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Habla el hermano del Che: "Le iban el rugby y el golf"

"El Che una monja no era. No lo era. Pero dijo: 'Hay que endurecerse sin perder la ternura jamás'”.

Juan Martín sobre el regazo del Che bajo la atenta mirada de su padre. / Álbum familiar del Che Guevara

Entre aeropuertos y charlas defendiendo la figura del Che y explicando su relación como hermano pequeño, Juan Martín Guevara atiende al teléfono desde un coche.

El pasado 20 de abril se cumplieron 50 años de la muerte del revolucionario más pop. Y Juan Martín ha escrito un libro, Mi hermano, el Che (Alianza, 2016).

La frialdad telemática se rompe en cinco segundos porque el argentino (sí, el Che era argentino), de 74 años, es alegre y temperamental como un chaval. Risas, broncas, reflexiones, sujetadores, vino y revolución en una conversación bastante loca:

¿Qué visión le están transmitiendo los europeos sobre el Che?

Pues es muy diversa. Estuve en un instituto jesuíta con estudiantes de clase media-alta y en el Banco Sabadell con 250 empleados y mostraron mucho interés.

También habrá escuchado a gente muy crítica.

Claro. En algunas audiciones había peguntas de doble sentido y en otras directas a los tobillos, ¿viste?, como en el fútbol.

Yo tengo alguna a los tobillos también. ¿Al Che le gustaba el fútbol?

Sí pero era muy malo. Le iban más el rugby y el golf.

¿Por qué pasó tanto tiempo en silencio sobre su hermano y por qué decidió romperlo?

Bueno, el silencio fue porque pasé preso 8 años y medio por disidente en Argentina y después hubo pocos periodos democráticos. Luego me di cuenta de la cantidad de cosas deformadas e ignoradas del Che y de su imagen manoseada, comercializada, y decidí empezar a hablar.

Roberto, Celia, Ernesto, Ana María y la madre del Che durante unas vacaciones en Mar de Plata en 1938. / Álbum familiar

¿Le sienta mal cuando empieza a ver ese proceso de su hermano convertido en producto?

 ¿Cómo se llaman en España a los corpiños, lo que las mujeres usan para aguantar las tetas?

Sujetador.

Eso, sujetador. Pues hay uno de una marca que no te voy a decir para no hacerle un favor, que tiene al Che en un lado y al otro a Tatcher. Hasta ahí ha llegado la cosa, ¡imagínate! Si hay un producto que alguien quiere comprar siempre va a haber un vivo que lo use. La cuestión es ¿por qué sigue presente el Che con todo lo que le han dado? Tiene que ver con la ideología política pero también con que la gente lo quiera comprar. Una mujer me dijo una vez: “Qué guapo que es, me embarazaría de él”. O sea que está por encima de lo político ya.

¿Pero le molesta? Porque es alguien contrario al capitalismo convertido en capitalismo puro.

Lo importante es que está. Y si no estuviera la imagen sería más difícil darle contenido, que es lo que yo intento hacer. El día que el capitalismo cambie pues terminará ese mercantilismo de que todo se compre.

¿La familia del Che ve algo de dinero de todo esto? 

No, para nada. Korda le dio una foto a un italiano y de ahí en adelante nadie tiene derechos sobre ella. El otro día compré un vino argentino en Francia que no está en Argentina. Se llama Ché, tiene la estrella roja y detrás cuenta no sé qué del Che... Ahí no hay derecho económico alguno. Le saqué una foto a la botella y me la tomé. (Ríe).

¿Y estaba bueno?

Sí, era un Syrah, pasable. No un vinazo, pero un precio razonable. También hay una bebida energizante. Tengo un amigo mexicano que colecciona cosas ridículas del Che. Le tengo que mandar unas cuantas. Ah, y la última: hace dos años utilizaron una foto enorme del Che con el símbolo de Mercedes-Benz en vez de la estrella roja en la boina. Se armó una buena. Pero no, no me molesta.

