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El arte como terapia; la belleza como antídoto contra la enfermedad

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Valencia acoge el Primer Festival Internacional de Cortometrajes sobre Arte y Enfermedades

Luna Miguel

19 Enero 2015 07:00

Al comienzo de la novela Corazones cicatrizados, un personaje de Max Blecher hace una reflexión a propósito de lo curioso que le resulta que existan tantos nombres para designar enfermedades. Como si la ciencia o la medicina estuvieran empeñadas en nombrar cada una de nuestras dolencias, o incluso como si al ir a la consulta del doctor éste se las inventara sólo para poder confirmarnos que, realmente, dentro de nuestro cuerpo está pasando algo extraño y molesto. En Corazones cicatrizados, el dolor es el tema principal, al igual que en otras novelas, poemarios o ensayos en los que la enfermedad lo impregna todo.

Quizá a causa de la obsesión de Virginia Woolf por dar cabida y promocionar la relación entre literatura y enfermedad, el S. XX se convirtió en un escenario en el que los escritores de todos los géneros abordaron este tema como nunca. Sin embargo, cuando preguntamos a Ricard Mamblona y Pepe Miralles, los directores de FICAE (Festival Internacional de Cortometrajes Arte y Enfermedades), ellos nos aseguran que en el resto de las artes esta relación siempre ha estado mucho más unida y presente. No es difícil encontrar una relación entre artistas plásticos o fotógrafos que se hayan dejado inspirar por la medicina del momento a lo largo de la historia, e incluso, como pudimos ver en el manual The Sick Rose de Richard Barnett, hubo un tiempo en el que el artista era el mejor aliado del médico, pues él era el único capaz de dejar constancia gráfica de la evolución de sus pacientes. 

“Queremos desestigmatizar algunas enfermedades”

Inspirados, entre otros, por artistas como David Wojnarowicz o como Félix González Torres, cuyas obras realizadas a partir de los conceptos de muerte, amor y luto, los editores de FICAE tienen un propósito distinto al de aquellos artistas de antaño que trabajaban al servicio de la medicina. Su principal objetivo es acercar al público una manera de mirar la enfermedad que sirva no sólo para dar voz a las obsesiones de los cineastas, sino para ayudar a mostrar ciertos detalles de nuestro mundo que tendemos a mirar con recelo o con miles de prejuicios. La desestigmatización de la enfermedad y de los enfermos es algo que forma parte de su trabajo no ya sólo en el festival de cortometrajes sino también desde la Cátedra Arte y Enfermedades con sede en la Facultad de Bellas Artes, de la Universitat Politècnica de València. 

Esta Cátedra tiene como objetivo fomentar el conocimiento de la enfermedad a través del arte, realizando actividades de producción de obra e investigación, en la que se establecen contactos entre pacientes y artistas para generar discursos sobre las representaciones de la enfermedad. Tras fusionarse con la productora Proddigi Films, nació la idea de crear un festival en el que tanto profesionales de la medicina, como pacientes y como público general pudiera acercarse de una manera distinta, íntima y sensible a enfermedades más comunes, y también descubrir otras más raras que a menudo nuestra sociedad trata de esconder.

En el ensayo El emperador de todos los males, el oncólogo Siddhartha Mukherjee reivindica la idea de que los doctores deben estar sensibilizados con el arte y la literatura, porque de esa manera comprenderán mejor a sus pacientes. Asimismo tiene la teoría de que la creación y la creatividad son dos cosas que ayudan a que los enfermos se expresen y lleguen a comprender mejor su enfermedad, de ahí que surjan obras como las de Fritz Zorn, en las que el ejercicio de narrar su cáncer es en sí mismo una suerte de terapia o medicina.

Desde FICAE, sin embargo, van más allá, y creen que en realidad mostrar películas basadas en la enfermedad ayuda, fundamentalmente, a los que no están enfermos. “No olvidemos que la enfermedad es algo circular”, cuentan. “Muchas de las personas que han visto los cortometrajes estarán sanas, otras enfermas y otras quizás no sepan cual es su verdadero estado”. Más de 70 cortometrajes desde distintos países del mundo, cuyas temáticas rondan la Hepatitis C, el VIH, el cáncer o las enfermedades mentales, han sido reproducidos en este festival durante los días 14 a 16 de enero. Iniciativas como esta deberían ser más comunes en nuestro día a día, quizá porque al final ayudan a que dolientes y no dolientes aprendamos a afrontar nuestros padecimientos y nuestro miedos de manera más creativa, más luminosa y con mucha más fuerza.


El arte y la enfermedad, como el arte y la vida, no son dos cosas distintas



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