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Arabia Saudí bombardea Yemen con bombas de racimo fabricadas en Brasil

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Estados Unidos, Brasil, Arabia Saudí y el gobierno de Yemen se abstuvieron de votar un proyecto en la Asamblea de Naciones Unidas que pretendía impedir el uso de este tipo de armamento

PlayGround

27 Diciembre 2016 13:06

El pasado 6 de diciembre, la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen atacó con bombas de racimo ilegales la ciudad de Saada, al norte del país. Las bombas eran de fabricación brasileña, según un informe de la ONG Human Rights Watch (HRW) al que ha tenido acceso PlayGround.

El ataque, cercano a unas escuelas del barrio de Al-Dhubat, causó la muerte de dos civiles a las ocho de la tarde y dejó al menos seis heridos, entre ellos un niño.

Un día antes, el gobierno de Yemen (en guerra con rebeldes chiíes), Arabia Saudí, Brasil y Estados Unidos se abstuvieron de votar en la Asamblea General de las Naciones Unidas un proyecto para vetar definitivamente el uso de bombas de racimo. Esta es una medida que apoya la mayor parte de los países miembros de las Naciones Unidas.

"Brasil debería saber que este armamento está siendo usado en ataques ilegales en la guerra yemení", denunció Steve Goose, director de la sección de armamento de HRW y director de la Coalición de Bombas de Racimo, un grupo internacional que lucha por erradicar este armamento.

"Las bombas de racimo están prohibidas y no deberían ser usadas bajo ninguna circunstancia debido al daño que producen en civiles. Brasil debería inmediatamente alcanzar un compromiso para frenar la fabricación y exportación de bombas de racimo", añadió Goose a través del comunicado de HRW.

Este tipo de proyectiles contienen un dispositivo que, al abrirse, libera un gran número de pequeñas bombas con un alto e indiscriminado poder destructivo. Los fragmentos de metralla desprendidos perforan vehículos, incendian grandes áreas de terreno y mutilan a las personas que encuentran a su alcance.

Se les considera también bombas "tontas", por la alta probabilidad de errar en los blancos y su escasa precisión.

La convención de Oslo, firmada en 2007 por 108 países, creó restricciones para el uso de este armamento. Brasil, Estados Unidos y Arabia Saudí tampoco firmaron el acuerdo.

Reino Unido, por su parte, reconoció la pasada semana que Arabia Saudí utilizó también sus bombas de racimo en recientes ataques en contra los hutíes en Yemen.

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