Ernesto, Celia, Ana María y Roberto en Alta Gracia en 1940-41. / Álbum familiar

En el libro cuenta cómo fue visitar La Higuera, donde mataron a su hermano. ¿Qué sintió?

Bueno, imagínate, era 2014-2015 y no había ido nunca. No era el mejor lugar para ir: allí asesinaron a mi hermano. Fue un golpe, pero creí que debía hacerlo. Subí, bajé, pero no vuelvo más. Fue muy duro porque en La Higuera era un merchandising total. No vuelvo más.

Esa comercialización sí le molestó.

Sí, ahí ya se pasa.

Usted estuvo preso en Argentina y he leído en un reportaje de Infobae que...

(Interrumpe) ¡Es una mierda! ¡Esa una mierda ese reportaje! No es verdad que Fidel Castro no me ayudara cuando yo estuve preso. Lo dicen porque siempre hay que pegarle a Cuba, a Fidel... Porque los medios no quieren cambio, el cambio puede ser para el lado de Trump pero no a la izquierda.

¿Todavía cree en el socialismo?

En Francia ganó Macron porque tuvo que enrollarse en que ya no es socialista aunque estuvo de ministro de Economía hace nada. Si eso es socialismo, yo soy marciano. Si Xi Jinping en China es comunista, yo soy de Júpiter. Y así sucesivamente. Sigo la línea de mi querido hermano: el capitalismo es el problema. La Edad Media duró mil años, espero que esto no dure tanto. Que no explote el planeta antes, porque con esto de la madre de todas las bombas que se le ocurre a aquel señor...

El Che, aún bebé, en los brazos de su niñera española en 1929. / Álbum familiar del Che Guevara

Al Che se le ha llamado muchas veces "asesino" y han salido a la luz denuncias de homofobia, de las ejecuciones y de los campos de trabajo....

(Empieza a gritar) A ver, ¿tú fuiste a Cuba?

No.

Entonces, ¿cómo tomas esas informaciones como verdaderas?

Yo no las tomo como verdaderas, veo unas informaciones fiables en la prensa y le pregunto su punto de vista....

[Grita muy fuerte. Contundente, hasta dar miedo] Sí, claro, a partir de las mierdas que larga la CIA y todo el periodismo jodido. Hay que ir allá y ver lo que hay. Claro que hay gente presa como en todas partes. Y las ejecuciones... En Alemania me preguntaron sobre los fusilamientos y yo les preguntaba sobre Nuremberg. ¿Era buena gente la gente que ahorcaron? ¿Los que los juzgaron eran asesinos? ¿Por qué esta doble mirada? En Cuba si se juzga a asesinos son asesinos los que juzgan. Esto es intencional. Los fusilamientos fueron de asesinos de cubanos que primero eran detenidos.

[La conversación pinta peor que la invasión de Bahía Cochinos para los estadounidenses, pero Messi, siempre Messi, nos salva en la prórroga].

Esta era la pregunta a los tobillos, ¿no?

Sí.

[Ríe a carcajadas]. Espero que no venga una para el cogote como la que le dieron a Messi un codazo y le volaron los dientes... Creo que vamos a entrar en un túnel y se va a cortar la llamada.

Yo ya me siento en un túnel.

Bueno pero hay una luz al final y no como la de Zizek, que dice que hay luz al final del túnel pero es el tren que viene de frente. [Carcajada].

Hay unas frases del Che...

Bueno, dímelas, y te digo.

"El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar".

Así es. ¿O no es verdad? En Argentina hubo 30.000 desaparecidos, imagina que no es máquina de matar. Pero odio hay paquí y pallá, aquí no hay ni un solo preso del franquismo. El Che una monja no era. No lo era. Pero dijo: “Hay que endurecerse sin perder la ternura jamás”. Quien dice eso o es un hipócrita o tiene los dos valores. Y yo lucho para que se demuestre que tenía los dos.

¿Y cuando dice que está "sediento de sangre" en la selva cubana? 

