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Por primera vez, el agujero de la capa de ozono está disminuyendo de tamaño

Desde una superficie de 25 millones de kilómetros alcanzada en 2000, el agujero se ha reducido en 4 millones de kilómetros

Parecía increíble llegar a esto pero ha sucedido: el agujero de la capa de ozono se está cerrando. O eso parece. Una buena noticia para nuestro planeta que desde hace años vive un incesante deterioro por culpa de la acción humana.

El agujero de la capa de ozono, descubierto en los años 50 sobre la Antártida, llegó a su máximo tamaño en 2000 con 25 millones de kilómetros cuadrados de extensión. A día de hoy, el agujero se ha reducido en 4 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale, más o menos, a la superficie de la Unión Europea.

En otras palabras, la capa de ozono se está recuperando pero, lentamente.

El agujero de la capa de ozono, descubierto en los 50, se ha reducido en menos de 30 años gracias al Protocolo de Montreal

¿A qué se ha debido esta recuperación? Pues, asombrosamente, a la misma acción humana que la había arrasado.

Hace algo menos de 30 años entró en vigor el Protocolo de Montreal que prohibió los gases que destruyen la capa de ozono, los clorofluorocarbonos, usados en aerosoles y lacas. La sustitución de esos gases por otros inocuos ha logrado dar grandes resultados, confirmando el poder humano tanto para destruir nuestro medio ambiente como para repararlo.

"Ahora podemos confiar en que las cosas que hemos hecho han puesto al planeta en el camino de la curación", ha declarado Susan Solomon, geóloga del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y directora del estudio que ha confirmado la recuperación.

La eliminación de gases destructores del ozono, como los clorofluorocarbonos, ha hecho que el agujero se haya reducido hasta ocupar 4 millones de kilómetros cuadrados

La pérdida de la capa de ozono tiene unos efectos directos sobre la salud ya que actúa de barrera natural contra la radiación ultravioleta de la luz solar, que causa cáncer de piel y cataratas. De hecho, la ONU estima que desde la entrada en vigor del Protocolo de Montreal hasta 2030 se evitarán dos millones de casos de cáncer de piel en el mundo.

El estudio se ha basado en la observación de la capa de ozono a través de globos lanzados desde la Antártida, satélites diseñados para medir las concentraciones de ozono en la estratosfera así como modelos de ordenador que simulan la evolución química en la atmósfera.

Pese a que pueden pasar décadas antes de que el agujero se cierre completamente, el estudio deja claro que vamos en buen camino.

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