes populares o conmemorativos de algún evento como pueden ser las Olimpiadas. A este respecto, cabe destacar la polémica desatada este año por la empresa Caganer.com, que ha decidido utilizar a la virgen de Montserrat, popularmente conocida como La Moreneta, como modelo de caganer. Esto ha desatado las iras y la indignación de obispos y demás representantes de las instituciones religiosas autonómicas, que consideran el hecho como una falta de respeto.

Hasta el momento sabíamos que las vírgenes no habían conocido los placeres carnales; ahora ya sabemos que, al parecer, tampoco tenían la necesidad de deponer.

2. El Caga Tió

El Caga Tió

Una de las tradiciones navideñas catalanas que más impactan al foráneo es la de este tronco de madera sonriente y tocado con su consabida barretina que caga —sí, caga— regalos en Navidad el Día de San Esteban (el 26 de diciembre, una de las fechas más celebradas en Cataluña, por encima de la Nochebuena incluso). El proceso es el que sigue. Días antes de las celebraciones, el Caga Tió se instala en las casas, tapado con una mantita (debajo de la cual aparecerán los regalos). Durante esas jornadas previas, se le va alimentando para que vaya pillando consistencia, y cuando llega el día señalado —atención— los niños de la casa cogen unos palos con los que atizan el tronco mientras cantan alguna canción como ésta (hay muchas variaciones, pero todas vienen a decir más o menos lo mismo: o nos das los regalos, o te damos una paliza):

Caga tió —Caga tío—

ametlles i torró —almendras y turrón—

no caguis arangades —no cagues arenques—

que són salades —que son salados—

caga torrons —caga turrones—

que són més bons. —que están más buenos. —

Caga tió —Caga tió—

ametlles i torró —almendras y turrón—

si no vols cagar —si no quieres cagar—

et donaré un cop de bastó —te daré con el bastón—

Caga tió!

Conforme los pequeños de la casa le dan al tronco, se va levantando la manta y aparecen los regalos hasta que finalmente encuentran algún elemento que claramente no es un obsequio. Esto significa que el tió ya no puede defecar nada más. Esta entrañable tradición también es propia de Aragón (aunque allí al tronco lo llaman Tronca de Nadal o Toza) y su origen se relaciona con la madera que se pone a arder en el hogar y aporta bienes como luz y calor. Con el paso del tiempo fue adquiriendo el simbolismo y el mágico poder de excretar presentes.

3. Gastronomía

No es que en Cataluña la coprofagia se practique de manera habitual, o al menos no de manera colectiva y pública, pero sí se han visto ejemplos de la pasión cultural por la caca en algunos alimentos a través de su aspecto o sus nombres. Sin abandonar el marco de las festividades navideñas, cada año en Barcelona se instala en un tramo de la Gran Vía la conocida Fira dels Reis, en la que además de juguetes se pueden adquirir otros regalos dirigidos al público infantil como son los dulces y las chucherías. Si es la primera vez que se pasea entre sus puestos, el visitante puede llevarse una sorpresa al encontrarse, entre caramelos y gominolas, unos curiosos orinales en miniatura(en rosa o azul) llenos de un dulce que se asemeja a la caca —no podía ser de otra manera—. Si a alguien le parece cruel el hecho de que a los niños que se han portado mal los Reyes Magos les dejen carbón, imaginen el mismo escenario, literalmente, con mierda dulce.

Los catalanes también tienen unas galletas popularmente conocidas como Pets de monja (Pedos de monja en su traducción al castellano). Sin embargo, parece ser que el origen del nombre de estos dulces era mucho más sensual y tenía que ver con las curvas propias de la fisionomía femenina, antes que con las ventosidades. El creador del confite fue un pastelero italiano que trabajaba en Barcelona y le puso como nombre Petto de monca (pecho de monja) aunque acabó derivando en la denominación actual.

4. Literatura

En el ámbito de las letras catalanas hay varios ejemplos de escritores que han dedicado su pensamiento, tiempo y esfuerzo a escribir sobre las heces, las ventosidades y demás elementos escatológicos. Puede que el más conocido de todos ellos sea, curiosamente, alguien que no fue conocido principalmente por sus escritos sino en las artes plásticas: Salvador Dalí. El surrealista firmó un ensayo titulado “El arte de tirarse pedos o Manual del artillero socarrón” en el que trata ampliamente el tema de las ventosidades emitidas por el ser humano a través de diversos capítulos con títulos tan sugerentes como “Definición del pedo en general”, “Infortunios y accidentes causados por los pedos diptongos / Historia de un pedo que hizo huir al diablo y le volvió tonto / Viviendas liberadas del diablo mediante pedos diptongos / Razones y axiomas” o “Ventaja de los pedos para la sociedad”.

A su vez, autores como Joan Amades y Francesc Mulet firmaron respectivamente las obras literarias “Escatología popular” y “Tractact del Pet” (Tratado del pedo) que el Institut d'Estudis Escatològics (adscrito a la Universitat Minúscula de La Portella, como ellos mismos se presentan) ha reeditado y puesto a la venta a través de Internet para disfrute de todos aquellos interesados en la literatura escatológica. Como ellos mismos indican, la intención de recuperar estas obras no es otra que: “preservar las joyas bibliográficas de la literatura escatológica de terminar convertidas en papel higiénico”.

5. La lengua

El catalán tiene numerosas alusiones a la caca en su vocabulario. De hecho, el famoso filólogo Joan Corominas recopiló más de cien derivados del verbo cagar en la lengua catalana ( escagarrinar-se, acovardir-se, espantar-se, evacuar, deposar, defecar, anar de ventre, fer de cos, escorporar-s e…), lo que ya de por sí muestra una riqueza linguística a la hora de mentar al resultado de una buena digestión. Asimismo hay numerosos refranes populares en catalán que hablan de los beneficios de un buen tránsito intestinal como por ejemplo “Qui mengi molt i cagui fort no ha de témer la mort” (quien come mucho y caga fuerte no ha de temer a la muerte), “Val més un bon cagar que un bon dinar” (vale más una buena cagada que una buena comida) o “Ni pujar a cavall sense cagar, ni feina de força sense esmorçar” (ni subirse al caballo sin cagar ni trabajar duro sin desayunar), por mencionar solo algunos: el interés del pueblo catalán por la escatología ya ha sido ampliamente argumentado. ¡Bon Nadal!

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