Esa frase no la tengo, tengo que ver en qué contexto está, porque cuando se descontextualizan las cosas....

Cambiando de tema y para salir del túnel, veo en el libro que se acentúa el perfil aventurero del Che. ¿Era más aventurero que revolucionario?

Bueno, hoy los muchachos a los 30 años viven en casa de los padres y roban de la heladera. En aquella época, a los 17 te daban una patada en el culo y a trabajar. A los 24, recibido de médico, siguió con sus viajes. Se fue dando cuenta de cómo es la vida en Guatemala, Bolivia...Trataban al pueblo como animales. Muchas veces con la ayuda de Estados Unidos y de algún otro paisito europeo.

¿Pero salió de una casa pudiente, adinerada?

Eso es otra mentira intencional. Mi casa era pobre, de clase media, pero eso sí, politizada. Un tío mío luchó por la República española en las Brigadas Internacionales. Otro era más anticomunista que Franco. Había muchas discusiones y en esto nos formamos el Che y yo, a salir y a verificar las cosas de verdad, en el campo. Mi hermano era un aventurero de otra forma, de los que pone el pellejo en lo que cree.

¿Y cómo se pagaba los viajes?

A dedo. En el Amazonas viajó en una balsa que le construyeron los leprosos. A Estados Unidos viajó sin un peso en un avión de caballos... En casa no había plata.

¿Cuál era el trabajo de sus padres?

De mi padre no se sabía muy bien cuál era su profesión. Si le decías arquitecto, te decía que sí; ingeniero, que sí; doctor, que sí... Nunca tuvo una profesión determinada.

Cuando habla del Che cree que le influyó la disciplina de su madre y la rebeldía de su padre...

No, no, la locura, mi viejo era loco.

¿Y cómo le influyó a usted en su vida? ¿A qué se dedicó?

Bueno, a veces cuando me parezco mucho a mi viejo me digo, ¡uy, que pasa! Cuando me preguntas a mí yo digo que mi profesión es vende-tutti. [Da la sensación de que no es consciente de cómo eso se parece a las respuestas de su padre cuando le preguntaban por su trabajo]. Vendo de todo. Hoy estoy comunicando, vendiendo ideas. Le digo a la juventud que nunca hay que rendirse, que siempre hay una posibilidad de cambiar cosas.

¿Y antes de vender ideas?

He sido representante del libro cubano en Argentina, luego del Habano, he trabajado con restaurantes, vinotecas... Estoy trabajando para abrir un restaurante argentino en La Habana. Nunca paré de hacer cosas, de organizar empresas y esas cosas. Uso el capitalismo para después poder combatirlo. [Pausa larga]. No sé si queda claro. [Carcajada].

¿Ve con pesimismo el aperturismo de Cuba?

Allá le llaman a la mezcla de capitalismo y socialismo Capisol. Ahora es más capi que sol. El turismo es lo principal. Intentan hacer alianzas con empresas para arreglar sus cuestiones económicas. Para mí hay pasos atrás. Para el que le gusta el capitalismo son pasos hacia delante.

¿Cómo fue reencontrarse con su hermano en Cuba en el 59?

Era enero, pocos días después de que triunfara la Revolución. Se había ido de casa un hermano y me encuentro a un comandante siempre rodeado de gente.

¿Hubo algún momento que le marcara?

Estaba con un brazo medio inmovilizado con un trapo porque se tuvo que tirar del techo de un edificio y se lastimó. Al rato empezamos a jugar a insultarnos y a pegarnos. Puñetazo viene, puñetazo va, le doy en el codo y se agacha diciendo “¡Ay, ay!”. Bajo los brazos y entonces me da una trompada que me sienta. Yo enojadísimo, y él diciendo: “Espera un momento, nunca te fíes del enemigo”. Y se mata de risa. Y yo digo "¡No, es mi viejo!", le dije, "sos un tramposo". En ese momento éramos hermanos de nuevo, Ernestito y yo.

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